¡A orar por los fieles difuntos!

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POR: YÉSSICA

RIVAS ORTEGA

La oración es  la mejor muestra de afecto que podemos hacer en memoria de los fieles difuntos, aseguró el Obispo de Santa Marta, monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval.

Después de la solemne celebración del Día de Todos los Santos, celebrado ayer 1 de noviembre, llega una fecha muy receptiva por parte de personas de casi todo el mundo, el llamado Día de los Fieles Difuntos, conmemorado cada 2 de noviembre.

Y esta solemnidad es un día especial para las personas católicas, pues se honra a aquellos familiares, amigos y conocidos que fallecieron y han partido para la vida eterna.

“Este día significa mucho para la Iglesia Católica, significa celebrar la misericordia de Dios a través del recuerdo que tenemos de nuestras personas fallecidas. Estamos de alguna forma encomendándolos al Padre para que los tenga en su Santa Gloria”, expresó monseñor Luis Adriano Piedrahíta Sandoval, Obispo de la Diócesis de Santa Marta, quien en diálogo con HOY DIARIO DEL MAGDALENA explicó un poco la connotación de esta fecha.

Y es precisamente hoy cuando muchas personas se acercan a los cementerios,  y con sus oraciones y rosarios, buscan que el alma de su familiar o amigo fallecido, se encuentre descansando en paz y pueda gozar de la Gloria de Dios.

Monseñor Luis Adriano explicó que en primera instancia está la misericordia de Dios que nos habla a través de nuestra creencia en los fieles difuntos y la fe que manifestamos en la resurrección futura, porque sabemos que después de la muerte está la vida eterna y hay que orar para que ellos logren alcanzarla; además que es una forma de celebrar el misterio de la Iglesia que se compone por tres estamentos:

-La Iglesia peregrina, que somos todos los que caminamos por esta tierra.

-La Iglesia triunfante, que son los que gozan del reino de Dios en el cielo.

– Y los fieles difuntos, que son los que hacen parte de la Iglesia, pero que están en tránsito a la vida eterna y en estado de purificación.

Hoy es muy fácil encontrar desde muy tempranas horas de la mañana a los católicos visitando las tumbas sus fieles difuntos, gente de todas las edades que cada 2 de noviembre no faltan a esta cita ineludible y que ya es tradición en Colombia.

“A través de la devoción hacia los fieles difuntos, fortalecemos nuestra vida de fe, la esperanza y la calidad cristiana, porque orar por los difuntos es manifestar una luz de caridad frente a nuestros hermanos que necesitan oraciones. Aunque la gente manda a realizar misas por sus familiares, hoy estamos llamados a pedir por todos, es una oración universal que se hace en el mundo católico”, agregó Monseñor.

Pintar las tumbas, limpiarlas, cambiar las flores, colocar velas, tarjetas y fotografías, entre otras cosas, son acciones que se realizan durante este día para honrar a quienes ya cumplieron su tarea en la tierra, elementos que bien pueden enriquecer los ritos que cada quien rinde a su  ser querido.

“La gente acostumbra a ir a los cementerios y limpiar las tumbas, es un signo muy bonito porque es un reconocimiento del aprecio que tenemos en la memoria de ese ser que ha partido, pero la mejor forma de honrarlos es orando a través de la liturgia”, manifestó el señor Obispo de Santa Marta.

La tradición de rezar por los fieles difuntos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en donde ya se honraba su recuerdo y se ofrecían oraciones y sacrificios por ellos.

Los comerciantes de flores son unos de los más beneficiados durante la fecha, pues el Día de los Fieles Difuntos se convierte en el mejor momento para hacer su mejor venta del año.

Flores de todos los colores, tamaños y clases, son ofrecidas a las afueras de los cementerios para utilizarlas en coronas, ramos o en su defecto, adornos para las tumbas o mausoleos.

Monseñor Luis Adriano Piedrahíta Sandoval, dejó un mensaje para todos los católicos en esta fecha especial: “La invitación es que mantengan su vínculo de hermandad y amor con las personas que hicieron parte de nuestra vida, que permanezcan los lazos a través del recuerdo y la mejor forma es por medio de una oración confiada y esperanzadora”, concluyó.

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