Entrenamiento militar, ¿forma guerreros o quiebra personas?

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Entre los soldados del país hay una frase muy popular: “El entrenamiento tiene que ser tan fuerte, que la guerra parezca un descanso”, y es precisamente con ese propósito que diferentes fuerzas militares del mundo llevan al extremo sus tropas en las preparaciones para cumplir el deber en situaciones extremas.

Sin embargo, en Colombia se vive una polémica por la denuncia del senador Gustavo Petro, quien el miércoles publicó unos videos en los que se observa cómo son maltratados física y psicológicamente un grupo de soldados en la simulación de un campo de concentración.

“Este es el denominado Laboratorio experimental de resistencia. Los golpeados son oficiales del Ejército que creen que están bajo el poder del Eln, y los torturadores son soldados que se hacen pasar por guerrilleros. ¿Un entrenamiento que enseña la tortura?”, expresó Petro en Twitter.


Las Fuerzas Armadas confirmaron la veracidad de las imágenes y explicaron que fue un ejercicio de entrenamiento de Lanceros llamado Resistencia, Evasión, Supervivencia y Escape (REES). Ocurrió hace dos años en Amazonas.

Sobre este tema, el general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, explicó a diferentes medios que cuando se preparan soldados, “el entrenamiento debe ser supremamente fuerte, riguroso, y se acerque lo más próximo a la realidad, siempre siendo muy responsables con la integridad física de nuestros hombres”.

Y recordó que el Ejército y la Policía de Colombia han sido de las pocas fuerzas del mundo “que ha sufrido la barbarie del secuestro. Nosotros tuvimos hombres confinados en campos de concentración, deambulando por las selvas durante años. Esto nos obligó a prepararnos en una manera muy clara y realista para soportar estas contingencias y el combate”.

 

El entrenamiento

El 21 de febrero de 2003, el Ejército de Colombia aprobó el manual de REES con el objeto de “establecer normas y procedimientos para sobrevivir en cualquier tipo de terreno y bajo cualquier condición climática del territorio”.

El documento, conocido por EL COLOMBIANO, fija además los estándares para el entrenamiento de los soldados y, entre otras cosas, desarrollar una doctrina que facilite instruir y entrenar a miembros del Ejército en técnicas y tácticas para evitar ser capturados y evadir la acción del enemigo, o en caso contrario, resistir con honor el secuestro, pensando siempre en escapar de manera planeada”.

En la última parte del manual hay instrucciones del “entrenamiento de resistencia”, que como es definido en el documento “es la capacidad que tiene o adquiere cada individuo para lograr mantener un equilibrio sicofísico en cualquier situación estresante o adversa generada por presión sicológica o maltrato corporal, causando ansiedad y somatizaciones físicas”.

En esta fase del entrenamiento se recrea todo un escenario en el que los militares están secuestrados, son agredidos y torturados psicológicamente por un grupo de hombres que se hacen pasar por insurgentes. Entre el personal siempre hay presente un sicólogo que “valorará los soldados antes, durante y después de la instrucción”.

En total son 48 horas de entrenamiento en las que se aplican los métodos de resistencia, luego vuelve el sicólogo y “explica a los soldados la razón de cada una de las técnicas empleadas durante la instrucción y el aporte sicológico que ha recibido en ella”.

Entre las medidas de seguridad, el manual recalca la importancia en el estado de salud de instructores y alumnos, además resalta que “no se debe golpear en ningún momento al personal que recibe la instrucción”.

Es por esa razón que al ser cuestionado por las agresiones físicas que se ven en el video, el general Nicacio Martínez, comandante del Ejército, afirmó que “ya internamente hemos ordenando a la Inspección del Ejército que verifique, a pesar de que son hechos sucedidos años atrás”.

 

¿Tortura?

Juan David Giraldo, Coordinador del programa de Sicología de la Universidad de Medellín, explica que en términos militares, este tema es “un entrenamiento de combate”, mientras que en el ámbito sicológico, se trata de “terapia de inoculación del estrés”.

Argumenta que el objetivo de estas acciones es poner a una persona en una situación lo más cercana a la realidad, con el fin de lograr acostumbrar a ciertas áreas del cerebro a ese tipo de situaciones, para lograr una reacción de control y toma de decisiones acertadas en los peores momentos.

“Hay sujetos que después de esto pueden generar cierto tipo de ansiedad. Se podría originar un trastorno de ansiedad, pero difícilmente se generaría un trastorno de estrés postraumático, porque para eso deberíamos hablar de personas víctimas de eventos violentos, no de soldados que sabían que se iban a someter a un entrenamiento fuerte y, sobre todo, de Lancero”.

Por su parte, Erich Saumeth, experto en asuntos militares y de defensa, recuerda que este tipo de ejercicios son vitales para la supervivencia de los militares y que documentos como el REES son comunes en muchas fuerzas del mundo, por lo que los entrenamientos son similares y en algunas partes, “más fuertes” que los que se hacen acá.

El Colombiano

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