Mendicidad infantil: la otra cara de la crisis social que se vive en Santa Marta

POR
GIANCARLOS
VILLARREAL LARIOS

Desde hace dos años Maritza acude de forma casi que diaria con sus dos hijos a uno de los tantos semáforos de la ciudad y los cuales se han convertido en los lugares de trabajo de decenas de familias venezolanas; aunque esta mujer que hoy se dedica a limpiar los vidrios de los vehículos que transitan por la intersección de la avenida del Ferrocarril con avenida del Río asegura que está en contra de la práctica de poner a los menores de edad a pedir limosna o vender caramelos, las autoridades están desde hace cerca de tres meses de forma casi que semanal siguiéndole el paso a estos adultos, para evitar que los menores en lugar de estar en su escuela o en otros ambientes crezcan bajo el caótico panorama de los semáforos de Santa Marta.

Como Maritza son decenas de mujeres que a diario se ubican en diferentes puntos de la ciudad no solo en las intersecciones semafóricas a trabajar y en otros casos a mendigar, sino en otros sectores de la ciudad lo que ha prendido las alarmas de las autoridades quienes ante el llamado incesante de la comunidad por la permisividad ante casos en los que los menores son utilizados para mendigar han intentado hacerle frente.

Uno de los argumentos más mencionados por los padres de familia que se llevan a sus hijos a trabajar con ellos, es la falta de un hogar o personas donde dejarlos mientras ellos intentan bajo el inclemente sol, muestras xenófobas o el “corre que corre” por los operativos de las autoridades trabajar.

“Yo si tengo a mis niños aquí, pero nunca los he puesto a mendigar (…) a veces las autoridades me han puesto problema porque los tengo aquí, pero es complicado porque no tengo con quien dejarlos, yo soy madre y padre para ellos (…) es difícil porque esto no es una decisión, sino una situación en la quenos toca sobrevivir” menciona esta mujer quien antes de limpiar vidrios en este sector, vendía aguacates, pero ante la imperiosa necesidad de obtener mayores recursos para poder tener unas condiciones más dignas donde vivir, decidió irrumpir en el considerado “negocio para hombres”.

Pero, así como existen casos de mujeres que a pesar de llevar a sus hijos a zonas en las que no es recomendable hacerlo, pero que asimismo, no los inmiscuyen en trabajo o labores de mendigar, si existen casos en los que los que esto no es impedimento para hacerlo, y es muchas veces desarrollado de forma casi que descarada frente a sedes institucionales como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

En este sector, las autoridades recientemente desarrollaron un operativo en el que más que desprender de sus padres a los niños, se inició un proceso de seguimiento, respetando el debido proceso, para verificar que las condiciones en las que son mantenidos los menores, sean las más adecuadas, y en caso de no serlo, se iniciaría el proceso de traslado a un hogar sustituto.

LA MIGRACIÓN VENEZOLANA

Precisamente, tras la visita del gerente Nacional de Frontera, Felipe Muñoz Gómez, se estableció como compromiso incluir el tema de mendicidad para queel grupo especial migratorio, con el ICBF, los comisarios de familia, y la unidad de Policía Infancia y Adolescencia establecer metodologías para sacar a los menores de las calles.

El funcionario agregó que la responsabilidad no es exclusiva del Gobierno Nacional por lo que las administraciones municipales permitan el mejoramiento entre otros de los hogares de paso. “En conjunto con Ciénaga y Santa Marta con las autoridades municipales busquen predios que permitan la construcción de unos hogares de paso” aseguró.

Para muchos ciudadanos el proceso actual que desarrolla el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ante los casos se mendicidad, no hace más queextender la inhumana situación de cientos de menores en condición de mendicidad, en cualquier punto de la ciudad, desde las plazas, parques, hasta las afueras de locales comerciales.

Según cifras extraoficiales en la actualidad en la ciudad se han identificado cerca de 174 menores que se encuentran en este estado, y que a pesar de ser de conocimiento de las autoridades, en muchas ocasiones, a pesar de los llamados de atención, vuelven y continúan a pedir dinero en varios puntos de la ciudad.

LA CARA INHUMANA:

Ciudadanos aseguran que esta práctica de poner a los menores como escudos y ganchos para poder conseguir dinero en cualquier zona, debe ser judicializada sin importar nacionalidad, teniendo en cuenta que los derechos humanos no tienen límites por naciones.

De acuerdo a personas que evidencian como los menores son utilizados por sus padres, es casi que inhumano esta nueva cara de la tragedia venezolana quese ha trasladado a Santa Marta, y que colocan a los menores con letreros, alcancías o para vender dulces o bebidas, o simplemente colocarlos en el suelo como señuelos para que las personas como acto de lastima terminen dejándole unos pesos que luego los padres recogerán para suplir las necesidades básicas, y sobrevivir en tierras lejanas a las propias.

Para Ana, otra mujer ubicada en las intersecciones semafóricas, esto es pos situación no por decisión. “Uno jamás se imaginó estar aquí en los semáforos pidiendo o vendiendo productos, pero la necesidad es grande porque hay que pagar alimentos, viviendas que no son las mejores condiciones dignas, pero hay que sobrevivir, porque uno lo que hace es sobrevivir, no utilizo a mis hijos para mendigar porque me parece una práctica que va contra la inocencia de ellos, pero es ahí donde uno se pregunta si realmente lo que hacen esos padres es malo o bueno, porque hay necesidades, y hay que superarlas” manifestó.

Según reporte de las autoridades tras los varios operativos desplegados por la ciudad se han evidenciado que los sitios más críticos de la ciudad, en dondese evidencia la presencia de menores en condición de calle, son el Mercado Público, Centro Histórico, Terminal de Transporte, Glorieta de Mamatoco, Bahía Concha y Playa Blanca.

CONCEJO LE PONE LA LUPA

Ante los constantes llamados de la ciudadanía para qué se le haga frente a esta situación que no solo pone en peligro la vida de los menores, sino quedemuestra un lado poco humano de la tragedia ya de por sí, lamentable de la población venezolana, para esta semana tras casi seis meses de denuncias reiterativas acerca de este hecho, pero que viene presentándose hace mucho más tiempo en la ciudad, el cabildo distrital desarrollará un debate de control político, a los principales actores competentes en este delicado asunto.

La concejala Karen Hernández quien lidera este debate de control político, asegura que es necesario hacer un pacto por la niñez, que permita no solo alejar a los menores de estas prácticas casi que denigrantes para los menores, sino que de igual forma se les brinde de las mejores condiciones para su crecimiento.

“Aquí se debe tener un pacto y articulación de todas las autoridades y actores que tienen responsabilidad directa con la niñez de Santa Marta, aquí se debe hacer una gran cruzada para detener el trabajo infantil y la mendicidad en la ciudad (…) tenemos que saber cuáles son las actividades y compromisos para acabar con esto, uno ve el día a día de la situación lamentable de estos menores” anotó la cabildante.

Precisamente, la preocupación no solo radica en el hecho de por sí que los menores sean utilizados para mendigar, sino que incluso se les coloquen metas de limosnas o que sean alquilados por sus padres a terceros para que de esta forma, generen más empatía o lastima y así poder conseguir muchos más recursos.

POSIBLE ALQUILER DE MENORES:

Las denuncias de casos de menores alquilados igualmente mantiene en alerta y es que precisamente, varias de las mujeres ubicadas en los semáforos de la ciudad, reconocen que conocen casos de féminas que alquilan a sus hijos a otras personas para poder mendigar, pero que esta práctica es desarrollado por comunidades indígenas que igualmente se encuentran en estado de mendicidad.

“Yo conozco casos, pero de mujeres indígenas que incluso le dan gotas a los niños para que se queden quietos y así puedan pedir más plata, no he escuchado caso de venezolanas, pero quizás si los haya (…) ojalá eso si lo paren porque no es justo, porque los menores deben estar estudiando y no hay pidiendo” indicó Ana otra de las mujeres venezolanas que se encuentra en las intersecciones semafóricas, pero en una labor diferente a la de “Maritza” sino vendiendo bebidas energizantes, las cuales le ha permitido conseguir recursos y sobrevivir como ella recalca ante la situación que padece.

Ante esto, la concejala, Karen Hernández invita a que las autoridades hagan un control directo sobre esto y así poder acabar con esta situación. “Ya incluso les colocan una meta, con alcancías para que las llenen y mientras sus padres escondidos y los vigilan a lo lejos para verificar que tanto están trabajando (…) hay que ejercer un especial control de esto y mirarla con lupa, inclusive vemos niños alrededor de un solo adulto y eso de alguna forma genera alerta, porque pareciera que los estuvieran utilizando como carne de cañón para pedir dinero”.

Las autoridades que deberán comparecer al recinto de la Corporación Edilicia serán la Policía de Infancia y Adolescencia, la Secretaría de Promoción e Inclusión Social, así como el representante de Migración Colombia y del ICBF.

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