Fiscal de la trama rusa no exoneró a Trump pero se negó a acusarlo

En una audiencia de alto impacto, Mueller dijo a los legisladores demócratas y republicanos que aunque las directivas del Departamento de Justicia impiden procesar a un presidente en funciones, en teoría Trump podría ser procesado por obstrucción de la justicia después de dejar el cargo.

Pero el fiscal especial de 74 años, con una voz temblorosa y a veces con un semblante de incertidumbre, no le dio a los demócratas lo que buscaban: una declaración que indicara claramente que Trump obstruyó la justicia, de una forma que pudiera sustentar un proceso de destitución (impeachment).

No obstante, en sus declaraciones estuvo cerca de sugerirlo, aún en mayor grado que en su informe publicado tras 22 meses de investigaciones.

“El presidente no fue exculpado por los actos que presuntamente cometió”, dijo Mueller ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.

A pesar de que Trump insistió esta semana en que no vería el testimonio, televisado en directo a nivel nacional, una vez terminado celebró diciendo que había tenido “un buen día”.

Tuvimos un buen día hoy. El Partido Republicano, nuestro país, no había argumentos para lo que Robert Mueller estaba tratando defender”, dijo Trump a los periodistas.

Mueller decepcionó a los demócratas que esperaban evidencias incriminatorias sobre los vínculos entre Rusia y la campaña de Trump y sobre supuestos intentos de obstrucción a la justicia del presidente.

Después de décadas en el Departamento de Justicia, Mueller, un exmarine, tenía reputación de duro, disciplinado y de ser un fiscal sin tiempo para la política.

Pero las conclusiones finales de su informe publicado en abril dejaron a muchos confundidos sobre si había implicado a Trump en presuntos delitos o no.

El informe de Mueller documenta los extensos contactos entre la campaña de Trump y los rusos, incluidos los intentos de cooperar o conspirar, ninguno de los cuales es un delito específico.

NUEVA YORK AFP

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