Confianza, fundamento de esperanza

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Más allá de lo que podamos pensar respecto de la situación actual en el Magdalena, se impone de cara al cuatrienio venidero, confiar en que los asuntos de la administración pública serán positivos, independientemente de los muchos cuestionamientos judiciales y de diversas otras índoles existentes alrededor de quien gobernará al departamento.

Lo digo pensando con el deseo, debido a que no puede nuestro departamento seguir inmerso en índices de falencias, sino procurar las superaciones que menester fueren en vía a ponernos a tono con los tiempos que corren en esfuerzos de desarrollo y crecimiento. Buscar las estructuraciones mejores. Seguir construyéndonos. Reconstruirnos en lo que falta. Encontrar las respuestas que definitivamente nos ayuden a salir del marasmo de inequidades que padecemos. Hay temor en una porción importante de nuestros pobladores, lo que se cifra en la perdida de la confianza en el futuro del Magdalena, a tal grado que ven como una de sus escasas salidas, darle la espalda a la administración que inicia, lo que juzgo impensable a la luz de los dictados de la democracia.

Nos dice la democracia que, frente a los resultados, sería egoísmo y cobardía no darle tiempo al tiempo, no concederle al mandatario de turno lo que los politólogos franceses han llamado desde tiempo atrás “La gracia del Estado”. No podemos seguir pensando desde posturas minúsculas. Sino pensar en grande en beneficio departamental, desde luego que sin perder en ningún momento y dentro de la sana lógica el sentido crítico constructivo. El Magdalena es lo nuestro, es lo que tenemos y obligados estamos a hacerlo grande, ayudar en ese propósito, nunca abandonar nuestra responsabilidad con él departamento y con nosotros mismos.

Es hora de ponernos en situación, estar por encima de las diferencias, nada de pensar en desesperación e impotencia, sino en ilusión, posibilidad, probabilidad, perspectiva, prospectiva y estrategia, para que conjuntadas faciliten en plazo cierto alcanzar el integral progreso que necesitamos y merecemos, en el entendido y comprensión que debemos y tenemos que hallar y consolidar la confianza en el porvenir.

La confianza es obvia garantía de convivencia, de cohesión e integración social. Sin ella la vida en sociedad sería imposible, razón para no perderla respecto de nuestro futuro, ya que juega para todos los efectos papel de relevancia fundamental. No perdamos la confianza en el porvenir de esto que llamamos nuestro departamento. Perderla significaría mil y más cuestionamientos acerca de la viabilidad de la vida diaria. [email protected]

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