La odisea de los giles

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Siendo sincero es casi nula la presentación de filmes latinoamericanos en las salas de cine samarias. Y no solo en ellas, sino también en el resto de la zona Caribe —en el interior del país sí se exhiben películas del continente, aunque con suerte diversa—. Las razones en nuestra región son varias:

La primera sería el escasísimo interés de la gente Caribe por ver ese cine, ya que además no se tiene la cultura cinematográfica para ello. Ahí el cine norteamericano suma el mayor interés, ¡y eso!, a veces buenas películas norteamericanas no cumplen las expectativas de taquilla.

El segundo criterio sería la exhibición. Este es un tema bien complejo, pues el cine latinoamericano necesita con urgencia que los niveles de exhibición y distribución cumplan ciertas normas, especialmente la cuota de pantalla. En el caso de la película que hoy nos ocupa, la argentina ‘La odisea de los giles’, porque tiene la distribución de Warner Bros. norteamericana, y eso obliga a las exhibidores colombianos a exhibir el filme.

El tercer punto sería el escaso nivel cultural por el cine de América latina, que ha tenido altos y bajos en la producción, pero a la postre un cine interesante y digno de ver. Países como Chile, Cuba, Argentina, México y Brasil no dejan de producir cine para el mundo.

Una película argentina y que en esta oportunidad de exhibe en las salas locales y que se recomienda, es el filme del cineasta argentino Sebastián Borensztein director de ‘Un cuento chino’, y que dirige en esta oportunidad ‘La odisea de los giles’, protagonizada por Ricardo Darín, Luis Brandoni, Verónica Llinás y Chino Darín entre otros —teniendo en cuenta que es una historia coral y de personajes de los cuales es imposible no empatizar— y nos narra en tono de comedia, un hecho dramático y social durante aquel año 2001 del “corralito”.

Sin querer comparar, pero para que deduzcamos un poco mejor el asunto del filme argentino—si usted me lo permite—, coexiste una ligera reminiscencia al filme “Ocean’s eleven” —pero en este caso de pueblo— aunque en clave de fábula, donde el ex jugador de fútbol Fermín Perlassi, el personaje que caracteriza Darín es el líder del clan.

Los dispositivos del guion —respecto a ciertos elementos del thiller, drama y sobre todo la comedia— escrito por Borensztein y Eduardo Sacheri, autor de la novela en la que está basada la película, ‘La noche de la usina’, andan muy bien, dejando asimismo al espectador más desprevenido una reflexión de lo que somos para bien y para mal los seres humanos.

Y es que cuando se engaña a un buen ser humano, es que hay malos seres humanos. En este sentido y ceñidos a la película argentina, esta historia de injusticias a la larga, conlleva a decisiones por parte de los personajes a tomarse la justicia por sus manos. Esto sin determinar si es bueno o malo, el guion permite aceptarlos —aunque nadie debe tomarse la justicia por sus manos por supuesto—.

‘La odisea de los giles’ se presenta pues como el mejor filme latinoamericano (excluyendo ‘Pájaros de verano’ de Ciro Guerra) exhibido en la cartelera local y donde poco a poco el espectador se entusiasma por recomendación de otro habitante de las salas de cine.

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