PARA LUIS FERNANDO SÁNCHEZ
¡La familia siempre será lo primero!

Bien temprano inicia el día para Luis Fernando Sánchez León y por eso, la cita para esta entrevista en familia se cumplió puntual a las 8:30 de la mañana en su negocio, donde también lo acompañan a diario su esposa, Rosa Delia Acevedo y dos de sus tres hijos, Fernando José y Camilo Andrés.

Esocañero de nacimiento pero samario de corazón y adopción: en ‘La Perla de América’ vive hace 33 años y hace 27, empezó a construir su hogar junto a la también santandereana Rosa Delia; por ello, no duda en decir que se siente agradecido con esta tierra donde preside, además, la Unión Nacional de Comerciantes, Undeco.

Familia y trabajo es la dualidad a la que se ha visto enfrentado don Luis Fernando; sin embargo, reconoce que en las dos facetas ha logrado cumplir, sobre todo si de tiempo se trata, pues se considera “muy metódico” y procura balancear los espacios: que la agremiación no le quite tiempo para el negocio ni para la familia, pero sin descuidar los compromisos con el comercio de Santa Marta.

“Con mis hijos, jugamos microfútbol en cancha sintética todos los martes y jueves de 7:00 a 8:00 de la noche; ya llevamos 8 años con un grupo de amigos que jugamos. En la casa vemos televisión, películas, salimos los fines de semana a compartir en familia; es un tiempo sagrado para mí, sábado y domingo no me pierdo con amigos, sino que lo paso con ellos, vamos a misa, a almorzar y jugamos en la casa; siempre hay cosas que hacer y estamos en son de arreglar, organizar…”, contó el nortesantandereano de 51 años.

Entre sus ocupaciones familiares y laborales, la línea es muy delgada, porque Luis Fernando considera que no hay mucha diferencia: en casa, es de carácter fuerte y algo rígido que lo mantiene también en su empresa; para él, sus hijos deben aprender cómo se consiguen las cosas, para que se les dé mayor valor y por ello, está convencido de que “no se trata de solo darles el dinero y todo para que sean felices, sino que hay que enseñarlos”.

“A pesar de estar en vacaciones o con tiempo libre, no los dejo en la casa viendo televisión ni chateando, sino aquí al frente del negocio, para que sepan de dónde es que salen los recursos, cómo es que sus papás trabajan y se esfuerzan para pagarles sus estudios y solventar sus necesidades”, sostuvo.

Fernando y Camilo ratifican lo anterior y manifiestan sentirse orgullosos del padre que tienen; un hombre que a sí mismo, se considera “de mano dura y exigente en enseñarles principios, que no tiene ningún reparo en hacer labores de la casa sin prejuicios ni paradigmas machistas”.

“Yo veo a mi papá como un líder, donde él llega siempre deja una huella; transmite una energía que convierte a la gente y la hace que se una, camine a su son y eso lo destaca”, afirmó Camilo, quien tiene 21 años y acaba de cursar octavo semestre de Ingeniería Industrial.

Por su parte, Fernando, de 23 años y profesional desde hace un año en Marketing y Negocios Internacionales, dijo: “Mi papá es una persona hiperactiva, enérgica, de muy buena actitud, muy positivo y creo que eso lo hemos aprendido de él, a lo largo de estos años, porque nos enseña a hacer todo con dedicación y correctamente, a ser atentos, honrados; tiene un temperamento fuerte, pero juega en ambos aspectos, porque es alegre y extrovertida también”.

¿Y EL TERCER HIJO?

Hasta ahora, solo se conoce el nombre de sus dos varones, pero cuando se le pregunta a Luis Fernando Sánchez por su pequeña hija, los ojos le brillan y se desborda hablando de ella; María Fernanda tiene 10 años, cursa quinto grado de primaria y hace poco, hizo la Primera Comunión.

Fue “simplemente feliz” cuando ella nació; una “alegría espectacular” como con todos sus hijos, pues admite que no tiene preferencias por ninguno y lo único que le pide a Dios es “que vengan bien, con todas sus facultades físicas y gracias a Dios nos ha premiado con la satisfacción de tener unos hijos sanos, inteligentes, bien educados y juiciosos”.

“A pesar de que para mí, todos los hijos son iguales, ella es la consentida de la casa, también se las cree y toca bajarla un poquito (risas), porque hay que llevarla por la disciplina y el respeto para con su mamá, sus hermanos, con la familia. No podemos dejar, que porque es la niña, ‘pechicharla’ tanto porque se confunden ciertos parámetros”, indicó.

Entretanto, Fernando dice entre risas que “María Fernanda es la reencarnación de él (Luis Fernando), por su forma de ser que es igual de extrovertida, pero también fuerte: “Yo hablaba con él estos días, que ella en un año de colegio, participa en los eventos que Camilo y yo participamos en todos los años que estudiamos; está en todo. Y en la casa, discuten, la regaña y ella le refuta… le va a sacar canas”.

Y es que Luis Fernando Sánchez, en medio de su ser disciplinado y exigente, también es un hombre cálido, de esos que dicen ‘bonachón’ y como dijo su esposa, “buen anfitrión”, que se preocupa porque las personas que aprecia estén y se sientan bien.

HOGAR AL LADO DE SU ESPOSA

Doña Rosa Delia ha sido un pilar fundamental para la familia Sánchez-Acevedo; así lo dice su esposo, quien la define como una mujer muy trabajadora –como buena santandereana- y una persona de la que siente todo el respaldo y apoyo.

“La mujer se convierte en el complemento del hombre, nosotros somos un equipo: ni yo soy más ni menos, ni ella tampoco… Los dos nos hemos esforzado por crear empresa, criar a nuestros hijos y siempre hay ese respeto cuando yo les llamo la atención y ella me respalda; si ella toma una decisión, se la respeto. A veces sí trato de persuadirla cuando los hijos me dicen o al contrario, a veces van donde ella a que convenza, pero siempre en común acuerdo”, dijo.

Por su parte, Rosa Delia resalta la figura paternal de Luis Fernando, como la de un hombre estricto, teniendo en cuenta los avatares de la niñez y juventud hoy en día y todo lo que esa disciplina ha servido para la formación de sus tres hijos.

“Él siempre ha sido muy exigente con ellos, para que sean personas rectas no solo en la parte familiar, sino en la profesional y lo que les espera de aquí en adelante; todo eso, si caer en las groserías ni el maltrato, sino con amor. Tener papá y mamá en la casa, es primordial para los hijos porque si el apoyo es compartido, ellos será personas de bien”.

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