Migrantes venezolanos en los semáforos se tornan violentos

La mayoría de estos migrantes de nacionalidad venezolana han arribado en masas a diferentes regiones del país, desde hace cinco años cuanto explotó la crisis en su nación. /MIGUEL ORTEGA

POR
GIANCARLOS
VILLARREAL LARIOS

Verlos en las intersecciones viales más transitadas a cualquier hora del día, intentando ganarse unos pesos para subsistir en una tierra ajena a su hogar, se ha vuelto común. Divisarlos caminar entre los vehículos mientras los conductores esperan el cambio de luces del semáforo, es la luz verde que necesitan para ofrecer toda clase de productos a los conductores es también otra escena común; ver cómo ante la adversidad, bajo las fuertes cánulas del sol, entre las horas de lluvia o algunas veces intentando darle orden a la movilidad cuando los semáforos dejan de funcionar, genera simpatía y causa “recompensas” con los 500 o mil pesos que les dan los conductores.

 

Lastimosamente también se ha vuelto común ver no a unos cuantos,  sino a gran parte de los que se apostan en cualquier puntos semafóricos de la ciudad, luchar y tener una batalla diaria no solo contra la adversidad sino también contra los mismos conductores a los que le “ofrecen el servicio” de limpiavidrios, quienes en muchas ocasiones rechazan la actividad, lo que en situaciones ya documentadas y que como mencionamos se han vuelto común, terminan convirtiéndose en escenas de peleas o acciones totalmente rechazables como causar daños a los vehículos de estos conductores.

Y es que precisamente estas escenas, han prendido las alarmas en las autoridades policivas de Santa Marta, así como en la ciudadanía quienes ven en estas personas ubicados en los semáforos que muchas veces se tornan violentas cuando son rechazados sus servicios

Los recientes casos de intolerancia entre los popularmente llamados “limpiavidrios” y los conductores han llevado a las autoridades a tomar medidas que más pareciesen ser “pañitos de agua tibia” en lugar de acciones contundentes para acabar con este fenómeno que en los últimos años se ha acrecentado por cuenta de la crisis social, política y económica que vive la nación venezolana y que ha exportado decena de problemas a nuestro país, mayormente a regiones como Santa Marta

Son decenas de casos que mencionan conductores y transeúntes quienes aseguran ser testigos de situaciones que se salen de control entres estas personas de los semáforos”; muchos terminan quedando documentados en videos publicados en redes sociales, otros para evitar trascender no son denunciados, pero aquellos que si lo hacen son los que tienen a las autoridades no solo policivas, sino también de migración, salubridad y velación de derechos laborales e infantiles, pensando en estrategias que permitan acabar con este creciente fenómeno.

Hasta el momento uno de los casos que demuestra que esta situación está a punto de salirse de control- si ya no lo está- fue el ocurrido en el semáforo ubicado entre la carrera cuarta y Avenida del Río, en el que el taxista, Cristian Carrascal denunció la agresión por parte de un grupo de limpiadores de vidrios.

Según lo manifestó en su momento el taxista, los limpiadores de nacionalidad venezolana, le rompieron el limpia brisas del vehículo, pero la situación no terminó ahí, puesto que incluso los presuntos agresores atentaron contra la integridad física de hombre causándole una herida con puñal en su brazo, todos estos hechos de acuerdo a lo manifestado por Carrascal, por no darles unas monedas luego de limpiar el parabrisas de su vehículo.

“Me agredieron porque no le quise dar una moneda por limpiar el vidrio del carro, ellos se me vinieron encima y como me bajé me rompieron el panorámico y me apuñalaron el brazo. No me parece justo porque uno está trabajando en el taxi y llegan los venezolanos a golpearlo a uno”, dijo Carrascal.

Muchos de estos que en su mayoría son jóvenes, aseguran que no es la opción de vida que querían, pero dada la situación complicada de su país, y también la falta de vacantes laborales en Colombia en las carreras en las que en muchos casos se han profesionalizado, los termina llevando a optar por esta, no la manera más fácil de conseguir dinero, sino la última opción y así poder sobrevivir en tierras ajenas, dónde debido a los casos anteriormente mencionados, cada día se siente un creciente rechazo por parte de los nacionales a aquellos extranjeros que hacen mal uso de la infraestructura de la ciudad, o que terminan causando problemas en lugar de aportar para conseguir soluciones.

Ese es otro tema que preocupa a las autoridades que el mencionado creciente rechazo que sienten algunos, termine desencadenando cada vez más “encontrones” entre venezolanos y colombianos, no solo en los semáforos de la ciudad, sino en otros puntos donde los compatriotas de la nación bolivariana también hacen presencia como ventas de comidas rápidas, construcciones entre otros.

PROBLEMA NACIONAL:

En Santa Marta no es la única región del país en la que se vienen presentando estos casos, del otro lado del río, en Barranquilla el pasado mes de abril ocurrió un caso similar al del taxista, cuando un limpia parabrisas igualmente atacó al conductor rompiéndole el parabrisas de su vehículo; en Cúcuta la problemática es aún peor, puesto que las autoridades reconocen que incluso a estos jóvenes – en su mayoría- se les ha encontrado durante las requisas realizadas armas blancas; en Cali por otro lado, en cada semáforo de la ciudad se encuentran estos limpia parabrisas, las autoridades aseguran que la situación dejó de ser un tema local, y es necesario del apoyo del Gobierno Nacional.

Parece ser ante este panorama a nivel nacional, que la problemática no vista de una luz roja que los frene.

Pero estos casos no son los únicos, a diario se escuchan las denuncias a través de medios radiales y de redes sociales, de conductores de vehículos particulares, y de líderes del gremio de taxis, quienes se muestran preocupados ante dicha situación que aseguran, sienten en riesgo sus vidas.

“Queremos mostrar inconformismo por estos hechos, porque no es justo que los limpiavidrios que se estacionan en los semáforos de la ciudad, se molestan cuando uno no les da moneda y le golpean el carro y hasta nos agreden”, denunció Estiven Barrios, compañero del taxista.

Por su parte, Daniel Gil, líder gremial de los taxis mencionó “En cada esquina, así sea que el panorámico se encuentre limpio, estas personas disparan el chorro de agua contra el vehículo para presionar al conductor a recibir el servicio, sino accedes o no les das monedas, reaccionan violentos”, dijo.

¿Y LAS SOLUCIONES?

Las autoridades distritales han intentado hacerle frente a esta situación, pero no han logrado conseguir resultados contundentes, precisamente, en agosto y octubre del año pasado realizaron operativos en compañía de la Policía Metropolitana, Migración Colombia, la Secretaría de Seguridad y Convivencia, la Personería distrital y la Unidad Defensora del Espacio Público –Udep, en los que entre las pesquisas realizadas encontraron más de 20 armas blancas, lo que demuestra el porqué de la preocupación de los conductores de vehículos; en dichos operativos se identificaron a más de 40 ciudadanos en su mayoríavenezolanos, quienes fueron identificados y registrados en las bases de datos del distrito.

Hace algunas semanas la Policía Metropolitana, atendiendo el llamado de los conductores de taxis, ante el caos ocurrido contra uno de sus miembros, realizó un nuevo operativo en varios puntos semafóricos de la ciudad, muchos de los jóvenes al ver la cercanía de la presencia de las autoridades salieron despavoridos de las zonas, dificultando la labor de la Policía. Pero se evidenció horas después que los jóvenes nuevamente se encontraban en la zona, con el “agua e’ jabón” lista para atender a los conductores “quieran o no”.

Según mencionó el comandante de la Policía, coronel Gustavo Berdugo: “Hay un aumento considerable en delitos cometidos por venezolanos, entendemos que son miles lo que han llegado hasta esta ciudad por la crisis de su país, sin embargo, hay un número grande de estos que están aprovechando este éxodo para conseguir dinero fácil desarrollando un accionar delincuencial y es a este grupo al que queremos identificar y judicializar o expulsar dependiendo del caso”, sostuvo.

De parte de Migración Colombia, solo se han conocido censos alarmantes que muestran que, en el país, registrados hay un millón 260 mil ciudadanosvenezolanos, pero de estrategias y acciones concretas que permitan dar soluciones a esta problemática, poco o nada; puntualmente en Santa Marta las autoridades tienen registro de 38 mil ciudadanos de la nación bolivariana, aunque aseguran que estos no representan la totalidad puesto que en muchos casos estos evitan acceder a las estadísticas nacionales porque no cuentan con la documentación en regla para su estadía en Colombia, lo cual esconde una realidad distinta.

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