Así van los estudios científicos para producir la vacuna contra la tuberculosis

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Ganarle la batalla a la tuberculosis es uno de los desafíos de los científicos de nuestra generación. Según la OMS, esta enfermedad infecciosa cobra cada año la vida de por lo menos un millón y medio de personas en diferentes continentes, siendo África donde se reporta la mayoría de los 10 millones de contagios anuales nuevos, según cifras de 2017 de esa organización.

Uno de los mayores temores de los gobiernos es que se genere una infección masiva de la enfermedad antes de que se desarrolle una vacuna eficaz que enfrente la tuberculosis. Actualmente, en Bélgica, puntualmente en la población de Wavre, localizada a unos 40 kilómetros de su capital Bruselas, en los laboratorios de GSK avanzan en los estudios científicos para lograr este descubrimiento.

Emmanuel Hanon, responsable del Departamento de Investigación y Desarrollo de Vacunas del citado laboratorio, considera que el proyecto ya tiene un avance del 70% tras superar las dos primeras fases. En este punto ya la eficacia de la vacuna es de un 54%, lo que presupone una esperanza para quienes padecen esta enfermedad ocasionada por una bacteria y que afecta a los pulmones.  

“Hasta ahora las vacunas se han utilizado de manera profiláctica y aquí lo que intentaremos es cambiar el curso de la enfermedad, explorando esa ruta se nos han ocurrido otras ideas”, precisó Hanon. Una de esas ideas es una vacuna terapéutica.

Las profilácticas son vacunas preventivas y se administran en personas sanas con el fin de impedir la aparición de una enfermedad. Mientras que las terapéuticas son aquellas que actúan contra ya hay una infección de por medio que afecta a la persona, como en el caso de la tuberculosis.

“Por ejemplo – explica Otavio Cintra, de Asuntos Científicos y Salud Pública de GSK – en el caso del VPH tenemos la vacuna profiláctica que es cuando se vacuna una niña antes de tener la enfermedad, pero también se están desarrollando vacunas terapéuticas para las mujeres ya tienen VPH, ya tiene una lesión”.

LAS FASES

Durante el desarrollo para descubrir una vacuna contra esta enfermedad ya se han completado dos fases. La primera en donde se evaluó un posible riesgo para las personas y si al aplicarla se presentarían efectos adversos en las personas, es decir, reacciones desfavorables como enrojecimientos o salpullidos.

Esa etapa fue superada, por lo que se continuó con lo que se conoce como ensayos clínicos, conocidas como pruebas de concepto, y que se realizaron en adolescentes que estuvieron contagiados.

“Realizamos el ensayo preclínico y nos dimos cuenta que era favorable, nos dimos cuenta que la vacuna crea un efecto en la enfermedad y para mí lo más impresionante es el impacto que tiene en los adolescentes. Personas contagiadas con esta bacteria”, añade Hanon.

Eliminar el problema de resistencia de los antibióticos sería uno de los múltiples beneficios al conseguir el desarrollo completo de la vacuna. Hanon, que tiene a cargo por lo menos 2.500 científicos ubicados en tres centros mundiales de investigación, enfatiza que “la tuberculosis es una amenaza para la sociedad por la manera en que reaparece en algunos países debido a esa resistencia bacteriana”.

Esta enfermedad, que puede transmitirse entre personas a través del aire, tiene en África amenazada a la población más que en cualquier otro lugar del planeta, de acuerdo a los estimativos de organismos internacionales. El riesgo de contagio, advierte la OMS, es mayor en aquellas personas cuyo sistema inmunitario presenta deterioro a consecuencia de la VIH, no mantener correctos hábitos alimenticios o diabetes. Incluso, el tabaquismo es un factor determinante para el contagio.

La bacteria que produce la tuberculosis está escondida en las células de los pulmones y se desarrolla al salir de esas células. Lo que busca la vacuna, que de acuerdo a lo obtenido hasta ahora sería inyectable, es que encuentre el virus que se oculta en esas células antes de que la bacteria se reactive.  

La tercera fase, la definitiva, aún no se ha programado. “La única manera de progresar es crear una colaboración para asegurar también la implementación”, remata Hanon quien no se atreve a dar una fecha posible para anunciar el gran descubrimiento que salvará las vidas de muchas personas aquejadas por esta bacteria.  

WAVRE, BÉLGICA (Colprensa).

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