Santa Marta turismo y territorio

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La empresa nacional de turismo en la década de los sesenta, inicia un proceso de investigación para proponer una estrategia de desarrollo para el país haciendo énfasis en el Caribe colombiano, por ser la zona de mayor potencial turístico del país, ese fue una directriz para enfocarse en un plan para eldesarrollo turístico. Se determinan que las ciudades de mayor atractivo: Cartagena, Santa Marta y San Andrés Islas.

La Corporación Nacional de Turismo empresa del estado que reemplaza a la Empresa Nacional de Turismo contrata consultores internacionales Arthur de Litle un plan denominado Estrategias para el Desarrollo Turístico de la Costa Atlántica como prioridad nacional.

 Y se determinan unas zonas para desarrollo turístico en Cartagena el complejo turístico en la isla de Baru.

En San Andrés proyectos puntuales para dotarlos de hotelería básicamente, Hotel Isleños y el complejo Turístico Hansa.

En Santa Marta se determina que el sector a desarrollar era el Parque Tayrona.

Sobreviene entonces una campaña ecologista que impide que el proyecto se realice. Y se declara parque natural nacional.

La Corporación Nacional de Turismo como plan b propone un desarrollo en el sector de pozos colorados y negocia 65 hectáreas con el instituto de bienestar familiar, para adelantar allí un proyecto hotelero y turístico, de la importancia de Cancún en México, dotando a la ciudad de Santa Marta de la hotelería de alto estándar, que aún requiere, pasados más de cuatro décadas no se ha avanzado mucho, 5.000 habitaciones hoteleras no es significativo, para una ciudad que aspira a ser líder a nivel internacional en turismo receptivo, esa capacidad, la tiene un solo hotel en las vegas.

El desarrollo de Pozos Colorados, elaborado por la firma consultora Drews y Gómez, décadas de los setenta, era el proyecto bandera del estado colombiano, conjuntamente con Cartagena y San Andrés, como para iniciar el desarrollo turístico del país.

Ninguno de esos dos planes, parque Tayronas y Pozos Colorados se pudieron desarrollar, este último, frustración de los samarios, porque en la ciudad hay una mafia alrededor de las invasiones y a la falsificación de los títulos de propiedad de los predios, hasta asesinatos, han impedido que allí se realice un proyecto que reivindique las expectativas y los sueños de las gentes de Santa Marta.

Con el cierre y liquidación de la Corporación Nacional de Turismo la costa Caribe perdió su principal aliado para acompañar los destinos turísticos costeños en su planificación, desarrollo de la hotelería y la financiación de proyectos turísticos puntuales o de interés regional, la adecuación y dotación de facilidades y la puesta en valor de muchos atractivos turísticos que posee la región aun abandonados y franco deterioro como el parque Tayrona, que siendo el segundo parque natural más visitado de Colombia se encuentre en esas condiciones. Silencio absoluto sobre el futuro de nuestra arqueología y arquitectura milenaria como Ciudad Perdida, Ciudad Antigua y el complejo de Caminos de los Antiguos Tayronas, la pregunta es ¿Qué está haciendo con ese patrimonio?

Con el cierre de la CNT se perdió que, Santa Marta no fuera considerada como prioridad del estado para su desarrollo turístico, hoy en día Fontur y elViceministro de Turismo, atomizan su escaso presupuesto en regiones que no califican como destino turístico prioritario, existen proyectos que se están realizando en regiones que no está conectados vía aérea y su acceso terrestre en malas condiciones, se ha politizado la toma de decisiones para las inversiones. Cuando uno habla de turismo, habla de conectividad y vialidad, hacer obras para que las visite quién y cómo.

En Colombia no existe un plan estratégico que le dé prioridad a los recursos realmente bien calificados en su valoración.

Con el cierre de la CNT, perdió la clase dirigente de la Costa Atlántica, los parlamentarios principalmente.

Entonces se plantea la autonomía regional, pero sabemos que para adecuar una ciudad para desarrollar la actividad del turismo, también hay que priorizar los planes y proyectos y eso se expresa en el plan de desarrollo distrital y el ordenamiento del territorio de la ciudad para apalancar y fundamentar su vocación natural.

Ahora bien, ¿cómo pensar en traer turismo a uno ciudad sin infraestructura?, es un contrasentido, porque eso lo hacen las ciudades bien organizadas y planificadas para esa actividad, que es compleja, porque el turismo tiene que ver y se relaciona con todo y con todos.

En turismo, en Santa Marta, se crea una expectativa y se atrae a la gente hacia un destino, pero al mismo tiempo se rechaza porque la ciudad no está preparada, no hay vías, ni agua potable, no hay andenes en buen estado, su principal balneario como el Rodadero en un estado deplorable, igual Taganga, no hay vías, porque esas no son vías para traer turismo a Bahía Cocha y Neguanje, playas sin equipamiento adecuado, una ciudad a la orilla del mar pero de espalda a este, su principal recurso totalmente desaprovechado.

No se puede atraer y rechazar al mismo tiempo, dice una máxima de urbanismo.

Se ejecuta un proyecto como el plan centro y se genera una dinámica urbana y arquitectónica importante en el Centro Histórico, que ha sido exitosa, pero que no ha tenido continuidad, se atrae la atención de nacionales y extranjeros y al mismo tiempo se prohíbe el parqueo, una forma de rechazo, la ley de la grúa, sin dar una opción o solución habría que dotar de parqueo el centro, para luego si ordenar, para no decir reprimir.

De igual forma, dentro de un año se tendrá terminado el teatro Santa Marta con todos los inconvenientes en su ejecución, al fin se pudo reiniciar el proyecto corregido, con tecnología de última generación, unos de los mejores teatros del país, con una inversión final de por lo menos, treinta mil millones de pesos, pero ubicado en un sector caótico lleno de ventas ambulantes, desorden urbano y problemas ambientales. Un teatro que por su escaso espacio no posee solución de parqueaderos, por lo que el Distrito debe iniciar enseguida la recuperación del espacio público, y resolver la deficiencia de no tener áreas de parqueos suficientes para los usuarios del teatro y el sector.

La ciudad atrae y al mismo tiempo rechaza eso es lo que hay que evitar, generar un destino de ciudad con invasión a los cerros, prostitución inseguridad ciudadana y pobreza, una ciudad con una fuerte contradicción, al lado de mucha riqueza, barrios de invasión y miseria.

Por ello el turismo debe ser una política de estado, con toda la atención que merece de sus gobernantes y dirigentes.

El desarrollo turístico en el parque Tayrona no está permitido, gran error, las zonas en donde no hay presencia del hombre está más expuesta a la degradación ambiental y ecológica.

En la zona de amortiguación del parque, es decir toda la zona aledaña al parque se están dando actividades de uso complementario al turismo y ese debe serel enfoque al ordenar el territorio, debe ser su uso, el cual se ha venido dando en forma espontánea, por ello considero que la agricultura intensiva propuesta en el nuevo POT, debería estar de la Troncal hacia la parte oeste, es decir a un costado, la ciudad tiene un desarrollo urbano de tipo lineal de acuerdo al recorrido de su litoral, entonces el área de cerros que es significativa, es la poco apta para el futuro desarrollo de la ciudad que debe planearse a treinta años.

Una ciudad con un litoral tan hermoso y extenso debe priorizar su desarrollo para planear allí la mejor hotelería de Colombia, no para seguir generando más zonas de conservación y protección como los parques, porque la ciudad requiere mejorar su oferta turística, la ciudad está rodeada de parques y eso es bueno, muy bueno, porque ese es parte del atractivo, pero no dejemos sin territorio la principal actividad económica, la que realmente puede mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, el turismo.

Es curioso que en Palomino es decir Guajira, que hoy en día aparece como uno de los destinos más solicitados y más visitados de Colombia, se haya generado todo ese complejo de hoteles con esas características de arquitectura y el medio ambiente en forma sostenible y respetando el entorno natural, área conocida en el ámbito internacional, no se pueda replicar de este lado del río Palomino, el litoral del sector de Guachaca, la Zona de Costeño Beach, es decir Magdalena, se soslaye esa realidad y no se esté pensando en un ordenamiento acorde con la que está pasando del otro lado.

El POT debe estar coordinado y consultado con los intereses del vecino, por un lado con Guajira y el otro, Ciénaga, que ya causo un daño tremendo a permitirel embarque de carbón por la zona sur y que ha generado la contaminación de las playas y el fondo marino, desvalorizando urbanísticamente este sector de la ciudad.

No vemos reflejado claramente en unos planes, la intención de desarrollar turísticamente, ni a la ciudad, ni al país, existe mucha confusión, producto de la ausencia de un plan de desarrollo turístico en ambos casos.

*Arquitecto SCA

*Exdirector de la Corporación Nacional de Turismo seccional Santa Marta.

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