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HOY DIARIO DEL MAGDALENA

Leucemia Linfocítica: un invisible cáncer que corre por la sangre

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Actualmente, existen diferentes opciones de tratamiento para los pacientes como la quimioterapia, radioterapia, la inmunoterapia, terapia dirigida y el trasplante de médula ósea.

La leucemia linfocítica crónica (LLC) es uno de los tipos más comunes de leucemia diagnosticada en adultos; entre sus principales síntomas se encuentran: anemia, debilidad y dificultad respiratoria, propensión a las infecciones y hematomas o hemorragias.

Según cifras de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma, un 35% de los pacientes con LLC no presentó síntomas previos, lo que generó barreras de acceso al diagnóstico y al tratamiento.

El tratamiento para este tipo de cáncer resulta desafiante debido a que los pacientes pueden tener una recaída en su salud o volverse resistentes a este. Existen diferentes opciones para tratarlo como la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia, la terapia dirigida y el trasplante de médula ósea.

La Leucemia Linfocítica Crónica (LLC) es un tipo de cáncer de la médula ósea y la sangre de avance lento, que es considerada como una de las leucemias más comunes diagnosticadas en la edad adulta. Por lo general, la LLC afecta a las personas mayores; la edad promedio del diagnóstico es 71 años y es dos veces más común en los hombres que en las mujeres.

Existen cuatro tipos principales de leucemia, entre ellos se encuentran la Leucemia mieloide aguda, la Leucemia mieloide crónica, la Leucemia linfoblástica aguda y la Leucemia linfocítica crónica; esta última, según cifras de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma, es la responsable del 20% y 30% de las leucemias en los adultos.

 “La LLC hace que los glóbulos blancos, llamados linfocitos, crezcan de manera descontrolada. Estos linfocitos anormales, que no pueden combatir las infecciones, son capaces de evadir la muerte celular, desplazando de esta forma a otras células saludables de la médula ósea, el tejido linfático y la sangre”, explicó el doctor Alejandro Ospina, hematólogo COBOS de la Universidad El Bosque.

LOS SÍNTOMAS

Los síntomas más comunes de la Leucemia Linfocítica son anemia ocasionada por los bajos niveles de glóbulos rojos, lo que puede causar cansancio, debilidad y dificultad respiratoria; propensión a las infecciones debido a la escasez de glóbulos blancos normales; y hematomas o hemorragias debido a un bajo nivel de plaquetas.

Sin embargo, cifras de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma advierten que un 35% de los pacientes no presentó síntomas previos, lo que generó barreras de acceso al diagnóstico y al tratamiento.

“Esta no es la única cifra preocupante, pues se estima que un 31% de los pacientes no recibió un diagnóstico acertado y un 40% no consultó al médico general tras la aparición de los principales síntomas, lo que sugiere un alto desconocimiento de la patología”, aseguró Yolima Méndez, presidente de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma.

Las personas que viven con LLC tienen sistemas inmunes debilitados debido a la propia enfermedad y los tratamientos a los que se someten, por lo que las infecciones oportunistas son un grave riesgo para sus vidas; estas representan aproximadamente entre el 30% y el 50% de las muertes relacionadas con la enfermedad.

Sin embargo, este no es el único aspecto que afecta la calidad de vida de los pacientes. Según estudios de la Fundación, el 39% de ellos reportó sentimientos de tristeza en el momento del diagnóstico y otro 32% sintió miedo. Del mismo modo, los cambios más frecuentes a raíz de esta leucemia son los hábitos alimenticios en un 25%, la actividad física en un 23% y la vida social en otro 18%.

Dado el carácter crónico de la enfermedad, el panorama de tratamiento de la LLC ha evolucionado con la introducción de las terapias dirigidas que ofrecen alternativas a la quimioterapia; sin embargo, sigue existiendo la necesidad de contar con nuevas opciones terapéuticas que sean tolerables y que proporcionen respuestas integrales, aún para los pacientes difíciles de tratar.

El tratamiento para este tipo de cáncer resulta desafiante debido a que los pacientes pueden tener una recaída en su salud o volverse resistentes al tratamiento.

“Las personas que padecen LLC en sus etapas tempranas se monitorean detenidamente; sin embargo, normalmente no reciben tratamiento sino hasta que aparecen o cambian los síntomas”, advierte el doctor Ospina.