DIA DE LOS DIFUNTOS

432

POR:
YÉSSICA
RIVAS ORTEGA

Cada 2 de noviembre se convierte en una día especial para los samarios y para muchas personas en el mundo, pues se conmemora el Día de los Fieles Difuntos; una fecha en la que se honra a los seres queridos que han partido para la vida eterna.

Una vez más los samarios realizaron su tradicional visita a los diferentes cementerios de la ciudad, en donde reposan los cuerpos de aquellos amigos, familiares y conocidos que por alguna circunstancia fallecieron.

Y es que cada Día de los Fieles Difuntos, es una fecha en la que propios y visitantes de ‘La Perla de América’ y de todo el departamento del Magdalena, se disponen a orar, colocarle flores, veladoras o cualquier otro elemento que manifieste su cariño hacia los que ya pasaron del mundo terrenal al celestial.

Al llegar al Cementerio San Miguel considerado el campo santo más antiguo de la ciudad,  es fácil apreciar el panorama de tristeza y duelo, pues en este día las personas de diferentes lugares de la Región acuden, más que a visitar a sus muertos, a pedir por la salvación de su alma a través de la oración.

Muy transcurrido se puedo ver este cementerio durante toda la jornada de ayer, que por esta fecha se encuentra adornado por las ventas de flores que a sus puertas colocan los comerciantes, además de la gran cantidad de elementos decorativos que se pueden apreciar en la mayoría de las tumbas.

Personas de todas las edades vestidas de negro, blanco, gris y colores alusivos al duelo por la perdida de un ser querido y la misa por la salvación de las almas de los fieles difuntos en su día, es lo más evidente al entrar a este campo santo, uno de los más transcurridos durante este efemérides en Santa Marta.

Recorriendo los callejones de este cementerio, me encontré con Josefa María Sierra Morales, quien se encontraba visitando a su madre de 30 años de fallecida y a su hermano de 32 años de haber partido de este mundo.

“Vengo a orar por ellos, a colocarles flores y velas cualquier día de la semana. No necesito una fecha especial para hacerlo, es algo que me nace, aunque hay muchas personas que olvidan a sus seres queridos. Invito a todos a que se acuerden de sus familiares y amigos en el cementerio, debemos tenerlos siempre presentes, guardar lo bonito vivido con ellos y pedir por su eterno descanso”, expresó Josefa María Sierra Morales.

Y aunque en 2 de noviembre es el Día de los Santos Difuntos, necesariamente no es la única fecha para realizar estas acciones en honor a los muertos, pues hay quienes cada domingo llegan al cementerio a visitar a los suyos.

Es asombroso ver cómo en los diferentes cementerios de la ciudad, a pesar del tiempo hay tumbas que se encuentran intactas, arregladas y muy presentadas; mausoleos adornados con figuras angelicales, en donde reposan los restos de familias enteras; sepulcros solitarios pintados de blanco en su totalidad con el nombre del fallecido; y osarios con fotografías y mensajes para quienes con oraciones buscan gocen de la presencia de Dios.

Cristiana Isabel Avendaño Macías, de 83 años de edad, hace parte de esos fieles católicos que quieren mantener viva la santa costumbre de visitar a sus difuntos, por lo que muy seguido se acerca hasta este campo santo a rezar por sus dos hijas, un cuñado, su madre, un tío y una sobrina.

“Cada vez que puedo vengo y también les hago rosarios en casa y misa en la iglesia. Adoraba a todos mis familiares fallecidos y hoy los recuerdo con mucho dolor, aunque no debería ser así. Las lágrimas se secan, las flores se marchitan y las oraciones quedan, por eso elevo oraciones por ellos para que alcancen la Gloria de Dios. En casa también tengo un altar en donde les coloco veladoras para que alcancen la luz que necesitan”, manifestó la señora Cristiana Isabel Avendaño Macías.

Monseñor Luis Adriano Piedrahíta Sandoval, Obispo de la Diócesis de Santa Marta,  explicó que el Día de los Fieles Difuntos tiene una connotación muy importante para la iglesia católica.

Él fue el encargado de presidir la eucaristía en conmemoración a esta fecha, acto religioso que se llevó a cabo en la capilla de la Divina Misericordia del Parque Cementerio Jardines de Paz, en donde cientos de personas también fueron a visitar a sus fallecidos.

“En primera instancia está la misericordia de Dios que nos habla a través de nuestra creencia en los fieles difuntos; por segundo se encuentra la fe que manifestamos en la resurrección futura, porque sabemos que después de la muerte está la vida eterna y hay que orar para que ellos logren alcanzarla; además que es una forma de celebrar el misterio de la iglesia que se compone por tres estamentos: La iglesia peregrina, que somos todos los que caminamos por esta tierra; la iglesia triunfante, que son los que gozan del reino de Dios en el cielo; y los fieles difuntos, que son los que hacen parte de la iglesia, pero que están en transito a la vida eterna, en estado de purificación y por quienes debemos orar”, manifestó Monseñor Luis Adriano Piedrahíta Sandoval.

En este campo santo también se vivió un ambiente de tristeza y duelo, pues un día como hoy son muchos los que recuerdan con dolor a sus seres queridos fallecidos.

Este es el caso de Álvaro Bujato, quien tiene a sus padres (Pedro y Amalia) en este Parque Cementerio hace más de 25 años.

“No soy mucho ve venir a los cementerios, pero esta es una fecha en donde no podía dejar de visitarlos. La perdida de los padres no es fácil, sin embargo le agradezco a Dios por haberme dado la oportunidad de compartir con ellos y le pido a diario que les conceda el honor de la vida eterna a su lado. Oro porque descansen en paz y desde donde estén me cuiden a mí y a mi familia”, dijo Álvaro Bujato, de 58 años.

También podría gustarte