Vía Bogotá-Villavicencio necesita soluciones de fondo para su funcionamiento

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Se cumplen seis días desde el primer derrumbe que ha afectado el tránsito por la vía que conduce de Bogotá con Villavicencio y que ha dejado un nuevo punto crítico: el kilómetro 58, quitándole protagonismo al 64, que en temporadas pasadas ha sido el más afectado por las lluvias.  

Durante esta última semana la vía estuvo cerrada la mayor parte del tiempo, con unas aperturas temporales e intermitentes, lo que ha generado en los usuarios y transportadores molestias ante los trancones que se presentan y las carreteras alternas que hacen que la llegada a la capital del Meta sea mucho más densa, con tiempos de hasta 13 horas de recorrido.  

Este lunes, al presentarse un tiempo seco sobre el corredor, el Concesionario Vial de los Andes (Coviandes), anunció que daba apertura a la vía tras los trabajos de limpieza, resaltando que continúa la alerta de derrumbes en los mencionados kilómetros.

“El corredor se mantendrá abierto mientras las condiciones de clima lo permitan y no caiga material que tapone los dos carriles, como ocurre cuando caen los derrumbes”, informó Coviandes en su cuenta de Twitter.  

SOLUCIONES

Más allá de la dependencia al clima, las soluciones tienen un nivel mayor de profundidad al reconocerse que las afectaciones por la temporada de lluvias no es de ahora sino de años anteriores, que agravan cada vez más la estabilidad del corredor vial.

El viceministro de Infraestructura, Manuel Felipe Gutiérrez, sobrevoló la zona afectada y reveló que hasta mediados de junio se podrá detallar el análisis de los sitios críticos y la definición sobre qué está y qué no está en el contrato de concesión de la vía al Llano, cuando la Interventoría entregue el informe solicitado.

“Se necesitarán cerca de 20.000 millones de pesos para solucionar los inconvenientes presentados en el kilómetro 58, punto crítico de la vía y en donde el pasado jueves cayeron 6000 metros cúbicos de tierra, eso es algo que nunca había pasado y tenemos que solucionarlo”, indicó Gutiérrez.

El funcionario manifestó que más que pedir una investigación contra Coviandes, es prudente hacer primero un diagnóstico del cuestionado contrato 444 de 1994 y reiteró que lo más importante es evitar que la vía se cierre, ya que eso es algo que preocupa a toda la comunidad del Meta y genera pérdidas para los sectores de transporte y agrícolas.

“Estamos trabajando en dar una solución, nuestra obsesión es habilitar la vía lo más pronto posible.  Nos preocupa lo que sucede en los puntos críticos del kilómetro 64 y 58; y ahora lo que buscamos es una solución integral que permita tratar integralmente los diferentes puntos críticos que existen en la vía Bogotá-Villavicencio”, dijo el viceministro Gutiérrez.

LLAMADO DE LA ANDI

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), pidió  que se tomen las medidas necesarias y soluciones definitivas con el concesionario y así evitar los continuos cierres en la ruta por causa de los derrumbes.  

“Las pérdidas para las empresas ubicadas en la zona de los Llanos Orientales pueden ascender a 4000 millones de pesos por día, cifra que en la mayor proporción no es recuperable, debido a que los productos son abastecidos por empresas de otras regiones”, destacó la ANDI.  

La segunda preocupación es que las vías alternas no están en buenas condiciones y no permiten el paso de vehículos pesados. En este sentido, la entidad reporta que carreteras como la que pasa por las poblaciones de Restrepo, Cumaral y Guateque están en mal estado y no permiten el paso de vehículos de carga.

“Tras cerca de 20 años de operación del corredor vial Bogotá-Villavicencio, el operador de la vía debería tener un conocimiento detallado de las causas de las afectaciones (derrumbes, deslizamientos, hundimientos, restricciones), para el paso de la carga por los túneles y gestión de tráfico, pago de peajes, entre otras”, afirmó la ANDI.

BOGOTÁ (Colprensa).

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