Ventas de velas y faroles una tradición que se niega a dejar de existir

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En un año atípico en casi todos los sentidos, en el que la crisis sanitaria generada por la pandemia del Covid-19, puso en aprietos la economía de muchos hogares, en la capital del Magdalena, desde ya se siente el anhelo por celebrar la tradicional noche de velitas, pues zonas estratégicas como la Avenida Campo Serrano, el Mercado Público y demás áreas comerciales, ya se observa una gran cantidad de expendedores de faroles multicolores y velitas en paquetes.  

Sin embargo, los comerciantes de estos artículos multicolor, a diferencia de otros años, consideran que la Fiesta de Velitas que rinde honores a la virgen de La Inmaculada Concepción no tendrá la festividad y efervescencia de otras épocas debido a la pandemia del nuevo coronavirus.

Este diciembre del año 2020, será un mes triste para algunas familias que, a causa del virus, perdieron a un ser querido, otras claman por la pronta recuperación de un familiar, no ha sido un año fácil en Santa Marta, ni en ningún lugar del mundo y por eso, este 7 de diciembre llegará como anillo al dedo para prender una velita y pedir para que el 2021 venga con mejores cosas en cuanto a la salud y demás menesteres que golpean día a día.

Es por ello, que pese a estar en un fin de año atípico, los vendedores de velas y faroles, creen con total firmeza que los habitantes de la capital del Magdalena, seguirán iluminando sus terrazas, a su vez, afirman que deben ser mesurados con las expectativas en materias de ganancias.

Para María Gómez, quien, desde hace 10 años, cada diciembre vende faroles y velitas en el Mercado Público de la ciudad, “las ventas este año han estado un poco quieta, la gente pareciera como si estuviera dejando de lado esta tradición o quizá es porque no tienen plata para comprar, yo creo que este 2020 es cuando más deberían comprar, para que prendamos una velita y pidamos a la virgen por la salud, que se acabe toda esta pesadilla del Covid-19”.

Mientras que, Ignacio Romero, manifiesta que “me ha ido muy bien con las ventas de las velitas, quizá no ha sido como los años anteriores, pero, gracias al señor he vendido y aspiro el 7 de diciembre vender todos los faroles, estoy convencido que este año, las personas van a encender una vela en nombre de ese familiar que murió por el coronavirus o cualquier otra enfermedad, por el que está en la clínica, por todas esas personas que partieron y dejaron un vacío este año”.

De igual manera, Alicia Polo, quien se encontraba comprando las velas y los faroles, expresó “más allá de lo que ha pasado este año, para mí es una tradición que nunca se va a acabar. Siempre va a estar. Estamos en tiempos de encender una pequeña luz en medio de la oscuridad, para hacer sonreír a los más pequeños o simplemente ser la razón por la cual las familias se junten y reflexionen sobre lo bueno o malo que fue el año”.

Ruta de atención 

  1. Cuando un niño, niña o adolescente resulte afectado con pólvora deberá ser llevado a una institución de salud para recibir la atención médica.
  2. El Instituto Nacional de Salud (INS) notificará el caso a los defensores del ICBF o los comisarios de familia que, como autoridades administrativas, verificarán los derechos del menor de edad afectado.
  3. Cuando se detecte vulneración de derechos del menor de edad lesionado con pólvora, el defensor de familia o comisario dará apertura al Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos (PARD) y dictará las medidas a que haya lugar.
  4. La autoridad administrativa podrá interponer la denuncia penal en contra de los representantes legales del menor de edad.
  5. En caso de fallecimiento, la autoridad administrativa deberá denunciar los hechos ante las entidades judiciales e iniciar la atención psicológica y social a la familia del menor de edad fallecido, al tiempo que realizará la verificación de derechos de los otros niños que se encuentren en el núcleo familiar, sí los hay.

Es competencia de las autoridades iniciar los procesos sancionatorios a los padres o representantes legales, que van desde una sanción civil como talleres comunitarios, tareas de prevención y atención emergencia, o una sanción pecuniaria que implica el pago de hasta 5 salarios mínimos legales vigentes.

¿Qué hacer? 

NIÑOS LEJOS
Todos los expertos coinciden en que lo obligatorio es alejar a los niños del fuego y de su manipulación a toda costa. Ellos deben ser solo los espectadores de las velitas.

CERO PÓLVORA
Hay que ser enfáticos en que la pólvora mezclada en esta celebración configura un cóctel altamente peligroso. Según los datos del Instituto Nacional de Salud, la noche de velitas es una de las que más lesionados deja este flagelo durante diciembre.

PRESENCIA ADULTA
De ninguna manera se puede permitir que este tipo de celebraciones se realicen sin la presencia de adultos con capacidad para enfrentar una situación de riesgo.

EN EXTERIORES
Aunque parece lógico hay que insistir en que estas celebraciones se deben realizar en espacios exteriores y no en los bordes de las ventanas, antejardines con poco espacio o en sitios donde no se favorezca el distanciamiento.

REVISE
Haga una inspección al área donde se van a desarrollar estas actividades con el objetivo de confirmar que no haya objetos inflamables o que el sitios donde se ponen las velitas no tenga riesgo de encenderse con facilidad (como madera o plásticos).

LAVADO DE MANOS
Es clave que quien vaya a manipular las velitas se lave bien las manos con agua y con jabón.

NO ASPERSIONES
Si se tiene el indicio de que alguna persona ha sido rociada con alcohol u otro desinfectante y está cerca de las velitas, aléjela o pídale que se lave las manos.

PREVENCIÓN
Aunque parezca exagerado, tener a la mano un extintor en óptimas condiciones y repasar las instrucciones de uso puede resultar salvador. Lo mismo que otras medidas para aplicar en caso de incendio.

PRIMEROS AUXILIOS
No es el momento para relajar medidas y no está demás repasar los primeros auxilios para aplicarse en caso de quemaduras, lo que incluye tener a la mano las líneas de emergencia o saber a qué sitio acudir en caso de requerir atención de urgencias.

POR ÚLTIMO
Hay que recordar que estamos en una pandemia y estas celebraciones no son excusas para dejar de aplicar las medidas de bioseguridad. Nada de esto es una exageración. Si normalmente estas fiestas dejan un incremento de accidentes que se pueden prevenir, es importante entender desde ahora que atenuarlos es responsabilidad de todos.

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