Negociación sobre salario mínimo continuará con desacuerdos sobre productividad

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La reunión de este martes de la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales será definitiva para la discusión del incremento del salario mínimo para el próximo año, pues tanto empresarios como sindicatos presentarán la propuesta formal ante el Gobierno Nacional con la que empezará la puja en cada uno de los bandos.

Los empresarios han mencionado en las últimas semanas que el incremento para 2020 no debería superar el 6 % que se estableció en 2019, ya que de concertarse un cifra muy por encima de la inflación y de la productividad del país, se podría seguir afectando la empleabilidad del país. Entre tanto, las centrales obreras seguramente llegarán con una propuesta superior al 10 %, como en los últimos años.

Precisamente, los últimos datos revelados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), dejan claro que el incremento deberá estar por encima del 4 %, que es la cifra sobre la que ronda la inflación para este año, teniendo en cuenta que para noviembre la variación anual se ubicó en 3,84 %, lo que indica que cerrará el año muy cerca de este valor.

La otra cara de la moneda se ve en la cifra de productividad, que se ha convertido en la piedra en el zapato para la negociación. El -0,39 % de productividad total, presentada por el Dane, fue rechazada tajantemente por las centrales obreras, generando el primer gran desencuentro en la mesa tripartita.

La queja de los sindicatos se sustenta en que el Dane utiliza una metodología diferente a la empleada por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), que era el encargado hasta el año pasado de promediar una cifra para entregar en la negociación, lo cual repercute en que el resultado sea menos favorable para los trabajadores, reduciendo significativamente el aumento del salario mínimo.

Para la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, el cambio de fórmula obedece a una de las recomendaciones de la Ocde en esta materia.

“El ente que determinaba anualmente la productividad laboral era el DNP. Este año el gobierno abandonó la metodología del DNP y aceptó la metodología determinada por la Ocde, la cual ordena que la cifra de productividad debe ser entregada por el Dane”, explicó Fabio Arias, vocero de la CUT.

Al respecto, Juan Daniel Oviedo, director del Dane, explicó que “esa cifra de productividad busca establecer cuáles son los aportes de los factores de producción al crecimiento de la economía”; y expuso que la productividad es un “residuo de la producción frente al rol que están jugando los insumos, individualmente o en su totalidad, para la generación de valor agregado en la economía”.

En su exposición del pasado jueves, el director del Dane argumentó que “siguiendo un manual de cálculo, presentamos a la mesa de concertación salarial: el de crecimiento de la productividad laboral (0,21 %) y el de crecimiento de la productividad total de los factores (-0,39 %). Como el Dane forma parte del Gobierno, el dato que damos nosotros es el del gobierno”.

Aquí resulta necesario tener en cuenta que hay dos cifras las que tiene presentes el Gobierno Nacional: una de productividad total de todos los factores y otra de productividad laboral. El vocero de la CUT hace énfasis sobre la cifra de productividad laboral.

“Con los datos del DNP, la productividad laboral da 3,2 %. Con la metodología y los datos del Dane, el resultado es 0,21 %. Prácticamente tenemos una diferencia de tres puntos, la cual se vuelve significativa en cualquier discusión sobre temas salariales. Esos puntos pueden ser hasta 28.000 pesos de diferencia. Este es un cambio de metodología muy desafortunado para los trabajadores, porque allí se desvaloriza el trabajo”.

Por su parte, la ministra de Trabajo, Alicia Arango, añadió que “nosotros no estamos vinculando el salario mínimo con el tema del paro ni con las marchas ni con las protestas. Este es un tema único de la mesa de concertación”.

Se espera que mañana, a partir de las 2:00 de la tarde, se llegue a un acuerdo en esta materia, para así avanzar en la negociación y evitar que el salario mínimo termine definiéndose por decreto.

BOGOTÁ (Colprensa).

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