¿Y qué será de la TV sin Game of Thrones?

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Game of Thrones probó que es posible una TV con calidad cinematográfica, no solo por su producción impecable. Su relato la ubica entre las mejores de la historia al lado de series como Lost y Mad Men.

Eran tres dragones. Se llamaban Viserion, Rhaegal y Drogon, por si usted no siguió la pista de la serie de la que todos hablan, la del bendito trono de hierro por el que han rodado cabezas. Y no es una exageración.

Hoy solo queda uno de estos seres alados, para no perder la costumbre de George R.R. Martin, creador de este universo, y los guionistas que lo secundan, de acabar en un parpadeo con los personajes más queridos. Ese es su hechizo, uno que mantuvo a los espectadores 69 horas y media pegados a las pantallas en 72 episodios y ocho temporadas.

Un fenómeno que llegará a su fin hoy y quizás sea irrepetible, ¿o no?

Termina el invierno

Mañana será el último día en que usted escuche hablar de una tal Daenerys, Jon, Tyrion o de Arya. Si no ha visto Game of Thrones seguro será un alivio. Si es de los que se ve la serie, en cambio, será un duelo, le guste o no el final, vivirá un momento de aflicción.

Como si fuera un ritual, los lunes entre abril y mayo de cada año –excepto en 2018, cuando se aplazó la producción– los seguidores del programa comentaban en redes sociales, en la escuela y el trabajo y en grupos de amigos y familiares lo que había pasado en el capítulo de la noche anterior. Este año, en su estreno, las etiquetas #GameOfThrones y #GameOfThronesSeason8 se ubicaron en el 10 top mundial de Trending Topics (los temas del momento en Twitter).

Además, el penúltimo episodio de su octava y última temporada, titulado The Bells, fue visto por un récord de 18,4 millones de espectadores en todas las plataformas de HBO, incluidas HBO GO y HBO NOW, lo que lo pone en el trono como el más visto en la historia de ese canal.

En América Latina, HBO confirmó que en las semanas que abarcaron los dos primeros capítulos de esta octava temporada se registraron 30 millones de reproducciones en la región.

Calcular la cifra total de espectadores es complejo porque el final lo verán hoy, simultáneamente en 194 países.

Las cifras no son solo positivas. Cuenta María del Mar Grandío Pérez, en su libro Adictos a las series, 50 años de lecciones de los fans, que la de Poniente ha sido la serie más pirateada. Dato que confirmó en 2017 la página de los Récord Guinnes, “por sexto año consecutivo, el drama de fantasía fue declarado el programa de televisión más pirateado por el sitio web de monitoreo de descargas Torrent Freak”.

La cadena –cuenta la escritora– tuvo que lidiar además con la filtración de los cuatro primeros capítulos de la quinta temporada de la serie, que estuvieron disponibles en plataformas como Pirate Bay antes de su estreno.

De la séptima temporada se conoció todo su libreto. Por eso, para este cierre, los guiones fueron enviados a los actores para una primera lectura a través de una app que no permitía hacer pantallazos, y que autodestruyó el libreto cuando cada actor llegó al punto final.

Las reglas del juego

Para Grandío Pérez las claves que le dan renombre a Juego de Tronos residen en “una de las mejores narrativas televisivas del momento, la espectacularidad de una superproducción y haberse dirigido al espectador típico de la cultura audiovisual actual, compuesta por fanáticos”.

Game of Thrones tiene que lidiar con dos tipos de audiencia –los lectores de los libros y los espectadores de la pantalla chica– que deben vivir en armonía. “Tras la emisión de la quinta temporada, el ritmo televisivo de la narración superó al literario”, explicó Grandío Pérez. Desde la sexta hasta esta octava temporada fue escrita por los guionistas de HBO (con sus creadores David Benioff y D.B. Weiss a la cabeza) con varias críticas por sus giros narrativos. De hecho, más de 500.000 usuarios firmaron una petición en la plataforma Change.org exigiendo que la última temporada se rehaga “con guionistas competentes”.

Explica Toni de la Torre en su libro Series de culto que este es un programa en el que “las leyes no escritas de la literatura se invierten y los mecanismos de la tragedia clásica se utilizan en el sentido contrario. Porque en las obras griegas se castigaba a los personajes que habían emprendido el camino incorrecto, lo cual tenía un efecto purificador en la audiencia (…) Pero ¿qué ocurre cuando los personajes buenos, los que están en el camino correcto, son castigados? El espectador queda frustrado, con un nudo de rabia en el estómago”.

Así quedaron muchos con la decapitación del hombre más correcto de los Siete Reinos, Ned Stark, el que se creía era el protagonista, en el noveno capítulo de la primera temporada.

Una muerte que sacudió al público al punto que críticos como Matt Zoller de Vulture, portal de entretenimiento, la comparó con las de Mufasa, el padre de Simba en El rey león, y la de la mamá de Bambi. Game of Thrones destroza las expectativas.

¿Quién heredará el trono?

Luis Reséndiz, escritor, crítico de cine mexicano y autor del libro Cinécdoque, no cree que el fenómeno GoT (Game of Thrones) se pueda superar, o no de forma previsible. “La atomización de la oferta televisiva lo hace imposible. Creo que más bien seguiremos viendo muchísimas series y alguna de ellas, de pronto en el mismo canal HBO, pegará y crecerá hasta ser un fenómeno, pero no creo que voluntariamente una cadena pueda replicarlo o superarlo”.

Añade que es imposible saber cuánto tiempo pasará para ver otro suceso similar, “incluso GoT tardó en gestarse y en agarrar vuelo. Cuesta trabajo definir cuál podría ser el próximo gran evento televisivo, aunque quizá Disney lleve algo de ventaja con las series de Star Wars. HBO tiene en puerta Watchmen (basada en la serie limitada de cómics del mismo nombre de Alan Moore y Dave Gibbons) y Lovecraft country (de terror), ambas con mucho potencial, serán un par de candidatas”.

Diarios como The Independent aseguran que HBO prepara cinco series derivadas de Game of Thrones. “Una expansión total del universo, sin ningún personaje existente”, escribieron, pero el canal no lo ha confirmado aún.

Con el auge de las plataformas –como Netflix y Amazon Prime– que liberan todos los episodios para crear maratones, Game of Thrones probablemente fue la última capaz de generar expectativa cada ocho días. Como describe Zoller, en Vulture, marca el final de la era dorada de la TV como un viaje épico y comunitario. Un recorrido que cada vez será más solitario, pero no necesariamente árido.

Según Reséndiz hay continuaciones que prometen: “la tercera temporada de la serie distópica The handmaid’s tale (sobre una sociedad casi infértil), que tiene que redimirse de los tropiezos si quiere seguir siendo referente; la segunda temporada de Mindhunter (centrada en el cambio de la metodología del FBI.) y la tercera de la popular serie de ciencia ficción ambientada en los 80, Stranger things, una última entrega sobrada que podría, o no, cerrar con broche de oro un pequeño fenómeno cultural”.

Vienen buenos momentos para la televisión, aunque se nos acaben los dragones.

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