Niñas y niños samarios recibieron al Niño Dios

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Cada 24 de diciembre representa la ilusión de un niño por recibir un detalle; aquello que con todo su ingenuo fervor pidieron a través de una carta y además, recorren con más entusiasmo las calles de su barrio, de casa en casa, donde los esperan obsequios como premio por su fiel asistencia durante nueve días.

Así transcurre la noche de víspera a la Navidad; entre la alegría por un juguete, compartir en familia y luego a dormir, haciéndole una última oración al Niño Dios, con la esperanza de su llegada y por ende, ver su sueño hecho realidad al amanecer.

La figura de Papá Noel cobra vida para esta época: ese hombre barrigón, de tez rosada, traje rojo y una larga barba blanca, que se convierte en el legendario personaje principal de la Navidad para muchos y es el mensajero de Dios, para traerle regalos a los niños, en un trineo desde el Polo Norte.

Bicicletas, muñecas, robots, pista de carros, patinetas y con el paso del tiempo, elementos electrónicos como celulares, computadores y tabletas, hacen parte de una larga lista de juguetes que piden los infantes para cada diciembre; no importa el valor, sino la satisfacción de ver pintada una sonrisa en sus rostros.

Amanece el 25 de diciembre y a los padres de familia que seguramente no tienen ganas de madrugar, por culpa del trasnocho y una resaca por la celebración de la Nochebuena, no les queda de otra que despertar con sus hijos para abrir los regalos que trajo el Niño Dios.

Santa Marta fue abrazada por la soledad de muchas calles; la misma que fue aprovechada por los niños que se morían de ganas por estrenar sus juguetes: paseos en bicicleta, patines y triciclos hacían parte del paisaje en las primeras horas de Navidad.

En barrios como Manzanares, Pescaíto, Concepción, Los Almendros o Las Américas, donde las fiestas familiares se prolongaron hasta ayer, los niños se divirtieron a su manera compartiendo con sus amiguitos vecinos, los juguetes que les dieron.

Las terrazas de los hogares también sirvieron como espacio para muchas niñas, quienes asumían papel de mamá y ama de casa, con sus muñecos y sus tradicionales ‘chocoritos’ de cocina, divirtiéndose por largas horas, como si sus regalos tuvieran fecha de vencimiento.

Los juegos de mesa como el parqués, el Monopolio, Tío Rico y otros, los cuales han brindado horas infinitas de recreación a toda la familia, también hicieron parte de los regalos; otros más sencillos como los tableros mágicos, los rompecabezas, bloques de construcción, los instrumentos musicales y artículos deportivos, para los pequeños.

En Navidad, los niños están de vacaciones, no tienen colegio y tienen más tiempo para estar en casa, ver películas, cocinar o jugar, por lo que esta ocasión se llena de momentos de esparcimiento y diversión.

Jugar con los hijos en esta Navidad no sólo permitirá pasar momentos divertidos en familia, sino que además dejará recuerdos increíbles en su memoria, fortaleciendo los lazos y la unión familiar.

 

 

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