Algunos efectos de la impunidad

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La corrupción es por desgracia ese mal peor que se encuentra enquistado en nuestra institucionalidad y sociedad toda. Nociva circunstancia que padecemosy suele generar múltiples y diferentes efectos, entre ellos, la impunidad que a decir de expertos académicos e investigadores sociales, es por sí misma generadora de un círculo de desdichas, vicios y peligros, tales como que quien comete un acto ilícito y no recibe el castigo, no duda en repetir su acción; quienes observan un ilícito no sancionado, tienden a imitar ese hecho, lo que implica su repetición y reproducción; que las víctimas de los ilícitos que observan que sus agravios no son sancionados por la autoridad, recurren a hacerse justicia por propia mano; y, uno muy grave y desestabilizador que se desarrolla dentro de las comunidades que se benefician de los recursos económicos derivados de la ilegalidad y corrupción, que ya no sólo defienden yocultan a los delincuentes, sino que llegan a considerar como legítimos los métodos de obtención de riqueza, sean ellos cuales fueren sin importar su gravedad.

Razón para tener en exacta cuenta que cuando los delitos no se combaten ni se debelan, cuando no se toman acciones para castigar a quienes han decidido quebrantar la ley, cuando no se decomisa la riqueza que se genera como consecuencia de actos ilícitos y delincuenciales; las actividades antisociales tanto en el sector público como en el privado terminan por entronizarse de alguna forma en la base societaria.

Es tanto el culto que se rinde a quienes delinquen, que como vemos con cierta frecuencia, personas y comunidades salen en defensa de tales sujetos, sin importarles la gravedad de sus acciones delictivas. Miembros de la sociedad convencidos de la generosidad de aquéllos a quienes defienden y de su potestad legítima de poder violar la ley, se trate de lo que se trate, delitos comunes o delitos contra la administración pública en los más de sus tipos penales, traduciéndose muchas veces esas actividades delictivas en impunidad y pan de cada día.

La sociedad está en la obligación de tener que reconocer el peligro que la impunidad y la tolerancia encarnan. Defender servidores públicos que violan los preceptos legales, lo mismo que a personas que adquieren por diversa vía artículos de mala procedencia, es abonar el campo para que florezca la delincuencia, misma que no tiene freno a su codicia y luego arremete hacia otras formas más complejas de la criminalidad. En esta lucha no pueden existir atajos, se requiere del esfuerzo de todos en el entendido que no podemos hacer de la impunidad y la corrupción un modo de vida; de allí que consentir el mal sea un todo vergonzoso y por demás vergonzante. [email protected] *Jurista

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