Para tener en cuenta

Deberían definitivamente los partidos, movimientos y demás grupos de orden político, ojalá con urgencia y en importante manera, preocuparse por preparar sus cuadros, oficiar como un gran laboratorio, entender que es en su seno donde debe estructurarse y aprenderse todo lo concerniente a liderazgo, proceso administrativo, administración, gestión y gerencia públicas; los límites del poder y como se configuran y articulan funciones y funcionarios gubernamentales.

Se evita con lo cual, la demasiada confusión y los muchos yerros por parte de quienes llegan nuevos a ocupar cargos, bien por nombramiento o bien por elección popular, los cuales se sienten amarrados y erráticos, por no conocer a ciencia y conciencia a que se enfrentan en verdad. Muchos son los asuntos que omiten, no son nada prácticos y la mayoría de las veces desconocen a fondo la realidad y las necesidades de la población.

No tienen la confianza para entrar sin complejos a establecer definiciones y relaciones con otros partidos, funcionarios, ex funcionarios, gobierno, dirigencias y demás fuerzas vivas que actúan e interactúan en su entorno territorial. Esa falta de preparación consciente los lleva a dar tumbos, apenas les alcanza para dimensionar, cuando son bien intencionados, el tamaño de sus adversarios; más no de sus responsabilidades, quiénes pueden ayudar en el gobierno, fuera de él y que los haría naufragar.

Comienzan a buscar colaboradores y proyectos, hacer “nuevos amigos”, distinguir entre quienes quieren ayudar y quienes aprovecharse; escenarios que manejan los políticos duchos, pero que quienes llegan desconocen por no estar preparados para lo cual. En sus banderías es donde deben aprender las verdades prácticas, el valor del partido, de su ideología, de lo más conveniente para la comunidad, la razón por la que conviene recuperar la militancia al tener que ver con la educación política.

Caer en la cuenta que el político debe ser lúcido; afrontar los problemas globales y fundamentales para escapar de la fragmentación y la simplificación; entender que las personas son seres físicos, biológicos, síquicos, culturales y sociales; enmarcar su acción en el todo territorial, en la verdad que tenemos y enfrentamos los mismos problemas de vida; formarse para la incertidumbre; estar contenidos de estrategias para afrontar los riesgos, lo inesperado, lo incierto, la comprensión, la búsqueda de acuerdos y acercamientos necesarios en la base social. Cultivar la ética, la democracia, el control mutuo de la sociedad por el individuo y del individuo por la sociedad, toda vez que el desarrollo implica individuo, sociedad y especie; razón por la que importe rescatar la educación política y restaurar los partidos en la necesidad que sean centros de formación de los candidatos que presentan a la ciudadanía. [email protected]

También podría gustarte