´Basura´ electrónica, la otra ´plaga´ que contamina la ciudad

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Actividades como la reciclatrónica son lideradas en la ciudad de Santa Marta, con el objetivo de sensibilizar a la comunidad samaria sobre la gran problemática que conlleva tener aparatos electrónicos descompuestos en el hogar.

Santa Marta se ha caracterizado en los últimos años por sus agigantados avances en materia de sostenibilidad ambiental, a la muestra está la iniciativa adelantada por la Alcaldía Distrital que busca reducir el plástico de un solo uso en la ciudad y las múltiples campañas que instituciones educativos, organizaciones y la ciudadanía en general, han llevado a cabo.

Sin embargo, pese a todos estos esfuerzos, al día de hoy, los ríos y mares que rodean a la capital del turismo colombiano, se encuentran asfixiados por la cantidad de residuos que llegan a ellos, en donde se puede observar que la mayoría de esto son de índole electrónicos y eléctricos.

Estos crecientes niveles de residuos electrónicos, la inadecuación y falta de seguridad de su tratamiento y eliminación, mediante incineración al aire libre o arrojándolos a vertederos, supone importantes riesgos para el medio ambiente y para la salud de las personas. Además, plantea varios retos al desarrollo sostenible y al logro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

De acuerdo con la Asociación Mundial de Estadísticas sobre Residuos Electrónicos, el aumento de los residuos electrónicos es el resultado de varias tendencias, así como de la veloz expansión de la sociedad de la información en todo el mundo se caracteriza por el crecimiento del número de usuarios y la rapidez del progreso tecnológico que impulsa la innovación, la eficiencia y el desarrollo socioeconómico.

La asociación resaltó que en 2017, prácticamente la mitad de la población mundial utilizaba Internet y la mayor parte de los habitantes del planeta tenían acceso a redes y servicios móviles. Hay muchas personas que poseen más de un dispositivo con tecnología de la información y la comunicación y se están acortando los ciclos de sustitución de los teléfonos móviles así como los de otros dispositivos y equipos.

Además, con el aumento de la renta disponible en muchos países en desarrollo, la pujante clase media mundial puede gastar más en equipos eléctricos y electrónicos y, por consiguiente, generar más residuos electrónicos. La tendencia actual indica que la cantidad de residuos electrónicos generados aumentará sustancialmente durante los próximos decenios, por lo que es necesario disponer de mejores datos que faciliten el seguimiento de esta evolución.

Es válido resaltar que se llama basura electrónica a todos aquellos dispositivos eléctricos o electrónicos que han llegado al final de su vida útil y, por lo tanto, son desechados, tales como computadoras viejas, celulares, electrodomésticos, reproductores de mp3, memorias USB, faxes, impresoras, etc.  Algunos se rompen y otros quedan obsoletos por el avance de la tecnología.

En todo el mundo, cada año se generan aproximadamente 50 millones de toneladas de desechos electrónicos y eléctrodomésticos, y el 80% de ellos acaba en vertederos o en el medio natural sin la gestión de reciclaje adecuada, según un nuevo informe sectorial publicado por iniciativa de siete entidades de la ONU, entre las que destaca la Universidad de Naciones Unidas y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

ATACANDO EL PROBLEMA

Es debido a esta y muchas otras situaciones que en Santa Marta principalmente las instituciones educativas han decidido tomar el problema en sus manos, uno de los ejemplos más fervientes de esto es la Universidad Cooperativa de Colombia, Campus Santa Marta, quien desde hace 4 años viene llevando a cabo la campaña denominada Reciclatronica.

Con esta campaña se busca la sensibilización de la comunidad samaria sobre la gran problemática que conlleva tener aparatos electrónicos descompuestos en el hogar, debido a que contienen materiales peligrosos para la salud y el ambiente como mercurio, arsénico, selenio y antimonio, entre otros, así como también capacitar a los samarios sobre los problemas que conlleva la incorrecta disposición final de los mismos. La octava versión fue realizada el pasado 30 de octubre y según lo manifestado por los docentes gestores de la actividad, fueron recogidas más de una tonelada de desechos eléctricos y electrónicos.

Esta interesante actividad estuvo liderada por los tutores de los cursos virtuales de Economía Solidaria; Leonar Briceño, Vilma Codina, Luis Durán y Betty Moreno quienes contaron con el apoyo de la Coordinación de Indesco y Proyección Social representada por el doctor Mauricio Esparza Sánchez.

 “Con estas actividades promovemos el cuidado del medio ambiente, sensibilizamos a los estudiantes de que ellos son parte activa del cuidado del medio ambiente, por eso los temas manejados en el curso se encuentran el consumo responsable, el buen vivir y responsabilidad social universitaria, les damos un componente teórico, investigativo, que ellos vean porque es importante, para que ellos sean los que sensibilicen a la sociedad”, manifestó Leonar Briceño, uno de los organizadores y tutores de los cursos virtuales de Economía Solidaria de la institución educativa.

Asimismo, Briceño aseguró que son más de 200 los estudiantes que actualmente participan de esta campaña, quienes han impactado directamente comunidades enteras, niños, niñas, adolescentes y adultos de la ciudad de Santa Marta.

Puntualmente con esta actividad se busca que la comunidad samaria participen reciclando los elementos que no utilizan y que tienen almacenados en los hogares o sitios de trabajo tales como: microondas, planchas, aspiradoras, tostadoras, computadores, tabletas, impresoras, teléfonos, radios, televisores, videocámaras, grabadora, tubos fluorescentes, bombillos y juguetes.

 “Esto es un paso para que Santa Marta siga adelante en materia de sostenibilidad ambiental, nosotros debemos implementar la regla de las tres erres, reducir, reutilizar y reciclar, eso aquí en Santa Marta todavía no lo ha asimilado la población, por eso nuestros estudiantes además de participar en estas actividades, salen y sensibilizan a todos, adultos y niños, con el fin de que adopten estas medidas que nos darán un ecosistema más saludable”, afirmó Moreno.

En este sentido añadió que: “En nuestros estudiantes hemos impactado enormemente, ya no tenemos que decirles que vamos a hacer por ejemplo la reciclatronica, ya ellos saben y desde mucho antes se preparan y buscan llegar a sus comunidades y barrios, porque ya ellos se están volviendo jóvenes ambientalmente responsables”.

A su turno Luis Duran agregó que la problemática más grande que se tiene en Colombia es la falta de valores, “la ausencia de estos es lo que nos esta afectando, entonces en la medida en que aportemos desde la economía solidaria desde la universidad, con estas actividades como la reciclatronica, estamos aportando a cada una de las personas activando ese ADN que todos tenemos. Eso es lo que buscamos acá desde estos cursos que se active y se preocupen cada día más por la sociedad”.

FALTA DE CULTURA

El Coordinador de Proyección Social, el doctor Mauricio Esparza Sánchez, señaló también que además del poco conocimiento de las tres erres, en Santa Marta, el problema está asociado a la falta de cultura ciudadana, “porque el tema no es solamente de las tres erres, en donde la ciudadanía no sabe qué hacer con el reciclaje de electrodomésticos o aparatos eléctricos, sino otros temas que la ciudad necesita que también se haga, como un trabajo en la separación de residuos desde la casa”.

Esparza Sánchez, fue enfático al puntualizar que la separación responsable de los residuos ayudaría no solamente a que las cooperativas de recicladores llegara más cerca al usuario, sino que ayudaría a que por lo menos que un 60% del material que es desechado se vuelva material reciclable y con esto se alargue la vida útil del basurero Palanagana.

 “Hay que trabajar sobre eso, hoy trabajamos en el curso de Solidaridad y Desarrollo, no solo en el tema de reciclaje, sino como impactamos en el medio ambiente basados en los objetivos del desarrollo sostenible, porque se supone que todos debemos saberlos y no tenemos conocimientos de ellos, como ciudad, no necesitamos que seamos más verde, si no más amigables con el medio ambiente, para que podamos respirar un ambiente más sano”, dijo el Coordinador de Proyección Social.

En este mismo sentido, también fu enfático en manifestar que Santa Marta necesita de una acticulación entre las cooperativas recicladores y las empresas del Distrito, “falta articulación con la cooperativas recicladores del distrito, porque las empresas hacen impactos pero nunca hay una relación entre la comunidad, la gobernanza y la empresa, para eso nosotros necesitamos esa alianza”.

Asimismo añadió: “En nuestra ciudad tenemos que buscar la manera de hacer más separación no desde las canecas de colores si no desde nuestras casas y empezar a llamar a las cooperativa y recicladores que vengan a recoger nuestra reciclaje, necesitamos que santa marta se vuelva una ciudad cero basura”.

CHATARRA PELIGROSA

Por otro lado, además de ser un peligro palpable para el medio ambiente, acumular basura eléctrica y electrónica en los hogares u otros lugares también se vuelve un riesgo para la salud de los samarios y colombianos.

Así lo asegura Édgar Erazo, director ejecutivo de EcoCómputo, comenta que “la composición de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos es muy diversa, llegando a contener hasta más de 200 compuestos diferentes, de los cuales hay varios elementos potencialmente peligrosos para la salud humana. Generalmente en los equipos encontramos hierro y acero representando el 50% del residuo, seguidos por plásticos que se encuentra en un 21%, además de vidrio, tarjetas de circuito impreso, cerámica, caucho y otros materiales”.

 “Entre los elementos peligrosos está el plomo el cual es una sustancia tóxica que se va acumulando en el organismo afectando el cerebro, el hígado, los riñones, los huesos y los dientes. Encontramos también el mercurio el cual incluso en pequeñas cantidades es perjudicial para el sistema nervioso e inmunológico, el aparato digestivo, la piel y los pulmones, riñones y ojos. Y el arsénico el cual puede causar intoxicación crónica además de la aparición de lesiones cutáneas y cáncer de piel”, agregó Erazo.

Así mismo, aclara Édgar Erazo, que “los efectos que puede tener en la salud la disposición final de los materiales no aprovechables de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), contribuyen a la aparición de efectos negativos ambientales en los rellenos sanitarios comunes por la variedad de sustancias contenidas, causando pérdida de recursos secundarios valiosos ya sea aire, aguas subterráneas y suelos, entre otros”.

¿QUÉ HACER CON LA BASURA ELECTRONICA?

Existen una serie de soluciones para contrarrestar el efecto de la basura tecnológica y, a pesar de que se trata de un tipo de residuo que requiere un tratamiento muy concreto, la buena noticia es que la principal capacidad de acción para contrarrestar su efecto la tiene el propio usuario, lo que, a diferencia de lo que ocurre otras ocasiones con la contaminación, le da un poder excepcional a la hora de revertir el efecto de la basura tecnológica.

Para ello, lo más importante es evitar que la basura tecnológica se acumule, es decir, reducir su cantidad. Y, cuando finalmente se produzca, gestionarla de forma correcta. Una de las medidas es la reducción del consumo de la tecnología, lo que es muy sencillo pero la de las personas no lo hace.

Del mismo modo, una de las formas de reducir la basura tecnológica, arreglar los equipos cuando se estropea en lugar de adquirir otros nuevos. Actualmente, suele decirse que es que “sale más rentable comprar uno nuevo que arreglar el viejo”.

Entre otras alternativa se puede implementar la compra de segunda mano, existe un mercado de segunda mano que funciona perfectamente en lo que a equipos electrónicos y tecnología se refiere. Puedes hacerlo a través de plataformas de economía colaborativa dedicadas al mercado de segunda mano, o en tiendas especializadas en ello.

Finalmente, cuando el producto tecnológico sea realmente basura tecnológica de verdad porque haya terminado su vida útil, lo correcto será deshacerse de él llevándolo a una cooperativa, que es el lugar donde los ciudadanos de a pie deben llevar este tipo de productos para asegurarse de que son tratados de la forma correcta y segura que necesitan.

Desde la cooperativa, la basura tecnológica será transportada a una planta de tratamiento adecuada a este tipo de residuo. Esto significa que será procesado en condiciones de seguridad que permitan separar cada uno de los materiales para reciclarlos, dándoles una nueva vida y evitando que contaminen el medio ambiente o que intoxiquen a las personas que los manipulen.

Cabe resaltar que países como Colombia, han dado luz verde recientemente a una nueva Política de Gestión de Residuos Electrónicos, la nueva política de gestión integral de residuos del Gobierno, que se aplicará a todo el territorio nacional, establece los lineamientos y procesos de devolución, recolección, destrucción y reciclaje de estos residuos, donde los productores serán los principales responsables de establecer directamente, o a través de terceros, un sistema de recolección y gestión ambiental de los residuos de todos los productos electrónicos puestos por ellos en el mercado.

Esto supone que cada tienda o empresa que venda artículos electrónicos debe proveer al consumidor de un canal para entregar los aparatos en desuso, además de asegurarse de su correcto reciclaje.

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