Estos son los países más armados del mundo

897

[themoneytizer id=22300-1]

Desde la Guerra Fría se estableció, de manera subrepticia, una condición para cualquier país que quiera contarse entre las potencias militares globales: tener, como mínimo, el poder para destruir el mundo.

La escalada del gasto militar, sin embargo, no se detuvo por la aparición del potencial nuclear. De hecho, según el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri), el año anterior fue el de mayor inversión bélica en el planeta desde que comenzaron a recopilarse datos en 1988, cuando aún seguían en pie el Muro de Berlín y la Unión Soviética.

En total, los países destinaron 1,822 billones de dólares para el sector de defensa en 2018, un 2,6 % más que en 2017. La mitad de ese dinero provino de solo dos países: Estados Unidos (con el 36 %) y China (con el 14 %).

EE. UU. aumentó su gasto por primera vez desde 2010, bajo la administración del presidente Donald Trump; la potencia asiática, en cambio, completó su vigésimo cuarto año consecutivo de incremento militar.

El panorama global, de acuerdo con Pedro Baños, exjefe de contrainteligencia del Ejército Europeo y autor de libros de geopolítica como “El dominio mundial”, es el de un mundo cada vez más armado y en el que “los países miembros permanentes de Naciones Unidas, los que deberían ser los grandes garantes de la paz mundial, son los principales beneficiarios de la guerra”.

En efecto, la lista de Estados con puesto fijo en el consejo de Seguridad de la ONU –Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Reino Unido– es casi idéntica a la de los mayores exportadores de armas del planeta, solo con la inclusión de Alemania.

El poder, agrega el experto, sigue pasando por la capacidad de un país de disuadir a los demás y de armarlos, de proveerlos para guerras que no es claro si llegarán a librar.

La apuesta, entonces, es por el control, ya sea de ciertas zonas geográficas a través del apoyo a alguna de las facciones enfrentadas –el caso de la guerra en Siria–, o de las rutas por las que circula la economía global. Por eso, explica Baños, “actualmente es muy importante dominar los mares, a través de portaviones, armadas y aviones de combate, pues por allí se mueve el 80 % de las mercancías del planeta”.

El desarrollo bélico no se limita a estas formas tradicionales. La ciberguerra, la capacidad de aislar a un enemigo, de interrumpir su producción de armas o incluso de alimentos, es para los expertos el otro campo de batalla.

Ese empeño de las potencias por igualarse en términos de fuerza significa, para algunos, una garantía de paz. El problema, señala Baños, “es que cuando se tiene un arma, se suele encontrar una justificación para utilizarla”

El Colombiano

[themoneytizer id=22300-28]

También podría gustarte