De Venezuela salen barcos que desaparecen mujeres

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Liliana Vera recuerda las palabras que le dijo su hija Kelly Zambrano, de 19 años, cuando se despidió antes de viajar a Trinidad y Tobago: “Me voy a trabajar y me irá muy bien”. Pero la joven de nacionalidad colombiana desapareció en el presunto naufragio de la embarcación “Ana María”, que zarpó desde Güiria, estado Sucre, hace 11 días.

Esa fue la última comunicación con su familia y no está claro su paradero ni el de los 32 pasajeros que la acompañaban el pasado 16 de mayo.

Zambrano dejó sus estudios de Psicología por la crisis. Aunque tenía dos trabajos, no le alcanzaba para sostenerse. Entonces, una excompañera de la universidad, llamada Romy María la convenció de irse a trabajar con la promesa de ganarse 1.000 dólares en una semana, unos 3.358.000 pesos colombianos.

Los preparativos

El 12 de mayo salió con su madre y otros integrantes de la familia hacía la terminal de San Cristóbal. Desde allí partiría en un viaje de 1.395 kilómetros hasta Güiria.

“En el terminal la esperó una hermana de esa muchacha. Le dio el pasaje, 100.000 bolívares en efectivo y una cantidad de dólares que no precisé que eran para pagar el peñero (bote)”, comentó José, un familiar. Aseguró que ella se ilusionó con las promesas de Romy María.

Continuaron en contacto hasta el jueves 16, cuando le dijo que se sentía mal y que, si ese día no salían, regresaría a Táchira. Pero ese jueves embarcaron. Hacia las 4:30 de la tarde fue su última comunicación y advirtió que estaría llegando a Trinidad y Tobago cerca de las 8 de la noche. No volvió a reportarse y su mamá sintió que algo andaba mal.

“No fue un naufragio”

“Siento que mi hija está viva, pero no sé en dónde”, asegura Vera, y rompe en llanto. La desinformación que rodea la desaparición ha hecho pensar, no solo a la familia de la joven colombovenezolana, sino a los parientes del resto de tripulantes, que se trata de un rapto y no un naufragio.

“La embarcación está secuestrada. Están manejando la situación como si se tratará de un naufragio y no lo es. A más de ocho días de la desaparición nada han encontrado, ni siquiera un papel que demuestre que allí hubo un naufragio”, denunció Kender, familiar de seis tripulantes más.

“Desaparecen todos, luego aparece el capitán, a los días otros más de la tripulación. Todos son hombres. Presumimos que es un asunto de trata de blancas. No hay otra razón”, agregó otro familiar.

A instancias internacionales

La embarcación “Ana María” había sido alquilada por un grupo de personas, entre ellas el capitán, Alberto Abreu, único rescatado, quien fue llevado a un hospital de Granada y huyó luego de ser descubierto con antecedentes penales por trata de personas, declaró Carlos Valero, diputado a la Asamblea Nacional. El Ministro de Seguridad de Trinidad y Tobago, Stuart Young, confirmó esa información.

El parlamentario dijo que se internacionalizará la búsqueda de 57 personas desaparecidas. El primero fue el peñero “Jonaily Jose” que zarpó el 23 de abril con 35 pasajeros, de los que han aparecido 10. Y luego el “Ana María”.

EL COLOMBIANO obtuvo el número telefónico de la joven señalada y luego de tratar de entablar una conversación en donde pudiera dar a conocer su versión de los hechos, la misma fue negada de manera poco amistosa.

“¿Quién es usted?, ¿qué quiere? No quiero hablar, solo daré información a la familia”, dijo Romy María, y cortó la comunicación .

EN DEFINITIVA

De acuerdo con los familiares de las víctimas y la Iglesia Católica en la frontera, la zona se ha convertido en un espacio para que la trata de personas y el narcotráfico pululen.

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