Tres atentados dejan otro muerto y miedo en la zona

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Jesús Mestizo, asesinado en la noche del domingo por sicarios motorizados

No para la violencia contra los indígenas en el norte del Cauca, como bien lo confirman los últimos ataques contra comuneros de Toribío y Corinto, donde uno de ellos murió y otros más resultaron heridos, mientras otros más quedaron ilesos.

Es así que, mientras apenas lloraban la partida de Alexander Vitonás Casamachín, de 18 años y asesinado en la noche del sábado, hombres armados truncaban violentamente la vida de Jesús Mestizo en la vereda Loma Linda de Toribío.

Al mismo tiempo, en la vereda La Playa, otros delincuentes irrumpían en la casa de Arbey Noscué, para atacarlo con armas de fuego que, por fortuna, se trabaron; dándole tiempo al coordinador de la guardia de escapar.

Pero no todo paró ahí. En Corinto, y según la denuncia del Consejo Regional Indígena del Cauca, dos guardias nativos resultaron heridos en un ataque de pistoleros, registrado en inmediaciones de la sede en este municipio de dicha organización nativa. Uno de ellos, al ver la situación, ingresó corriendo a la Estación de Policía, salvando así su vida, el otro terminó lesionado al caer al piso, mientras uniformados pusieron en fuga a los agresores al percatarse de la situación.

Esa, entonces, fue la jornada violenta que vivieron los indígenas en la noche de este domingo por culpa de aquellos que adelantan un plan para acabarlos, como ha denunciado reiteradamente el alcalde de Toribío, Alcibíades Escué, al señalar que es una gente muy poderosa que los quiere exterminar.

 “Frente a la desarmonía que pasamos como pueblos indígenas, nos duele mucho la dificultad que vivimos en carne propia, hoy nuestro pueblo indígena va a continuar en la resistencia, en seguir unidos, fortaleciendo nuestra cultura y la identidad”, indica el mandatario de este municipio, sin ocultar el terror que siente al ver cómo caen sus compañeros.

Y es que una sola semana, en hechos diferentes, siete comuneros han sido asesinados en esta zona nortecaucana, en medio de medidas gubernamentales que generan más miedo y preocupación entre la población, como la puesta en marcha de una unidad Fudra del Ejército, de 2.500 efectivos, en estos municipios para contrarrestar al grupo armado que está detrás, según el gobierno, de esta ola de violencia: la disidencia Dagoberto Ramos de las Farc.

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