La embarcación de $146 millones que beneficiará a Antioquia y Chocó

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Alrededor de 3000 pesos suele valer una libra de lentejas en el corregimiento Santa María, ubicado en Chocó. Así lo manifiesta doña Diamantina, una mujer de tez negra que desde hace 65 años nació y creció divisando el Río Atrato.

Tiene 12 hijos, los dos menores están estudiando en la escuela del corregimiento que no tiene más de 500 personas, y que han sido azotados por la guerra. Sobre la situación actual, Diamantina no suele hablar mucho, como si tuviese miedo a algo, pero sí asegura no haber visto a miembros del Ejército desde 2016.

“Llegaron porque ustedes vinieron, de resto lo vemos pasar río abajo pero no entrar”, dijo doña Diamantina, quien vive en una casa hecha con madera y que tiene vigas de más de dos metros para evitar que cuando el río suba, sus enceres, los pocos que dice tener, se le dañen.

Doña Diamantina es alegre, y parece que el conflicto armado no la ha golpeado tanto, sin embargo, asegura que la falta de presencia del Estado en esa zona del país fue la que la obligó a dejar que parte de sus hijos se fueran de su lado.

Tiene nueve nietos y la mayoría viven en Quibdó o Medellín. Dice que sus hijos han tenido que salir del lugar que los vio nacer, debido a las pocas oportunidades que les brinda su tierra.

Señaló que en este momento vive con sus dos hijos menores que cursan octavo y quinto grado, además una de sus hijas mayores que ya tiene familia, pero decidió apostarle a su corregimiento.

Sobre sus dos hijos, dice, que cada dos meses recibe un subsidio por parte del Gobierno de $160 mil por los dos, eso lo usa para comprarle útiles escolares, sin embargo, denunció que ese dinero no le suele alcanzar, pues debe movilizarse en una lancha hasta los pueblos más cercanos para adquirir los productos.

Una lancha para transportar a doña Diamantina cuesta alrededor de 100.000 a 130.000 pesos, esto significa que más del 50 % de lo que le entrega el Gobierno lo gasta en el transporte y lo que le queda para sus compras es algo irrisorio.

Suele vivir de las cosechas que deja el plátano, el arroz y la yuca, de ahí es que sale su sustento económico, pero este año ha sido el de “las vacas flacas” porque el río subió tanto que la marea arrasó con cada uno de los cultivos que sembró con esfuerzo.

LA AGROTIENDA FLUVIAL

La economía de doña Diamantina no suele ser la más envidiable, en muchas ocasiones el mejor panorama para ella y su familia es sembrar arroz o plátano para que ese mismo sea su sustento y no deban gastar en el denominado “diario”.

Sin embargo, el Gobierno apostándole a una nueva iniciativa para incluir en el mundo de la economía a habitantes de pueblos apartados, fomenta mecanismos que ayudan a las comunidades a salir adelante de una forma rápida.

Lo hace por medio del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), que con 16 iniciativas regadas por el territorio nacional le apuestan a que sean las mismas comunidades las que se interesen por sobresalir.

En este caso, será un barco el que se mueva río arriba y río abajo para comercializar productos frescos para la comunidad. Los precios, a juicio de los habitantes son un poco más favorables, pues la libra de lentejas que a doña Diamantina le valía 3000 pesos, el barco lo lleva en 1500.

La embarcación que es de color verde y amarillo costó 146 millones de pesos y es apta para cargar 30 toneladas de comida entre las que se destacan, la panela, el arroz, el queso, los huevos, además de algunos granos.

Doña Diamantina fue una de las primeras personas que se lucró del barco, pues compró huevos, queso y lentejas, “fue para lo que me alcanzó” aseguró.

La embarcación que fue construida por miembros de la comunidad y además es administrada por los mismos beneficiará a más de 10 mil campesinos de las riberas en Antioquia y Chocó.

Además de eso, también adquiere otros productos para apoyar la comercialización del trabajo de los cultivadores de la región, es decir, si doña Diamantina hubiese tenido una buen cosecha de arroz o plátano, seguramente lo habría podido vender a los administradores de barco.

La embarcación está funcionando desde el pasado martes, y dura dos días en llegar a puerto.

Durante la semana pasada el Consejero Presidencial para la Estabilización y la Consolidación, Emilio Archila, entregó el barco a la comunidad señalando que el proyecto que se realiza en la laderas del río Atrato  “tiene magia y poder simbólico”.

Por su parte,  Edel Cuesta, del Consejo Comunitario de Buchadó, quien declamó un emotivo poema al río Atrato, señaló que “queremos dejar atrás un pasado de violencia. Aquí lo que tenemos que masacrar es la pobreza”.

El alcalde de Bojayá, Jeremías Moreno, por otro lado, afirmó que los PDET son la gran esperanza de miles de personas en Chocó, Antioquia y el resto del pais.

BOJAYÁ, CHOCÓ (Colprensa).

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