Administración y departamento

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A días de tomar posesión como gobernador del Magdalena, asume el nuevo mandatario el desafío de afianzar un departamento mejor para todos, donde gestión, gerencia, ciudadanía, inclusión, equidad, igualdad de oportunidades, seguridad, responsabilidad, servicio público, sensibilidad social, liderazgo, cultura, tolerancia, paz, productividad, competitividad, conectividad, infraestructura, democracia participativa, deliberación libre y digna, educación, turismo, deporte, solidaridad, salud, desarrollo, crecimiento, sostenibilidad, ambiente y sustentabilidad, entre otros generales y particulares aspectos, estén presentes y actuantes como protagonistas en su administración.

Demandamos los magdalenenses, amén de mayores avances en lo referido, una transformación integral y superior calidad de vida para su gente, a efecto de afirmarnos como una sociedad pujante, sin atrasos que duelan, con continuidad en los procesos de buen gobierno y conciencia social en contexto de trabajo colectivo, para lo que bien y mejor será aunar esfuerzos con los alcaldes todos del departamento, en la intención consciente de construir un Magdalena poderoso como entidad territorial, en lo que obligado estará a trabajar desde la gobernabilidad y la transparencia, en el sentir y la exigencia que una prestante administración pública es un derecho humano y que para alcanzar la excelencia importa que se inviten permanentemente sus fuerzas vivas, la vigilancia ciudadanía y la muy importante de los órganos de control.

Necesita el Magdalena un gobierno de puertas abiertas, con compromisos ciertos en lo social y económico, con la articulación de la sociedad civil, clase política y dirigencia toda, academia, gremios, ONGs, para edificar así una democracia desde la base. Es hora de adentrarnos en superiores procesos de formación con mentalidad cosmopolita, abierta, moderna y sin límites. Superarnos día con día, avanzar, ser competitivos, establecer un modelo de desarrollo que garantice la posibilidad de inversiones sociales y obras para construir ese Magdalena posible, donde converjan en la solución de sus necesidades, recursos financieros, eficiencia, trabajo en equipo, gobernabilidad, transparencia y glocalidad, como lo demanda hoy el mundo y en lo que interesan concurso institucional, academia como ya dijimos, gremios, alianzas entre lo público y lo privado, acuerdos y compromisos en ruta a estructurar una competitividad transformadora.

El campo es otro de sus retos, para que sus actores respondan y cumplan con su tarea, y puedan ser avalados quienes participen en ese desarrollo y reciban de contera los ingresos económicos de una cadena productiva creciente. Requerimos un modelo de desarrollo agroindustrial con valor agregado y beneficios múltiples, en dirección a alcanzar una importante reactivación económica que mejore la calidad de vida de nuestros pobladores, en el entendido y la comprensión que un Magdalena actuante, pujante y emprendedor, solo será posible si unimos fuerzas en el propósito de hacerlo un departamento vanguardista, en la seguridad garantizada que pasaremos del sueño y la imaginación a la realidad. La esperanza es lo último que se pierde y no debe ser en esta y ojalá en ninguna otra ocasión que ello suceda. [email protected]

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