Santa Marta luminosa: 494 años

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Entre las tantas riquezas naturales de Santa Marta hay una que poco se menciona quizá por evidente: ¡Su luz! Santa Marta brilla de una manera especial y diferente a otras ciudades del Caribe y del trópico.

Entre las tantas riquezas naturales de Santa Marta hay una que poco se menciona quizá por evidente: ¡Su luz! Santa Marta brilla de una manera especial y diferente a otras ciudades del Caribe y del trópico.

¿Cuál es la razón de ese resplandor? No la sé, pero se trata de una luz solar cuya brillantez se siente y penetra por todos los resquicios de sus edificaciones, de sus árboles y de las personas incluyendo su alma. La bóveda celeste que cubre la ciudad es un azul radiante único. Alguna vez leí que Bolívar la llamó “La luminosa” y dice Gabo que el Libertador en su laberinto, extasiado frente al esplendor de la Bahía, expresó: “Me duelen los ojos de tanto mirarla”.

Este lunes 29 de julio Santa Marta cumple 494 años, y recordamos la paradoja que para Bolívar fue esta ciudad: Primero, reacia a la Independencia por razones justificables que pocos han entendido y que son una muestra más del centralismo aún vivo de nuestros gobiernos nacionales ciegos a los intríngulis de las regiones; y, segundo, cierto aprecio que pese a su “arrogancia” (quizá por eso) ya albergaba Bolívar por la ciudad, y que se reforzó con la casualidad de sus últimos días en los suburbios samarios.

“Ha llegado la última aurora: tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma, por grandes tempestades; a mis espaldas se alza gigantesco el macizo de la Sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1805; por sobre mí, el cielo más bello de América, la máshermosa sinfonía de colores y el más grandioso derroche de luz…” (Carta de Bolívar a Fanny Du Villars; San Pedro Alejandrino, 6-12-1830; “Santa MartaVista por Viajeros”, Álvaro Ospino Valiente, Bastianos Editores, 2005).

El lunes el sol dará la luminosa vuelta 494 sobre ese lugar del planeta desde que fuera fundado como Santa Marta por Bastidas. Hay muchas cosas por decir sobre lo que ha sucedido en esos 488 años, pero hoy importa más lo que se debe hacer en los años venideros, empezando por enfocar todos los esfuerzos -públicos y privados, individuales y colectivos- al turismo como su indiscutible y definitiva vocación económica dada por su mayor fortaleza: las excepcionales riquezas naturales, brillantes y coloridas. Pareciera obvio, pero no todos tienen ese convencimiento y entre los convencidos faltan másacciones.

Termino este homenaje a Santa Marta en su cumpleaños, compartiendo con los lectores la delicia del siguiente fragmento de luces y colores escrito en 1855 por el geógrafo francés Elisée Reclus, contenido en la misma obra ya mencionada:

“Así la explanada parece sostenida por el gigantesco Horqueta [La cima de la Sierra Nevada] y dulcemente inclinada por un castillo de follaje hacia las ondas deslumbrantes de luz. El promontorio del norte continúa por una cadena submarina y vuelve a presentarse fuera de las aguas formando El Morrillón y El Morro, islas pedregosas que sirven de quiebra-olas al puerto. El conjunto del paisaje encerrado en este recinto es de una armonía indescriptible; todo es rítmico en ese pequeño mundo, limitado hacia el continente, pero abierto hacia el lado de las aguas infinitas; todo parece haber seguido la misma ley de ondulación desde las altas montañas de cimas redondas hasta las líneas de espuma, débilmente trazadas sobre la arena.

¡Cuán dulce es contemplar ese admirable cuadro! Se mira, se mira sin cesar y no se sienten pasar las horas. Sobre todo en la tarde, cuando el borde inferior del sol principia a sumergirse en el mar y el agua tranquila viene al pie de la rivera. La verde explanada, los oscuros valles de la Sierra, las rosadas nubes y las lejanas cimas como salpicadas de fuego, presentan un espectáculo tan bello, que el viajero absorto parece que no tiene vida sino para ver y admirar. Los que han tenido la dicha de contemplar este grandioso paisaje jamás lo olvidan”. (Tomado de El Mundo)

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