Feliz Navidad

326

Feliz Navidad para todos los que hemos vivido uno de los años más convulsionados de esta década que termina pero que marca un quiebre en la historia de este país. Lo positivo, sin duda, es el despertar de la juventud que para muchos ha sido el hecho más destacado del 2019. Una nueva generación de ciudadanos que no aceptan la exclusión social que para muchos había sido funcional para sus intereses particulares, y para otros, los perjudicados, parte de un escenario que se creía inamovible. Este es un hecho de una importancia que muchos aun no visualizan. Su trascendencia radica en que aquellos en cuyas manos está el futuro del país, han tomado conciencia de que esta Colombia, excluyente, injusta, manejada por unos pocos y con un poder político corrupto y obsoleto, debe ser conducido de una manera radicalmente diferente. El futuro gracias a esos jóvenes de hoy será muy distinto al que nos ha tocado vivir hasta ahora.

Lo difícil será la transición desde este viejo país hacia la nueva sociedad porque quienes gobiernan desde los publico y lo privado no entienden lo que sucede y lo descalifican o simplemente lo asocian a fuerzas perversas que no existen. Desafortunadamente esta visión oscura se da tanto en el gobierno como en sectores de la actividad privada como en los gremios que representan las grandes empresas colombianas. Pero primará la sensatez que ya empiezan a mostrar a algunos empresarios que se apartan de las posiciones oficiales radicales, eso sí discretamente porque tienen mucho que perder, como también de quienes supuestamente los representan.

Al lado de lo positivo está el profundo dolor que genera la certeza de los horrores que ha vivido este país y que aun no hay garantía de que no se repitan. Lo que ha logrado la JEP es aterrador pero transcendental porque es el principio de la construcción de una verdad que necesita conocer la sociedad colombiana sin que exista posibilidad de duda, porque es la única forma de la no repetición. Los falsos positivos, ese capítulo inaceptable de la guerra protagonizado por miembros de la Fuerza Pública siguiendo órdenes de la política de Seguridad Democrática, ya son un hecho del cual este país se avergonzará siempre. La crueldad, la injustica han quedado claramente en evidencia con lo que se empezó a destapar en Dadeiba gracias a las versiones recibidas por la JEP. Y lo peor es que se trata solo del principio de esta historia llena de sangre de seres humanos indefensos.

Lo que oscurece este episodio es el silencio del presidente Duque que inaugura obras de infraestructura iniciadas en otros gobiernos y en cuyos discursos no hay una mínima palabra sobre este capítulo de falsos positivos durante las administraciones de su partido. Esta actitud de mutis por el foro también la han asumido los vociferantes miembros de esa organización política. Pero su silencio no ha pasado desapercibido para un país que sí siente el dolor de esas inaceptables estrategias que jamás deberían repetirse.

*ExMinistra de Estado

También podría gustarte