Cuando el impulso se acaba

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En Colombia solemos producir impulsos que se convierten en acciones alentadoras que permiten trasformar panoramas negativos o impulsar escenarios estancados. Lamentablemente somos expertos en aguar la fiesta, y disminuir o suspender los impulsos, a pesar de que se estén experimentando resultados positivos. Esto hace que los crecimientos en Colombia no sean sostenidos y que vayamos de tumbo en tumbo.

Lo acabamos de comprobar con la revelación de las cifras de pobreza en el país, en donde había sido posible experimentar una baja, después de un crecimiento apreciado por toda la comunidad internacional, que le permitió a Colombia disminuir la pobreza en 20 puntos, al pasar de un 50%, a un 30% y todo ello sólo en una década.

El resultado fue claramente percibido en el crecimiento de las ciudades, el incremento del consumo, la ampliación de los planes de vivienda, el mejoramiento de la seguridad, el crecimiento del turismo y muchas otras cosas que mostraron una clase media robustecida y acrecentada.

Pero sorprende que en la última medición ese indicador haya dado muestras de haberse frenado, con tendencia al alza, pues aparecieron 200.000 nuevos pobres, lo que hace pensar que las acciones dentro de este objetivo no han contado con la asistencia que se requiere y por lo tanto los esfuerzos han sido insuficientes.

Es natural que al haber dejado incrementar el desempleo, una cifra como esta apareciera, pues en la medida en que las oportunidades laborales desaparezcan, también significará que el ingreso de las personas no está garantizado, generándose de inmediato traumatismos en el la producción y el consumo de bienes y servicios.

También hay que destacar que el indicador del crecimiento económico no fue el esperado y por lo tanto ha creado un hueco difícil de llenar. A los motores del crecimiento les está haciendo falta combustible, y si no se crean las condiciones que se requieren para poder repotenciar esas máquinas, los ritmos continuarán lentos, con las enormes consecuencias sobre el total de la población, que verá desaparecer las oportunidades y marcar las necesidades.

Resulta urgente un gran pacto nacional en torno a los objetivos del crecimiento, pues han aparecido aires enrarecidos en casi todos los sitios del planeta, para los cuales hay que estar preparados, con las mejores acciones y compromisos.

*Abogado y miembro de la Academia Colombiana de Historia y de la Real Academia Española de la Historia

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