Ciudad, municipios y departamento modernos

Ser optimista es bueno… ser realista mejor. Visiones una y otra que debemos tener en principio camino a procurarnos una ciudad, unos municipios y un departamento modernos. Lo necesitamos con urgencia, debiendo ser lo cual actitud totalizadora, pues ser moderno es poder mantener, lo mismo que compartir los valores y comportamientos ciertos que han hecho posible el integral progreso humano que diferencia a las unidades territoriales más avanzadas del orbe.

Es consolidar sin excesos, improvisaciones ni libertinajes, tolerancia, voluntad, decisión, igualdad ante la ley, respeto y dignidad para lagente. Sin duda hay que atender los valores, respetar a las personas sin excepción, promover la posibilidad que todos puedan generar fortuna mediante el esfuerzo propio y el libre intercambio. Es ser abiertos, respetar las diferencias de cada uno, de las comunidades y robustecer los conceptos de equidad e igualdad.

Es igualmente no confiar en ese poder político que brinda a manos llenas canonjías, dádivas, privilegios y protecciones de todo orden, sean estos económicos, políticos, sociales, culturales, burocráticos y demás otros que prodigan y abundan poderes para los menos, limitándolos para los más. Limitante que por definición aumenta la arbitrariedad en la gobernanza y las reglas de juego. Importa en oposición a los desafueros, que el gran conjunto de valores en camino de modernidad permita la mayor diversidad posible, donde cada quien lleve a feliz término su propio proyecto de vida, a la vez convivir pacíficamente en sociedad y sin retrocesos, en la certeza que es innegable el avance del mundo moderno.

Instituciones y propiedad privada juegan papeles importantes en la modernidad, toda vez que lo más significativo es el valor de una sociedad en libertad que ofrece dignidad del individuo. Las instituciones se respaldan en los valores que existen en la sociedad, los cuales son un fenómeno sociológico que no tecnocrático. Lo que sí importa en concordancia con esa modernidad es adelantar los cambios pertinentes so pena de quedarnos a la vera del camino de los avances universales.

En realidad, tales cambios debemos hacerlo en la medida de nuestras propias realidades, necesidades y posibilidades, puesto que no se trata de cambiar por el sólo prurito de cambiar, sino a la luz de vistos y positivos resultados. Que caigan por ejemplo inequidad y desigualdad, que surjan nuevos empoderamientos, emprendimientos, empresarios y empresas; se reduzca la mortalidad y se incremente el ingreso per cápita, entre otras conquistas.

Hay muchísimo más por hacer para ser entes territoriales verdaderamente modernos.  El deficiente Estado de derecho, la pesada regulación laboral, las arbitrarias regulaciones que debilitan el Estado de Derecho, la informalidad, la falta de reformas en estas y otras áreas que den más oportunidad y que reconozcan la dignidad de todos los ciudadanos, son necesarias. En la medida en que compartamos los valores y hagamos lo concerniente para superar nuestras muchas necesidades, caminaremos hacia la modernidad, al desarrollo social y humano, mejor crecimiento económico e integral prosperidad, en lo que ayudará esfuerzo, voluntad y decisión política para hacer las reformas en contexto de ajuste, realidad y verdad. El camino es largo, empecemos ya. [email protected]

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