Una clínica digna para Santa Marta

La medicina en las sociedades modernas, además de constituir una necesidad imperiosa y por demás manifiesta, reviste gran importancia, toda vez que la salud es algo valioso, al igual que los médicos y demás profesionales del área de la salud. Es la medicina una profesión de primera condición, como igual lo ha sido a través de la historia de la humanidad. Una ciudad o comunidad bien podría subsistir sin cualquier otro profesional, pero no sin médicos y buenos como adecuados centros de atención para la salud.

Concierne en ello, satisfacer lo más plenamente posible las necesidades humanas en la ciudad, espacio geográfico donde se ha regulado, en distintas formas, alimentos, albergue, protección, recreación, espacios de intercambio y comunicación para sus pobladores, en un esfuerzo por cubrir las más elementales insuficiencias, como también luchar con uno y más obstáculos que surgen aparejados a su crecimiento, por lo que las medidas tomadas para hacerles frente resultan de las prioridades socioeconómicas y parámetros de desarrollo imperantes en cada época. De ahí que lo urbano deba y tenga que comprenderse como resultado de decisiones humanas concretas en cada momento de su historia y leerse a decir de Habermas, como el lugar donde “la sociedad se fotografía, el poder se hace visible y se materializa el simbolismo colectivo”.

Hoy las ciudades albergan a más de la mitad de los habitantes de un territorio, y es uno de sus retos satisfacer las necesidades básicas de sus pobladores, entre las que cuenta como primordial la salud, uno de los principales y más generales sentimientos de satisfacción social; razón para desde estas páginas hacer un llamado vigoroso a la sociedad samaria y magdalenense, para que de manera consciente se dé a la tarea de agruparse, convocarse, y hacer de este clamor una grande empresa en la que quepamos y aportemos todos de una u otra manera. Basta ya de tener que recurrir a otras latitudes para sanar a nuestros enfermos; verbigracia, correr de urgencias a Barranquilla, a pesar de contar nosotros con profesionales idóneos que bien y mejor pueden brindarnos los cuidados requeridos.

Será mucho pedir que por iniciativa privada pueda definirse y establecerse para Santa Marta y el Magdalena una gran Clínica a la altura de las mejores del País? Tenemos, ante lo que nos viene aconteciendo en materia de atención en salud, la obligación de despertar todos, dirigentes, autoridades y sociedad respecto de la inaplazable urgencia de poder contar con una clínica digna de los avances actuales en los órdenes administrativos, científicos, económicos y sociales.

Da mucha vergüenza lo mal que estamos en materia de salud y atención médica, la falta de interés por lo hospitalario, su integral funcionamiento y la dejadez mayúscula para enterarse, estudiar y resolver los múltiples problemas que la salud en su complejidad entraña. Requerimos una Clínica de verdad, de categoría universal, con una gran sala de cuidados intensivos, avanzados aparatos e instrumentos de soporte científico con los cuales adelantar las intervenciones quirúrgicas que fueren a pesar de los riesgos que puedan presentar, con un número suficiente de especialistas para atender las distintas enfermedades existentes. Debemos recobrar la confianza ciudadana en esta materia.

Un centro de salud importante donde sean definitivos estímulos e incentivos para los trabajadores de la salud y cuerpo médico, a efecto que hagan de su servicio una cultura de capacidad y calidad. No es posible que ante un problema de salud de algún riesgo o por un examen médico especifico debamos correr a otras ciudades, bien porque no contamos con especialistas en distintas ramas de la medicina o no contemos con los equipos adecuados para atenderlas, teniendo personal idóneo para ello.

Muchas son las necesidades de la salud entre nosotros y si bien tenemos excelentes médicos, paramédicos y personas que entienden que el servicio debe potenciarse, interesan aportantes, socios, autoridades, dirigentes, empresarios, entre otros, prestos y dispuestos a contribuir a este llamado que una vez materializado, hoy, mañana o más tarde beneficiará a todos sin excepción, es hora que el Samario o Magdalenense con excesos recursos contribuya en pro de lograr esta meta, demostrando credibilidad y amor por su ciudad o en últimas que las Autoridades Públicas inviten con los llamados correspondientes a los Empresarios Nacionales e Internacionales para que participen con dicho objetivo, ofreciéndoles a los unos como a los otros, incentivos y excepciones tributarias para el beneficio colectivo. [email protected] *Jurista

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