Emprender para ganar todos

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Emprendimiento es la capacidad que tiene una persona de realizar un esfuerzo adicional para alcanzar una meta, Hoy, se refiere a la persona que inicia una nueva empresa o proyecto con intenciones de satisfacer sus necesidades básicas de vida, mejorarla notablemente o crecer económicamente, la cual debe tener como características principales, además de una actitud positiva, acompañarse de determinación para enfrentar retos y dificultades, intuir, planear, organizar, dirigir, controlar, proyectar, ser innovador, creativo, cauto, perseverante, flexible y con predisposición al esfuerzo, a la creatividad, al empuje, a la acción y al dinamismo. Interesa para todos en el concierto departamental, tomar el emprendimiento como propósito, en la seguridad de convertirse tal contexto en referente e inspiración para quienes vienen detrás.

Un emprendedor nos dice Álvaro Cuervo, identifica y crea oportunidades de negocio, innova, desarrolla nuevas combinaciones de recursos haciendo frente a la incertidumbre. Implica el emprendimiento un cambio de mentalidad en el que la sociedad valore más la actividad emprendedora. El espíritu emprendedor tiene que ver con la motivación, debiéndose apalancar con progresivas facilidades, crearle modelos propios de producción y consumo como soluciones desde lo institucional en ruta real que apunte a convertir al emprendedor en motor clave del crecimiento económico del mediano al largo plazo.

Sin más debe apoyarse con sólidas políticas de Estado al emprendedor, de la misma manera que impulsar una cultura organizacional de amplio espectro, Adentrarnos igualmente en el emprendimiento masivo y la innovación como impulsores ciertos de crecimiento económico, de ahí que no debamos apostarle al cortoplacismo ni a la improvisación, y en oposición a lo cual buscar que se responda al emprendimiento desde las instancias oficiales con un conjunto de programas sólidos que permitan y faciliten de contera el avance ya alcanzado en otras naciones.

Estamos en un momento propicio para cambiar esta actitud de tibios impulsos, y entrar a entender y comprender que el apoyo al emprendimiento no genera detrimento patrimonial ni debe ser o asumirse como donación inconstitucional, debiendo en consecuencia el Estado canalizar sus esfuerzos en regular bien y mejor, en lugar de obstaculizar y prohibir. No se puede seguir desde la esfera oficial frenando la innovación; en cambio sí estudiar la posibilidad de eliminar las talanqueras que lo obstaculizan, al tiempo de empujar a las entidades públicas a innovar, implementar e implantar programas masivos de apoyo a microempresas con centrales de compras, soluciones digitales cofinanciadas por el Estado, revisión de malas prácticas por no pagar facturas, flexibilización y cofinanciación en primeras contrataciones de personal, alivios en impuestos indirectos como registros, certificaciones y pagos por trámites, entre otros, como bien señala en muchos de sus pronunciamientos Erick Behar Villegas.

Demostrado está que el emprendimiento es bueno si se acompaña institucionalmente desde los órdenes municipal, departamental, regional y nacionalmente, de estructuraciones serias y duraderas en camino de transformación. Es principio de solución y parte vital de un promisorio, integral, duradero y sostenible progreso. [email protected]

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