‘Tiempo del no tiempo’ se robó todas las miradas

Con éxito fue inaugurada recientemente en la Quinta de San Pedro Alejandrino, la exposición denominada ‘Tiempo del no tiempo’, de la autoría del artista Robert Brandwayn, quien revive los momentos especiales de una familia inmigrante.

La exhibición que se encuentra en la sala Galería Espacio Abierto del Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo  contó con la curaduría de la experta Piedad Casas, quien sobre esta exposición dice que en el caso de Brandwayn, el punto de partida para esta investigación y exploración estética de los archivos de familia, fue el silencio en vida de su padre.

Se trata de una mirada a la resiliencia, donde el artista le hace honor a la misma como homenaje a la vida y a la memoria.

Al respecto, la curadora y crítica de Arte Piedad Casas manifestó “La formación transdisciplinaria y la cultura híbrida de su familia, llevan a Robert a querer identificar, asimilar y recrear la esencia vital de su linaje.  Las preguntas no enunciadas, los lugares y personajes sin nombre propio, las cartas y documentos en diversos idiomas y los registros fotográficos que cuentan momentos puntuales, fueron los que provocaron su curiosidad creativa”.

EL JUEGO DE LA MEMORIA

Para un judío, la memoria es esencia y existencia. Es historia común, equipaje en cada partida y legado a los hijos de los hijos. Es lo que los aglutina en cada exilio. Es compromiso y obligación de todos los días, desde que fueron esclavos en Egipto hasta que se convirtieron en hombres libres.

La memoria cambia con el tiempo. Se transforma de acuerdo con el deseo de quien cuenta, de sus intereses. Lo que hoy es verdad, mañana podrá ser un mito. Entonces, los recuerdos hay que resguardarlos. Porque ese será siempre  su espacio de pertenencia e identidad de conciencia y permanencia. Esto lo sabe bien Robert Brandwayn, el artista, que en sus obras cuenta su historia y la de los suyos.

Sus imágenes inquietantes traen al presente fotografías de antepasados que vivieron un tiempo y un espacio incierto y que ahora aparecen fuera de su contexto para que el artista nos muestre a su manera su álbum de familia, lo que quedó de ellos cuando partieron.

Sus lienzos son suerte de ensamblajes donde concurren rostros, paisajes, escrituras, objetos dentro de la textura densa de la materia pictórica. Allí se encuentran con los colores, más o menos difusos, o pocos intensos, según el relato en cada caso, o en cada obra.

Con una licenciatura en Música y Relaciones Internacionales de la Universidad de Pennsylvania, y estudios en Historia del Arte y de Europa en L’ Ecole du Louvre y Tolbiac Sorbonne en París, la investigación y la obra de Robert Brandwayn tiene como objetivo comprender cómo patrones como la resiliencia, la solidaridad y la creatividad conducen a quienes se ven por una u otra razón, obligados a buscar nuevas tierras para vivir.

Comenzando con la historia de cómo llegaron sus abuelos de Polonia a América del Sur antes de la Segunda Guerra Mundial, Robert ha creado una cronología imaginaria basada en cartas, fotos, documentos, permisos, sellos, y otros recuerdos que él ha adherido a muros de memoria y traducido a obras de música y arte.

Se incluyen entre las exposiciones individuales y grupales del artista: la muestra individual «Memoria Vital» en el Museo de Arte Contemporáneo de Zulia en Maracaibo, Venezuela (2017); el «Poder de percepción», en Raw Art Space, Nueva York (2013); El Salón de Jóvenes Artistas del Museo de Antioquia, en Medellín (1995); la muestra ‘Artronica’, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (2005) y el Common Ground International Touring Exposición, Museo Huan Tie en Pekín, China (2008).

En el 2019 el artista  Robert Brandwayn participa en la muestra ‘Spinoza: Marrano de la Razón’, en el Salón de Arte Judío, en Amsterdam, Holanda.

Su obra es representada por Studio Abba de Florencia, Italia, para la exposición permanente en el Palazzo Rosselli, de la misma ciudad, y la muestra GemlucArt, en septiembre, en el Principado de Mónaco. Las obras de Brandwayn se han expuesto en salones y galerías en Colombia, Venezuela, China y Estados Unidos y pertenecen a colecciones públicas y privadas en estos países.