“A veces toca pelear con la indiferencia”

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Una doble celebración vivirá el cine colombiano este sábado en Medellín. Por un lado, la primera década de la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas, junto a la octava edición de los Premios Macondo.

Las películas con mayores nominaciones en esta octava edición son ‘Pájaros de Verano’, el largometraje dirigido por Cristina Gallego y Ciro Guerra con 12; ‘Somos Calentura’ de Jorge Navas con seis candidaturas, y ‘Candelaria’ de Jhonny Hendrix con cuatro.

Entre las películas colombianas seleccionadas hay este año nueve óperas primas: ‘El Piedra’ de Rafael Martínez; ‘¿Cómo te llamas?’ de Ruth Caudeli; ‘Adiós Entusiasmo’ de Vladimir Durán; ‘La mujer de los 7 nombres’ de Daniela Castro y Nicolás Ordóñez; ‘En el taller’ de Ana María Salas; ‘La médium del venerable’ de Celmira Zuluaga; ‘El silencio del río’ de Carlos Tribiño y ‘Entre nosotros’ de Laura Riaño.

Consuelo Luzardo, presidenta de la Academia habló de lo que trae esta octava edición de los premios y de lo que significa estos diez años de trabajo por el cine colombiano.

INTENSA LABOR

¿Cuál ha sido el papel de la Academia en la industria colombiana en estos diez años?

Creo que el papel más importante de una academia de cine es apoyar en todos los aspectos posibles a la cinematografía de su país. Tratamos de hacerlo desde un comienzo, antes muy tímidamente porque no teníamos los medios, pero a medida que la gente ha ido conociendo la academia tenemos más herramientas para acercar nuestro cine a nuestro público.

Otra de las grandes acciones son los premios Macondo, los premios del cine colombiano. Sentimos que son muy importantes no solo para la industria sino también para que el público sepa algo más de nuestro cine. El hacer cada año una premiación, una entrega de premios que resalte los logros artísticos y técnicos de nuestro cine, ha sido uno de nuestros grandes logros.

¿Qué puede esperar el público de esta octava edición de los Premios Macondo?

Creo que una parte muy importante es que por primera vez se va a dar un premio de Mejor Película Iberoamericana, ahí estamos dando un paso grande del cual estamos muy orgullosos, y seguimos teniendo otros reconocimientos que queremos muchos como lo son el de Labor Técnica y el Macondo de Honor, que obviamente son entregados a personas que han trabajado durante muchísimos años en la cinematografía colombiana y que sentimos que merecen ser reconocidos.

¿Por qué Medellín fue la primera ciudad escogida para descentralizar los premios?

Soñábamos con esto desde hace mucho tiempo, pero requería una planificación minuciosa, en temas de recursos. No es lo mismo hacerlos en Bogotá donde está gran parte de la industria, que hacerlo en una ciudad maravillosa como Medellín pero que requiere de muchos traslados. Al llevarlos a otras ciudades estamos aceptando un reto enorme, pero estamos muy emocionados y muy felices porque estamos cumpliendo un sueño que creímos que no se iba poder dar tan pronto.

Estamos muy agradecidos con Medellín porque nos está recibiendo en nuestro primer aniversario importante: 10 años. Puede parecer mucho a ratos, pero a ratos también es poco. Es una fecha muy importante para la Academia.

¿Medellín sí es Macondo?

Sí. Hemos tenido todo el apoyo, la Alcaldía, el Bureau, la Comisión Fílmica, la Cinemateca Municipal… todos están haciendo una labor hermosa en conjunto con la Academia para lograr que este año esta edición de los premios tenga un brillo especial.

¿Cuáles han sido los principales logros y dificultades de estos 10 años?

Todos los días se está luchando por lograr más confianza y más credibilidad, inclusive dentro del mismo gremio. Algunos aún consideran que aunque se están haciendo más películas al año, somos una industria pequeña y no se requiere tener una Academia de Cine.

Yo creo que tenemos que fortalecernos aún más y eso nos permitirá trabajar en temas importantes como formación de público y capacitación del mismo gremio en muchas áreas. Entonces seguiremos insistiendo, la terquedad tiene que ser parte de nuestra forma de ser, para poder seguir peleando y poder lograr más cosas. A veces toca pelear con la indiferencia o con ese sentimiento de algunas personas, de la misma cinematografía.

 

BOGOTÁ, (Colprensa).

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