Decisiones de gran importancia

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Decisiones de gran importancia tomaron tres cortes distintas en pocas horas durante esta semana. Primero fue el Consejo de Estado el que ratificó que elexguerrillero Jesús Santrich, por efectos del acuerdo de paz con las Farc, tiene derecho a ocupar su curul en la Cámara de Representantes. Posteriormente, la Corte Suprema de Justicia, con base en lo dicho por el Consejo de Estado, señaló su condición de aforado, pidió a la Fiscalía dejarlo en libertad y asumió elproceso por ser esa Corte el juez natural de los congresistas. Adicionalmente, la Corte Constitucional confirmó que las objeciones a la Ley Estatutaria de la Justicia Especial para la Paz (JEP) se hundieron con los 47 votos en contra que recibió en el Senado.

Frente a estas decisiones hay voces que claman reformas profundas en la justicia por la vía de una constituyente, lo que es a todas luces inconveniente e innecesario. Contrario a lo que manifiestan esas voces, esta vez los organismos de justicia están mostrando coherencia y demostrando que en Colombia hay un verdadero Estado de Derecho, al que en lugar de debilitar es necesario fortalecer. Puede ser que no nos guste que Santrich quede libre y se posesione como congresista, pero a la luz de lo legal es el deber ser. También lo es que si la Corte lo encuentra responsable de delitos después del 1 de diciembre del2016 sea juzgado con los parámetros que se le aplicarían a cualquier congresista delincuente. La posibilidad de extradición sigue abierta, y que vuelva a ser detenido, como lo pide la Procuraduría, también.

Resulta alentador que el gobierno del presidente Iván Duque haya manifestado su voluntad de acatar lo dispuesto por las cortes en todos sus pronunciamientos, pese a que haya quienes desde el partido de Gobierno, de manera irresponsable, llamen a desconocer las instituciones. Eso muestra un talante de estadista reflexivo que no había logrado mostrar Duque con claridad, y que esperamos mantenga con firmeza, tomando en cuenta que en una democracia seria las instituciones de los tres poderes públicos, con sus eventuales fallas, deben ser respetadas. Hoy se demuestra que somos un Estado de Derecho y que Colombia saldrá fortalecida en la medida en que las diferencias sean tramitadas por los canales institucionales.

En cuanto a las objeciones, la determinación de la Corte Constitucional es bastante lógica y sensata, y más bien como país debemos reflexionar acerca deldesgaste y pérdida de tiempo que representó el haberlas presentado. Fueron, como mínimo, 54 días perdidos en una discusión inane, responsable delhundimiento de la reforma a la política y a la justicia y del pupitrazo con el que fue aprobado el Plan Nacional del Desarrollo. Insistimos, por ello, en la urgencia de que en lugar de mantener el espejo retrovisor, el Gobierno se concentre en mirar hacia adelante, pensando en mejorar la educación, la salud, elempleo y, sobre todo, devolverle el optimismo a la economía, que con tanta polarización patrocinada desde el Ejecutivo, empieza a resentirse.

Además, hay que permitir que la JEP funcione. El hecho de que se le haya abierto en esa jurisdicción un incidente de incumplimiento al excomandante de las Farc Iván Márquez y a alias el Paisa, evidencia que está haciendo bien su trabajo, y que está dispuesta a negar beneficios a quienes no le cumplan al país, de acuerdo con lo pactado. Los colombianos no podemos negarnos el derecho a la crítica cuando las cosas no funcionan como debieran, pero sería un error enorme tratar de ver lo que está pasando como una hecatombe institucional. Verlo así y tratar de convencer a otros de ello podría desestabilizar aún más lo que solo necesita algunas correcciones.

*Internacionalista.

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