Los escenarios políticos y económicos ante una prolongación del paro

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Los diez días de movilizaciones a nivel nacional empiezan a dejar una serie de declaraciones, de lado y lado, por los efectos que puede traer una prolongación de las manifestaciones sociales en las principales ciudades del país, así como en algunas regiones.

Y es que a pesar de mostrar algunas señales de agotamiento por parte de los manifestantes, muchos ciudadanos se niegan a retirarse de las calles. Ni las cifras reveladas por algunos gremios de la producción, que sugieren pérdidas multimillonarias, ni las afectaciones en materia de movilidad han logrado que los sectores que participan del paro piensen en abandonar la protesta.

Sin embargo, los expertos coinciden que más allá de las consecuencias que está generando el paro nacional, la situación en Colombia está lejos de parecerse a la de Chile, donde ya se habla de recesión y devaluación de la moneda local.

Por ahora, lo único cierto es que ya hay una nueva convocatoria para el próximo miércoles 4 de diciembre, y un concierto en Bogotá el domingo 8 del mismo mes, lo que hace presagiar que habrá, al menos, una semana más de movilizaciones ciudadanas que tendrán efectos políticos y económicos.

EL PANORAMA

Según el investigador social Ariel Ávila, subdirector de Centro de Pensamiento sobre el Conflicto Armado, Paz y Postconflicto, uno de los efectos que ya tiene el paro es político y tiene que ver con la gobernabilidad del presidente Iván Duque.

Ávila asegura que el mandatario está buscando ganar tiempo con las conversaciones que convocó la semana pasada y a las que llamó Diálogo Nacional. El experto cree que, después de diez días, el presidente “no tiene la capacidad de solucionar los reclamos de los manifestantes”.

Asimismo, el investigador afirma que “Duque enfrenta soledad en el poder: su partido está dividido; tiene en su contra al sector radical del Centro Democrático, a los empresarios a los que les prometió reducción de impuestos y a los líderes del paro”.

Sumado a lo anterior, Ávila asegura que, a no ser que se concrete una negociación directa con los líderes del paro, la crisis continuará desgastando el capital político de Duque. Sin embargo, el mismo analista cree que si ese diálogo se concreta de manera exitosa, sería algo “extraordinario”.

Un ejemplo de los efectos políticos sobre Duque se vivió esta semana cuando se presentó el aplazamiento en el Congreso de la República de las votaciones sobre el proyecto de reforma tributaria presentado por el gobierno.

Varios congresistas coinciden en la opinión de que, hasta no concretarse acuerdos en las conversaciones convocadas por Duque, no se debe avanzar en materia de reforma tributaria. Así lo expresó la representante a la Cámara Katherine Miranda, quien afirmó que, en gran medida, las protestas se han generado “por esa reforma tributaria que perjudica gravemente a la clase media”.

Una evidencia de lo anterior es la solicitud del presidente del Senado, Lidio García, quien pidió que se suspendieran las discusiones sobre la llamada Ley de Crecimiento hasta que no fuesen escuchadas las peticiones de la ciudadanía.

Para el académico y economista Isidro Hernández, lo anterior podría explicarse por la prudencia por la que muchos senadores estarían optando, aunque afirma que posiblemente “los senadores y representantes no quieren asumir el costo político de aprobar una reforma, cuando la mayoría de la gente pide que no se haga”.

En contraste, Ariel Ávila piensa que “el gran árbitro de esto va a ser el Congreso de la República; el gobierno está preso y el Congreso tiene buena parte del poder y el que va a definir sobre las reformas, el que tiene la última palabra”.

Otro de los miedos que se perciben, tanto en el gobierno como en la ciudadanía, es que el Diálogo resulte infructuoso y la situación empeore. Hernández asegura que si la agenda del presidente no se enfoca en las peticiones de los convocantes al paro, se puede caer en una espiral de conversaciones sin resultados. “Si no se atiende a quienes lideran la protesta social, nos exponemos a un aplazamiento del problema”, dice.

En materia económica, gremios como el del comercio han expuesto su preocupación ante los efectos del Paro Nacional. Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, ha dicho que cada día de paro representa pérdidas cercanas a los 150.000 millones de pesos.

En respuesta, el economista y abogado José Roberto Acosta dijo que es necesario diferenciar entre una pérdida y un margen de ganancia, observando que el líder gremial hace referencia a las cantidades que deja de vender. El experto asegura que, si bien es cierto que se genera una afectación al sector, el propósito de un paro radica en “parar la economía” y que eso no puede perderse de vista.

Por su parte, Isidro Hernández explica que las afectaciones en ventas se ven en el llamado “comercio metropolitano”, como en el caso de San Victorino. “Que eso tenga un impacto macroeconómico, no es cierto; sectores productivos como el petrolero y el minero siguen funcionando de manera normal; la afectación está en la parte comercial y bancaria”, dice.

Tras la amenaza de recesión de la que muchos hablan en Chile, esta inquietud no ha sido ajena al contexto nacional. Este tema ha sido abordado por el profesor colombiano Germán Campos-Herrera, investigador de la Universidad Diego Portales en Santiago de Chile, quien ha explicado que la economía colombiana ha tenido muestras de resiliencia y estabilidad en los últimos años.

“El Fondo Monetario manifestó a nivel regional que se experimentaba una desaceleración de la economía. Sin embargo, Colombia ha mantenido una de las economías más estables en los años recientes”, manifiesta.

El analista también sugiere que los consensos liderados por el presidente son clave para la superación de las tensiones sociales, pues considera que en Chile ese ha sido el Talón de Aquiles del presidente Sebastián Piñera: el no saber interpretar las peticiones de la ciudadanía y los convocantes del paro.

Hay quienes también han llegado a señalar que el Paro Nacional ha llevado a la devaluación del peso colombiano frente al dólar. Al respecto, el analista financiero Oscar Segura, de la firma OANDA, explica que “el peso colombiano actúa como un termómetro de la economía”, lo que explicaría cierta reducción de la confianza inversionista a nivel de la región latinoamericana, teniendo en cuenta las dificultades regionales que se experimentan.

En conclusión, serán los diálogos adelantados en los próximos días entre el Gobierno Nacional y los líderes del Paro Nacional los que definan la resolución no solo de las peticiones de los manifestantes, sino de temas tan coyunturales como la reforma tributaria. Si el gobierno no atiende el llamado de los líderes de la protesta, será muy complejo establecer acuerdos concretos en beneficio del país.

BOGOTÁ (Colprensa).

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