Gobierno, coherencia e inversión social

550

Desde mi óptica como persona libre pensador, demócrata integral, amante de la libertad bien entendida, defensor a ultranza de la institucionalidad y como jurista, preocupado por lo fundamental e importante, me permitiré registrar en estas líneas, dolido grandemente por la situación del país, algunos generales y particulares apuntamientos, referente a la necesidad que tenemos como país, que se adelanten sin dilación, con prisa y sin pausa medidas y políticas estructurales y coherentes en ámbitos de utilidad, liderazgo, eficacia, eficiencia, inmediatez, visibilidad, gestión y gerencia enmarcadas en lo que es, deben y tienen que ser el gobierno y la administración pública en sus conjuntos y operatividades.

No se justifica bajo punto de vista alguno, tener que llegar un país a extremos desgraciados como los que hemos visto estos últimos días, en los que protagonistas han sido, promovidos al parecer por fuerzas oscuras, los miles de desmanes que a nada conducen, pero que si entorpecen en materia grave el funcionamiento institucional, afectando además la gobernanza (Interacciones y acuerdos entre gobernantes y gobernados, para generar oportunidades y solucionar los problemas de los ciudadanos, y para construir las instituciones y normas necesarias para generar esos cambios); y, la gobernabilidad (Capacidad de ser gobernable y conceptualmente la relación que se manifiesta cuando existe un Estado de equilibrio en el ejercicio del poder político derivado de la solución de demandas sociales, así como la capacidad de los gobiernos de atender éstas de forma eficaz, estable y legítima).

De ahí, como bien se sostiene en importantes espacios académicos, se considera que existe crisis de gobernabilidad, cuando los gobernantes no son capaces de llevar un gobierno legítimo y enfrentan descontento y presión social de los gobernados; y, cuando existe una sobrecarga de demandas sociales. Últimas estas que se manifiestan cuando hay incumplimientos, anuncios de nuevas medidas impopulares en detrimento de la ciudadanía y no son atendidos los requerimientos de la sociedad por ineficacia de la gestión gubernamental; verbigracia, una reforma tributaria inoportuna, entre otros ejemplos por citar.

Importancia suma reviste, camino a soluciones que no a entorpecimientos, gobernar como corresponde, atendiendo sin dilaciones como primera y principal medida lo inherente a la inversión social, con y desde la cual se avanza hacia una sociedad más justa y libre, que nos permita a todos combatir en mejor forma la pobreza y la inequidad social, en procura de hacer más grata, próspera y digna la vida de la gente, aunado a empleo, desarrollo, riqueza y prosperidad; generando dinámicas económicas y sociales de grandes dimensiones, una vía sin más a la erradicación de la pobreza, el desgano y la falta de oportunidades, sin que ello traduzca asistencialismo, sino crear las condiciones necesarias para consolidar realidades productivas, camino a ser una sociedad moderna insertada en lo global, en ruta a crecer y evolucionar, interesando sobremanera impulsar, propulsar y mantener tales dinámicas para vencer el subdesarrollo, en dicha dirección se requiere de la reacción del Presidente de la Nación, de los Gobernadores, Alcaldes y en especial de la Clase Política, representada por los Congresistas, al ser la hora de actuar en pro de los necesitados y vulnerables.

Con ello, devolvemos a las personas su razón de ser para la interrelación creativa y productiva a partir de lo justo, con iniciativas a favor del progreso en todas sus facetas, en lo que cuentan los derechos humanos, la preservación del medio ambiente y la lucha contra la corrupción, camino aun desarrollo integral y como un sendero cierto hacia el progreso, la justicia y la paz. Invertir en lo social es fundamental. [email protected] *Jurista

También podría gustarte