De frentes y cuadrantes

Ahora que la lucha por las alcaldías alcanza su punto más álgido y la seguridad vuelve a ser protagonista en las propuestas de campaña, sería saludable hacer aportes buscando motivar a los aspirantes para lograr su compromiso serio y aterrizado sobre este tema tan sensible para la ciudadanía.

El debate por la seguridad ha sido largo y muy duro, pues tanto Policía como ciudadanía y administraciones buscan fórmulas mágicas que les puedan dar un resultado favorable frente a la delincuencia en todas sus modalidades. Especialmente en el marco de la seguridad ciudadana, por ser el ciudadano de a pie la víctima permanente de los criminales.

Sobre este asunto, a lo largo de los años surgieron dos programas bien interesantes como respuesta de la Policía en defensa de la colectividad: los frentes de seguridad y el plan cuadrantes. El primero basa su filosofía en la prevención y el segundo se sustenta en la reacción. Desafortunadamente tanto a la institución como a las administraciones les faltó visión y, en lugar de combinar las dos estrategias, permitieron que se desplazaran mutuamente e, incluso, las llevaron a competir por la aceptación ciudadana. Un error garrafal que ahora, con el paso de los años, hemos decantado, al entender que la salida más beneficiosa para la seguridad en las urbes es la sinergia entre los dos programas.

Los frentes de seguridad se basan en el compromiso ciudadano de velar por su propia seguridad. La institución buscó acercar a los residentes de edificios, conjuntos, cuadras y barrios en un entorno de fraternidad. Ese conocimiento directo les permitió apoyarse mutuamente, despertando un pacto tácito por la seguridad del complejo habitacional. La Policía se encargó de desarrollar estrategias, como la comunicación rápida y efectiva para ser activada ante amenazas detectadas por los miembros del frente, que cuentan con herramientas como medios de comunicación, alarmas y otras tecnologías que antaño no existían, pero que hoy son fundamentales en el concepto seguridad. En principio los frentes de seguridad, luego de la comunicación interna, daban aviso a la Policía del sector y ante la posible demora en la respuesta, sonaban las alarmas, demostrándole a la delincuencia que la comunidad estaba alerta para neutralizar sus actuaciones.

El plan cuadrantes al igual de los frentes de seguridad, buscaron dinamizar la relación comunidad-Policía, poniendo las unidades del sector en contacto con los ciudadanos, entregándole a estos medios fáciles de comunicación por medio de teléfonos, respondidos con presteza por los uniformados destinados a la unidad policial del lugar.

Como vemos los programas tienen un mismo fin: crear un tejido social Policía-comunidad para neutralizar la delincuencia que amenaza los residentes. La sugerencia está en unir los dos programas, motivando a los vecinos a observar e informar, y a los policías a reaccionar con prontitud

*ExDirector de la Policía Nacional

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