Novena de Navidad: una tradición de fe

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Es una práctica tradicional de la religiosidad popular colombiana que tiene como principal objetivo alabar al Señor.

Hoy las familias colombianas se reúnen alrededor del pesebre y el árbol de Navidad para rezar la Novena de Aguinaldos.

Esta tradición colombiana que se lleva a cabo durante nueve días, comenzando el 16 de diciembre antes de la Nochebuena, es una costumbre desconocida en muchos países.

Es una práctica tradicional de la religiosidad popular colombiana que tiene como principal objetivo alabar al Señor y demostrar la alegría de los colombianos por el  Nacimiento del Niño Jesús.

La figura central de la Novena es el Niño Jesús, por quien se reza y se entonan villancicos que los niños acompañan con instrumentos como maracas, tambores, arpas, flautas, guitarras y panderetas.

Además, durante estos encuentros se comparten tradicionales preparaciones culinarias como buñuelos y natilla en las casas o entidades donde se hace la Novena de Aguinaldos.

La novena fue creada originalmente por el monje franciscano Fray Fernando de Jesús Larrea, nacido en Quito, en 1700 y quien predicó en su país de origen, Ecuador, y también en Colombia.

A petición de doña Clemencia Gestrudis de Jesús Caicedo Vélez Ladrón de Guevara de Aróstegui y Escoto, fundadora del Colegio de La Enseñanza en Bogotá, Fray Fernando escribió la primera edición de la Novena de Aguinaldos.

En 1743 y con ayuda de una imprenta ubicada en Santa Fe, 10 ejemplares de esta primera edición vieron la luz. Un siglo después, la madre María Ignacia (cuyo verdadero nombre era Bertilda Samper Acosta) realizó una serie de modificaciones entre las cuales se encuentran: Adaptación de algunas oraciones a un lenguaje más moderno, adición de los gozos y la la Oración al Niño Jesús.

LA NOVENA

Oración para comenzar. Benignísimo Dios de infinita caridad que nos has amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en  un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por  tan inmenso beneficio. En retorno, te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos.

Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo, a fin de que, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

Padre Nuestro…

Oración para la familia.  Señor, haz de nuestro hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos bendices. Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas. Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque Tú estás con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en tu diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio. Que cada noche nos encuentre con más amor.

Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, una página llena de ti. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que nos esforcemos en el apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.

Oración a la Virgen. Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, de ternura, de verdadera vida familiar. Que estas fiestas de Navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido. Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. Amén.

Oración a San José. Santísimo San José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar imagen del padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. San José modelo de esposos y padres intercede por nosotros. Amén. Padre Nuestro.

Meditación del día. Vamos a afianzar nuestros valores de modo que la Navidad sea lo que debe ser; una fiesta dedicada a la Reconciliación. Dedicada al perdón generoso y comprensivo que aprenderemos de un Dios compasivo.

Con el perdón del Espíritu Santo podemos reconciliarnos con Dios y con los hermanos y andar en una vida nueva. Es la buena noticia que San Pablo exclamó en sus cartas, tal como leemos en su epístola a los Romanos 5. 1 – 11. Vivir la Navidad es cancelar los agravios si alguien nos ha ofendido, y es pedir perdón si hemos maltratado a los demás.

Así, del perdón nace la armonía y construimos esa paz que los ángeles anuncian en Belén: paz en la tierra a los hombres que aman al Señor y se aman entre sí. Los seres humanos podemos hacernos daño con el odio o podemos ser felices en un amor que reconcilia. Y esa buena misión es para cada uno de nosotros: ser agentes de reconciliación y no de discordia, ser instrumento de paz y sembradores de hermandad.

Oración al niño Dios. Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, que tú, Divino Niño, eres nuestro Hermano.

Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén. Gloria al Padre…A continuación se  cantan los gozos.

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