El rey león, la magia  se mantiene intacta

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El rey león es una película musical de animación por computadora producida por Walt Disney Pictures, dirigida por Jon Favreau y escrita por Jeff Nathanson.

POR:
GONZALO
RESTREPO SÁNCHEZ

Excelente filme que suscita todos los mejores comentarios. Es evidente que las nuevas tecnologías en el cine, hacen de este tipo de cine algo verdaderamente magistral. Este híbrido de drama, aventura y musical en comparación con el filme original, mantiene no solo los mismos niveles de calidad y cinematografía, sino que lo supera.

Y asimismo porque una gran cantidad de talentos pactaron prestar sus voces, incluyendo a Donald Glover como Simba, hijo pródigo; Beyoncé como su futura reina, Nala; James Earl Jones retomó su roll como el rey original Mufasa, con Chiwetel Ejiofor en vez de Jeremy Irons como su hermano viril y perverso, Scar.

Volviendo a la trama, bien se asemeja la conducta de ciertos animales observados —como las hienas—, al ser humano; por eso, tal vez sea una historia igualmente para el adulto que advierte bien la condición de ese ser humano, rodeado de mucha gente. Y es que algunos se comportan como el león Scar del filme, que logran ambicionar sus metas sin mirar a los demás y muchas veces cargados de malas intenciones.

Esto podría ser la ideología del filme: las malas intenciones que no logran triunfar, pues el que mal actúa mal acaba. Sobre esta idea y sentimiento, el cine siempre lo ha ilustrado más que bien. Y es que el perverso león Scar del filme, evoca a nombres muy conocidos como la encarnación del mal en Caín, Jack el destripador, Hitler; o en protagonistas literarios malvados que se han inmortalizado como Ricardo III, de Shakespeare o el archiconocido perverso —y galán— Dorian Gray, de Oscar Wilde.

Todos ellos encarnan la perversión y maldad. La noción moral del mal solicita a la interpelación de por qué los seres humanos somos y estamos dispuestos de ejecutar iniquidades, de convertirnos en la causa del amargura de los otros o de nosotros mismos y, en corolario, formular de qué manera tiene aún sentido para nosotros —cinéfilos o no— aquella afirmación que hiciera Hobbes con respecto a que “el ser humano es lobo para el ser humano” y ensayar a dilucidar la propensión o inclinación al mal de nosotros, los seres humanos.

¡Ahora! Nicolás Maquiavelo era un convencido de que el ser humano no es malo por naturaleza. En sus famosos “Discursos sobre la primera década de Tito Livio” dice que el legislador debe tener en consideración que los humanos son malos —injustos— solo cuando los prueba una tentadora ocasión y, en el caso del filme “El rey león” lo observamos sin lugar a dudas en Scar.

Película pues excelente en contenido y gramática cinematográfica, acompañada de la música de Hans Zimmer. Y es que el cineasta Jon Favreau confía considerablemente en el material que le provee sus personajes—todos convincentes—. Según Deleuze, el primer plano (los de Zazu, Zimba y Scar para el filme que nos ocupa) no es nada análogo a un acercamiento desde el plano medio, sino un ejercicio de idealización; un aspaviento de exploración puramente fenomenológica: aislar el sujeto-objeto de nuestra mirada para extraer algo de su semblante que de otra forma resultaría inabordable.

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