‘Que sea la sociedad quien pida seguir en la mesa’: J.C. Restrepo

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Se inicia un nuevo ciclo de diálogos entre el Gobierno y el Eln, el primero que no será interrumpido por el ruido de los fusiles. El cese el fuego bilateral que ya ajusta 24 días y es, hasta ahora, el mayor logro de esa mesa de negociaciones.

 

Hablamos con Juan Camilo Restrepo, jefe negociador del Gobierno, sobre los avances en la mesa.

 

¿Cómo es negociar con el Eln?

 

“El Eln es un grupo que tiene una alta dosis de ideologismo y poca de pragmatismo, en comparación con las Farc, que son más pragmáticas Eso ayudó, en el caso de las negociaciones de La Habana, a destrabar y agilizar muchos frentes: las Farc resolvieron unilateralmente renunciar al secuestro, cosa que no ha hecho el Eln, todo es negociado, una cosa por otra. Su estructura de mando es más difusa que en las Farc, casi que uno podría decir que el Eln más que un frente alzado en armas, es una federación de frentes alzados en armas con el mismo aviso”.

 

Es evidente en Chocó, por ejemplo…

 

“Chocó se ha convertido en una caldera de problemas humanitarios, de criminalidad, de confluencia de ilegalidad, drogas, minería ilegal y, en general, atropellos de derechos humanos. El frente del Eln del Chocó es, hasta el momento, uno de los más reacios a entrar en el proceso de negociación de la paz. Por eso hemos hecho llamados para que concurra un representante de esa región a la mesa, para que tengamos la certeza de que lo que se está negociando en Quito es con todo el Eln”.

 

CESE EL FUEGO BILATERAL Y TEMPORAL

 

Precisamente el Eln en Chocó viene denunciando aproximaciones de la Fuerza Pública, y ha dicho que el cese el fuego será difícil de sostener, ¿qué opina?

“Es satisfactorio registrar que no se ha presentado un solo incidente de quebrantamiento al cese el fuego. Esas declaraciones del frente en el Chocó muestran una mala comprensión acerca de lo qué es el cese el fuego, por eso, en este momento hay comisiones pedagógicas de quienes negociaron por parte del Eln explicándoselos a sus frentes. El cese el fuego dejó muy claro que no hay un solo centímetro cuadrado del territorio colombiano vedado para las Fuerzas Militares y la Policía, para que cumplan con sus tareas”.

 

¿Por qué no se hicieron públicos los protocolos técnicos?

“Se manejan confidencialmente, pero los elementos esenciales se han divulgado. Por razones de seguridad, por solicitud de las mismas autoridades, hay ciertos puntos que no es conveniente dar a conocer”.

 

¿Cómo verifican el cese el fuego en Chocó y Catatumbo, donde hay otros grupos armados ilegales?

“Estamos frente a un cese el fuego inicial, exploratorio. Por eso, no hay circunscripción territorial de las dos partes, pueden tener movilidad, no hay entrega de armas, no hay acantonamiento. Por eso tiene el riesgo que, como el Eln convive en territorios con otros grupos criminales, se pueden dar encontronazos entre las partes. Hemos organizado una monitoreo con las Naciones Unidas, que está destacando 33 observadores ubicados en los municipios de mayor conflictividad histórica acompañado de la presencia y del acompañamiento de 20 diócesis, cuyas jurisdicciones están en esas áreas conflictivas”.

 

El Eln dice que lo que ocurrió en Tumaco es un incumplimiento ¿es así?

“Desde luego que no lo es, lo que ha sucedido no tiene nada que ver con el cese el fuego con el Eln y el sistema nacional de monitoreo del cese el fuego, en en el que está la ONU, delegados del Eln, del Gobierno, de la Iglesia y las Fuerzas Militares, ha recibido algunas de estas observaciones de que se habría cometido un quebrantamiento del cese el fuego por los hechos de Nariño, inmediatamente se ha desestimado ese cargo”.

 

El Gobierno se comprometió, para el cese el fuego, a mejorar el sistema de alertas tempranas para la protección de líderes sociales, ¿en qué consiste?

“El Gobierno es el primer preocupado por los asesinatos que se están dando de líderes sociales, esto lo hemos dicho hasta la saciedad al Eln, entre otras cosas refutándole el apelativo que le dan a este fenómeno que es de un genocidio de Estado, se trata de algo bien diferente. En ninguna de las investigaciones que se han hecho sobre los cerca de 100 líderes que han sido afectados este año ha aparecido como actor un agente público. Todas muestran que la mayoría de los asesinatos se están dando en zonas de conflicto de minería y drogas. Es decir, donde está la puja de grupos ilegales de hacerse a negocios ilícito, de mantenerlos o de apoderarse de los otros. Vimos que uno de los defectos del sistema es que entre la alerta y la reacción pasa un tiempo largo, pueden ser 40 días, vamos a revisar la legislación en profudidad, pero es fundamental acortar el plazo entre la alerta y la reacción”.

 

ASÍ AVANZAN LAS  NEGOCIACIONES  EN QUITO

 

¿En qué va el plan piloto de desminado humanitario?

“Eso está convenido como un compromiso político. Vamos a hacer eventualmente dos programas pilotos. Estamos en este momento con las autoridades que manejan el desminado, que es una operación compleja, costosa y delicada, estableciendo los sitios, advirtiéndole al Eln que no es una verbena de proselitismo político. Debe ser entendido como un acto de atrición política del Eln reconociendo responsabilidad, como victimarios, de haber sembrado indiscriminadamente por el país artefactos antipersonales como ha sido una de las constantes en su acción subversiva”.

 

¿En cuáles municipios se haría?

“Estamos escogiendo. Si se hace uno en Nariño, probablemente otro será en Chocó. Los municipios deben tener condiciones de seguridad claras y eso lo tienen que plantear la Dirección de Acción Integral contra Minas Antipersonal, Daicma, y las Fuerzas Militares. La idea es empezar en este trimestre”.

 

¿Por qué se priorizarían esos departamentos?

“En Nariño hay una solicitud de Samaniego, que es una comunidad muy afectada. En Chocó, porque contrario a lo que dijo originalmente el Eln acerca de que no ponían minas sino para rodear sus campamentos y defenderse de Ejército, se ha evidenciado que están sembrando minas antipersonal de forma indiscriminada y criminal en áreas donde pueden afectar a civiles”. Después de la visita de las víctimas del Chocó a la mesa, ¿se ha podido ver el alivio humanitario?

 

“La verdad es que esa visita fue muy aleccionadora. Fueron delegaciones de las negritudes y otras de comunidades indígenas. Nos sorprendió la inteligencia para denunciar sus problemas sin agraviar, cómo le dijeron a ‘Pablo Beltrán’: ‘ustedes nos han maltratado, han puesto minas que ponen en peligro la vida de nuestros niños, han contaminado las aguas y han secuestrado’. Fue sorprendente, uno podría concluir que la crítica para el Gobierno es que las Fuerzas Armadas no dan abasto, pero los del Eln no pudieron contestar mayor cosa. Pudimos ver que las comunidades no están siguiendo las pautas de la guerrilla, por el contrario, se están sintiendo como víctimas. Queremos desde la mesa de Quito animar acciones humanitarias en el Chocó, que lleven a atenuar las tribulaciones que están viviendo en esa región. El primer alivio es que cumplan el cese el fuego”.

 

¿El Eln todavía tiene secuestrados?

“Sí. Las cifras no son precisas, se habla de cinco o seis. Nuestra posición es que el secuestro es un delito censurable y reprobado por el Derecho Internacional Humanitario, que ellos dicen respetar. Les hemos dicho que ahora, que se reinicie el nuevo ciclo de conversaciones, queremos hablar de cuándo van a liberar a quienes tienen en su poder”.

 

¿Cómo será la participación ciudadana?

“Vamos a comenzar con audiencias que ya se han venido acordando y van a tener lugar en Colombia a finales de octubre. Van a participar diversos estamentos, unos escogidos por ellos, otros por nosotros, que van a exponer, más que aspectos temáticos, aspectos metodológicos. Luego vendrá una segunda fase en la que se desarrollará el punto número 1 de la agenda común, que es el llamado a la participación de la sociedad”.

 

¿Cuál fue el criterio de selección de los invitados?

“De común acuerdo entre Gobierno y Eln. Por ejemplo, el Eln dijo que quería que a las audiencias fuera la USO (Unión Sindical Obrera), porque tiene unas experiencias interesantes de participación, nosotros les dijimos magnífico, pero pedimos la presencia de Ecopetrol. El Gobierno no va a aceptar cualquier cosa que surja de las audiencias, hay unas líneas rojas que no se pueden vulnerar: la Constitución, el estado de derecho, la propiedad privada, la seguridad jurídica, estamos interesados en negociar pero no a cualquier costo”.

 

¿El de hidrocarburos y el sector mineroenergético sí van a estar en la mesa?

“Claro que van a estar en la mesa, dada la conformación que tenemos no hay temas vedados. Obviamente el asunto mineroenergético, que ha estado siempre en el ideario del Eln, mal podría vetarse”.

 

¿Ya han explorado la devolución de menores de edad?

“No. No hemos llegado allá todavía. Llegamos al compromiso en el cese el fuego y que no sigan enrolando menores de 15 años”.

 

¿Cómo hace una persona sin antecedentes en negociaciones con el Eln para dirigir la delegación del Gobierno en estos diálogos?

“Con el Eln no había tenido este tipo de experiencias de negociación. Como Ministro de Agricultura participé en lo que fue la construcción del punto número uno de la Agenda con las Farc, el acceso a la tierra y todo el tema agrario. Creo que ha sido interesante, el trato y el manejo que se le ha dado en Quito ha sido respetuoso, no es un diálogo con altisonancias o con voces desafinadas. Ellos son negociadores duros pero respetuosos, con los que se puede conversar”.

 

Usted desde el inicio de los diálogos habló de optimismo muy moderado, ¿en estos seis meses eso ha cambiado?

“Soy optimista, pero mi optimismo sigue siendo moderado y no fantasioso. Es una negociación dura, es la primera vez que el Eln, en más de medio siglo, se sienta en una mesa pública de negociación”.

 

EL FUTURO DE LOS DIÁLOGOS DE PAZ

 

¿Habrá un acuerdo de paz antes de que termine el Gobierno de Santos?

“Sabemos que probablemente quien suceda a Santos no va a estar tan jugado con la paz como él, de manera que el Eln tiene que evaluar esto porque el tren de la paz no le va a seguir pasando por el frente cada cuatro años y quedaría circunscritos a ser un grupo minoritario al cual le caerá todo el peso y el rigor de la ley y de la Fuerza Pública. Puede que no alcancemos a negociar un tratado de paz completo, pero aspiraríamos a que, por lo menos, este proceso de negociación llegue lejos. Por eso, el cese el fuego y de hostilidades es tan importante, que el nuevo gobierno entrante no lo pueda borrar de un plumazo y tenga unas comunidades que perciban beneficios tangibles de la negociación y pidan continuidad”.

 

Hay diferencias con relación al sigilo que se manejaba en el diálogo con las Farc, pero también se ve el tire y afloje de las delegaciones en Twitter, ¿esa es la estrategia de comunicación?

“El Eln maneja unas redes sociales muy activas, nosotros no lo hacemos tanto. Lo que hemos acordado con el Eln es que en la mesa organicemos algún sistema de pedagogía conjunta de los hechos”.

 

Las Farc han hablado de incumplimientos del Gobierno en la

implementación del Acuerdo, ¿cree que de alguna manera eso mueve la opinión del Eln frente al posible incumplimiento?

“El Eln sigue el desarrollo de la implementación del Acuerdo con las Farc y están interesados. Han tenido reuniones con el secretariado para hacer ese seguimiento, sin embargo, ellos han comprendido que no deben detenerse en el árbol para poder ver el bosque, uno sí los nota interesados en entender y en seguir las cosas grandes, no están especialmente preocupados en que en la zona veredal tal, faltó la carpa tal. Ellos quieren entender en qué consiste la justicia transicional, la participación en política, las leyes de indulto. Lo que uno ve es que ellos se empiezan a medir ese vestido, a ver cómo quedarían con él. Eso nos ha parecido sano”.

 

¿El Acuerdo con las Farc es un mínimo o un tope de lo que podría alcanzar el Eln?

“lo veremos cuando lleguemos allá. Por el momento nos estamos moviendo en un terreno donde lo que se está discutiendo son temas muy específicos del Eln. Además, la condición de no ser un apéndice de las Farc, el Gobierno la va a seguir respetando. Colprensa.

 

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