Novena a la Santa Marta

Por la Señal de la Santa Cruz…

ACTO DE CONTRICIÓN
Altísimo y amantísimo Redentor Nuestro, por el incomparable e inexplicable amor que nos tiene Vuestro Sagrado Corazón, os hicisteis hombre como nosotros padeciendo los más acerbos dolores y menosprecios mientras vivíais, muy especialmente durante tu pasión y muerte en la Cruz, y por estos padecimientos te ruego humildemente que me perdonéis todos mis pecados de los cuales me arrepiento de todo corazón.

Perdón, dulcísimo Jesús mío, y por los padecimientos que sufrió vuestra Santísima Madre, por los merecimientos del glorioso Patriarca San José, y de su sierva Santa Marta me propongo nunca más pecar ayudado de vuestra gracia. Amén.

ORACIÓN

Dios y Señor de bondad que derramaste tu inmensa gracia en la vida de la bienaventurada virgen santa marta, la que reconociendo personalmente a vuestro amado hijo Jesús de Nazaret, por el mesías verdadero, abrazando gustosamente su doctrina y practicando con fidelidad tus celestiales lecciones, llegó en poco tiempo a la santidad más elevada, te suplico humildemente por los méritos del mismo señor Jesús, nuestro redentor y salvador, y por la intercesión de santa marta, me concedas los auxilios de tu inmensa misericordia para alcanzar la gracia que solicito en esta novena.

DÍA NOVENO

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que movida de las lágrimas de los vecinos de Tarascón y de los pueblos comarcanos, los librasteis del monstruoso dragón que todo lo devoraba, atravesaste el río Duraza, armada con la Santa Cruz y agua bendita, arrastraste el dragón con el ceñidor trayéndole a la ciudad donde le dieron muerte. Después retirándote a un desierto con muchas doncellas que habías convertido y edificado un monasterio vivías en él, como ángeles y castas esposas del salvador, el cual queriendo premiar tus virtudes te reveló el día de tu dichosa muerte como también el que tu hermana Magdalena gozaba ya en el cielo de su gloria; y después de una calentura lenta, que aumentó tus merecimientos, sabiendo que era llegada la hora de juntarte con tu Divino esposo, mandaste que te echasen sobre las cenizas en presencia de tus afligidas compañeras y exhortándolas a las perseverancia final, pasaste tranquilamente al descanso del Señor.

Te suplico preciosa Santa, nos facilites los medios que necesitamos, para que llevemos una vida espiritualmente retirada de los bullicios del mundo y sea feliz nuestra muerte.

También imploro, Santa mía, vuestra poderosa intercesión para que la majestad Divina me conceda el favor que solicito si conviene para el bien de mi alma y si no, vos como abogada mía, enderezad mis peticiones, al mayor servicio de Dios, alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad.

ORACIÓN FINAL

Santa mía, Santa Marta: yo me acojo a tu protección y amparo y en prueba de mi afecto, te ofrezco esta luz que en tu honor encenderé todos los martes.

Consuélame en mis penas por la infinita dicha que tuviste al hospedar en tu casa al divino salvador, intercede por mí y por toda mi familia para que siempre conservemos en nuestros corazones a Dios y sana resueltas nuestras necesidades.

Yo te suplico tengas misericordia infinita al favor que te pido. (aquí se hace la petición) y te ruego santa mía que venzas mis dificultades, como venciste al dragón que tienes a tus pies. Amen

Sea en todo tiempo y lugar amado y bendecido el Amadísimo Corazón de Jesús.

5:30 a.m. Sonidos ancestrales

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