Atraviesan todas las fronteras por seguir al deportes Tolima

282

Para muchas personas, ver a otras morir por su equipo del alma es cosa de locos, pero sin hinchas, el fútbol sería un deporte más sin el espectáculo que ofrecen los seguidores con los cánticos, el polvo multicolor de los extintores, los rollos de papel y las bengalas.

Y más loco aún es ‘guerrear’ para ver al equipo jugar en otras ciudades o cruzar las fronteras para que el trapo del color amado adorne las gradas del equipo rival.

El Deportes Tolima también los tiene, hombres y mujeres que respiran fútbol y mueren por el Vinotinto y Oro, y mientras hacen lo primero, lo acompañan hasta donde pueden.

El 18 de diciembre el Deportes Tolima cumplió 65 años de fundación, y hoy homenajeamos a dos hinchas que desde niños, cuando entraban a tribuna ‘gorriones’, se enamoraron, como pocos, del club de su propia tierra.

Humberto Borja, conocido como Humbor, es uno de ellos, él ha tenido el privilegio de acompañar a los Pijaos a ocho países, y en febrero espera lograr el noveno, cuando el elenco de la Tierra Firme enfrente en Ambato (Ecuador) a Macará.

La pasión por el fútbol nació y creció con él, pues cuenta que no conoció a su papá y su mamá lo abandonó apenas nació, en el hospital Federico Lleras, eso lo supo 42 años después cuando por fin conoció a su progenitora y ella le dijo que había nacido un primero de mayo de 1962.

A los 10 años ‘Humbor’ ya entraba al entonces estadio San Bonifacio, aprovechaba que no cruzaba la línea pintada en las puertas del estadio para animar a su Tolima del alma, cuando creció y no tenía dinero, se encaramaba en la puerta de maratón, para en medio de las rendijas ver los partidos.

“Yo me iba a coger mimbre o tomates para entrar, no como hacen ahora los muchachos que salen a pedir y si no les dan los insultan, esos no son hinchas sino vividores y zánganos; nosotros íbamos a la plaza La 21 a conseguir lo de la boleta”, recuerda.

‘RODANDO’ POR AMÉRICA
La primera vez que salió del país para ver al Tolima, fue en marzo de 2004, y la gran experiencia fue en el Monumental de Buenos Aires ante River Plate; era la tercera experiencia en Copa Libertadores para el Tolima, las otras dos habían sido en 1982 y 1983, ‘Humbor’ andaba sin dinero.

Salió otra vez en 2006, en Caracas vio clasificar a su equipo tras el empate a dos tantos ante Mineros de Guayana. En Cuartos de Final voló hasta México donde Tolima, que había ganado en Ibagué por 2-1, salió goleado 5-1 del estadio Hidalgo.

Retornó en 2007 a Venezuela para el encuentro ante Táchira en Maracaibo; con el global 4-1 a favor de los Pijaos, entraron a grupos y ese año fue, como lo cuenta, “la mayor correría’ por el continente’.

“Fuimos a Porto Alegre a ver a Gremio, 10 días después a Asunción contra Cerro Porteño, allá nos hicieron un gol en fuera de lugar, y nosotros que estábamos en el borde de la tribunal del Defensores del Chaco, ese árbitro se ganó todos los madrazos. Luego nos eliminó Cúcuta”.

Hasta 2010 sus bolsillos descansaron para volverse a romper, pues llegó el viaje a Santa Cruz (Bolivia), donde juega Oriente Petrolero. “La Mafia Verde, los hinchas de allá nos trataron muy bien, nos llevaron a conocer la ciudad, fue una buena integración, fui con amigos de Espinal y una de mis hijas.

“Ese año se rompió el bolsillo porque salimos a Buenos Aires a ver a Banfield, luego retornamos a Argentina para el partido contra Independiente, donde ese día el árbitro desgraciado, Amarilla (sí, el mismo de ‘Era Gol de Yepes), nos robó el gol de (Yesid) Martínez.

En sus giras vio a Tolima como visitante ante Estudiantes de la Plata, Corinthians y en 2011 perdió su cabello, pues un médico amigo le dijo que le apostaba un millón de pesos o que se cortara la melena si Tolima quedaba eliminado ante Cruzeiro por más de tres goles. Aceptó y Tolima perdió 6 a 1.

“Estuve en Barquisimeto ante Deportivo Lara, en Chile contra Universidad Católica, allá la gente nos decía que tuviéramos cuidado con los carabineros, nos decían: ‘Cuidado los matan que la policía es fascista’.

A Perú fuimos a Trujillo para verlo contra César Vallejo, ese día fue un carnaval grande, ya la gente empezó a viajar y clasificamos. Esa vez el tour fue mayor, estuvimos en Cuzco en Machu Pichu y contra Real Garcilazo quedamos eliminados.

Dice que en Colombia solamente le falta conocer el estadio Jaraguay en Montería, pero que no volvió a viajar debido a varios atentados que sufrió por barrabravas de otros elencos.

ÉPOCA DORADA DEL KOKORIKO TOLIMA
“Fue una época muy linda, yo empezaba con mi negocio de hacer letreros, a veces no tenía para viajar, no tenía plata, y me tocó quedarme por fuera en un partido contra América, llevaba dos días sin comer y al final me comí lo de la boleta.

“Pero el recuerdo más lindo que tengo es el que nos dejó Heberto Carrillo con golazo a los 43’ de tiro libre, esa vez sacamos a Junior y Nacional nos hizo el favor de eliminar a América. Es gol lo tengo en la memoria, cada vez que me acuerdo me dan ganas de llorar, pues valió la pena aguantar esas hambrunas”.

MOMENTOS ESPECIALES

Sin duda alguna, el primer título en 2003. “Alguna vez quise poner una barra que se llamara ‘Aquel 21’, porque fue hermoso, de Espinal salió una excursión de dos buses. El júbilo por ese último penal de Artigas que nos dio la estrella”.

Para la segunda estrella no pudo viajar a Medellín, pues “En Espinal hubo una epidemia del mal de chagas, yo alcancé a ir todo enfermo a Ibagué y perdimos y la final en Medellín en la cama, ni vi el partido porque me la pasaba dormido, escuché el gol de Banguero, eso me alivió un poco y luego los penales y el grito de campeón”

LOS MOMENTOS TRISTES
Ser hincha es pasión, y para muchos seguidores, ser del Deportes Tolima es sinónimo de sufrimiento, pues son seis veces viendo al equipo en el subcampeonato, más la final perdida de la Superliga, los centavos pa’l peso de entrar a la final como los últimos tres semestres y el descenso.

“Con Cúcuta (final 2006), me dan unas ganas de llorar, saber que nos hizo tanto daño ese equipo y luego nos quitó la oportunidad de avanzar a la otra fase de Libertadores.

“En la B, me acuerdo que de acá salió mucha gente pero no nos alcanzó y nos fuimos al descenso. El que quiere al equipo llora por él y el que no, es un acomodado que no hace sino criticar”.

“CUANDO SE SUFRE POR ALGO UNO LE COGE MAS CARIÑO”, YEISON BERNAL
Yeison Bernal Rodríguez ha ‘echado dedo’ hasta Pasto, fue su momento más loco para seguir al equipo, ya ha visitado todos los estadios de Colombia, y le falta el de Montería, el Tolima llegó a su vida en 1990 cuando su hermano Luis Alfonso lo llevó a ver el enfrentamiento ante América.

Y aunque ha seguido al equipo a estadios internacionales, no ha contado con la suerte de poder ver al equipo campeón en un estadio, pues en 1994, aunque viajó a Villavicencio a un partido de la B, se perdió la final porque a sus 12 años le dio viruela.

“En 2003 tampoco pude ir a la final por temas laborales, ese día desde lejos nos sentimos grandes por primera vez y el año pasado, ante Atlético Nacional, tuvo que ver al equipo ser campeón desde Rusia, pues decidió acompañar a la Selección Colombia al Mundial.

“Lo más triste fue ver perder la final ante Cúcuta y Once Caldas, de la B salimos rápido y lo mejor fue ver en una ciudad futbolera como lo es Buenos Aires, a más de 600 tolimenses en La Bombonera.

IBAGUÉ (El Nuevo Día).

También podría gustarte