El Rodadero perdió su encanto…!todo pasado fue mejor!

Es evidente que la industria sin chimenea en Santa Marta está en crisis. El que fuera el primer balneario de Colombia convertido en bañadero social, es una bomba de tiempo.

Después de la temporada de fin y comienzo de año en la que la ciudad albergó algo más de 400 mil visitantes, es bueno y oportuno que las autoridades distritales y los mismos gremios hagan su propia evaluación

Por donde se le mire, la conclusión es una sola: El Rodadero perdió su encanto y todo pasado fue mejor.

Pese a que el Puente de Reyes superó las expectativas de los gremios y dejó un balance económico satisfactorio en diferentes sectores económicos de la ciudad de Santa Marta, no es de desconocimiento público que de seguir así el cúmulo de problemas nos vamos al despeñadero

EL CAOS

Lo que vivió El Rodadero fue un caos. Recogimos los conceptos de algunos de visitantes que arribaron al balneario y le atribuyeron lo que encontraron a la desorganización que se percibió durante los días de vacaciones

Calles  convertidas en parqueaderos públicos, consumo de alcohol y comida en la playa, las ventas informales al por mayor,, embarcaderos peligrosos, la venta de droga, el ofrecimiento de sexo y la parahoteleria, fue el panorama que se observó en El Rodadero.

Y es que lo que se apreció en el reciente puente festivo daban ganas de llorar. Por lo menos unos cuatrocientos vendedores ambulantes se apoderaron de toda la zona de playa. En algunos sectores se llegaban a concentrar más vendedores que bañistas y lo hacían al aire libre, sin temor a ser retirados por cuanto se carecía de vigilancia o control policivo.

Desde las ventas de refrescos, incluidas cervezas que está prohibido, hasta el peto, los pasteles, sancocho de mondongo, arepazo, mazorca con butifarra, chicharon y morcilla, hasta pescado en icopor. Pero tampoco faltaron los servicios de las trenceras, masajistas, agrupaciones musicales y el mandarinazo. De todo como en botica.

LOS EMBARCADEROS DE LA DISCORDIA

Pese a que Santa Marta y su principal balneario, El Rodadero, se reputan como destinos turísticos, se adolece de un muelle en el sector sur para el abordaje de embarcaciones menores que movilicen a los bañistas a las distintas playas de la bahía, situación que dejó en evidencia en este puente de Reyes.

Es así como las embarcaciones que funcionan en el balneario turístico, ante la temporada que atraviesa el destino, han tenido que recurrir a otros métodos poco seguros para el abordaje de las lanchas que realizan los traslados hacia el Acuario, Playa Blanca, Taganga, entre otros sitios de interés

Se trata de un par de escaleras  de maderas, poco seguras y endebles, que se convierten en trampas mortales para personas y familias que desean abordar una lancha con destino a descubrir las diferentes maravillas turísticas que ofrece Santa Marta. El peligro se registra por cuanto estas estructuras son propensas a la adhesión del moho deslizante causado por el constante contacto del agua, lo que puede convertirse en un peligro para todos aquellos que usan este inseguro método de abordare.

Entre los principales riesgos están las caídas, fracturas de hueso y golpes contundentes que pueden llegar a causar la muerte.

 “Esta es sencillamente la única manera que hay de poder embarcarlos del lado sur, porque ya sea por la Alcaldía o la Dimar no se han dado los permisos para reconstruir el muelle del lado sur de El Rodadero”, afirmó Katia Sanguino, representante de la empresa Taximarino

Estos trámites mencionados anteriormente, fueron iniciados por  la empresa de transporte marino hace meses atrás, sin embargo, aseguran al día de hoy no recibir respuesta, pese a que la reconstrucción de dicho muelle se haría con recursos propios de la entidad.

“Ya que la ciudad no tiene recursos para hacerlo, nosotros lo queremos hacer, pero pues están en estudios los documentos y estamos esperando respuesta; ese ya es un tema que se nos sale de las manos, queremos contribuir con la ciudad, pero la ciudad no nos ha dado los permisos  al tiempo para hacer el muelle de manera efectiva y rápida”, expresó Sanguino en aquella oportunidad.

En ese sentido, Sanguino agregó, “el proyecto de los muelles esta desde hace 8 o 10 años, es un proyecto que esta aprobado, tiene los diseños y todo, pero no están los recursos, entonces ya que ese proyecto no se ha podido llevar a cabo, nosotros como empresa privada queremos aportar y reconstruir ese muelle del lado sur”

CAOS EN LA MOVILIDAD

Por otro lado, y quizás uno de los mayores lunares de esta temporada turística y que lastimosamente se ha vuelto en una constante durante cada época de alta afluencia de turistas, es el colapso de la movilidad en cualquier punto de la ciudad.

La enorme cantidad de vehículos provocó medidas como el cierre de balnearios como Taganga, Minca y Pozo Azul, donde la capacidad de carga de personas y los sitios para parqueos se saturaron
Las largas filas de vehículos en principales arterias viales como la carretera que cruza el Cerro Ziruma, la vía de acceso a Taganga a la altura del barrio Altos de San Jorge o las decenas de carros parqueados a orillas de los accesos a lugares como Playa Salguero o de la cerca que separa la pista de aterrizaje del Aeropuerto Simón Bolívar y la carretera de ingreso a la zona, donde incluso fue necesaria la intervención de las autoridades de movilidad con grúas para retirar los vehículos que dificultaban la circulación por esta zona.

Particularmente en el sector de El Rodadero, la movilidad fue un caos producto de la masiva presencia de visitantes, muchos de los cuales llegaron en carro particular, contribuyendo al colapso de la movilidad y que se presentaran embotellamientos en ciertos lugares y a ciertas horas, un fenómeno que se repite cada año, por lo cual las autoridades deberían estar suficientemente preparadas como para que el caos no las tome por sorpresa y puedan prepararse de antemano para evitarlo, o por lo menos mitigarlo.

Entre las causas del desorden de movilidad se encuentra que la ciudad carece de suficientes vías para albergar holgadamente esa gran cantidad de carros que circularon durante el Puente Festivo. Pero también fueron en parte gracias a la poca preparación de la capital del Magdalena para unas circunstancias cíclicas, lo que debía haber enseñado a nuestras autoridades cómo enfrentarse a un fenómeno recurrente, que se intensifica precisamente porque no adoptamos medidas preventivas contra él.

BAÑOS INSUFICIENTES

Los baños públicos fue otro de los dolores de cabeza en el balneario. Como se sabe, allí hay dos baterías sanitarias que constan de 11 cubículos, cinco de mujeres, cinco de hombres y uno para personas discapacitadas; además tiene tres lavamanos y dos duchas, que fueron habilitadas y no dieron abasto para atender la demanda. Por ello se observaron enormes filas, congestión, pequeñas riñas causadas en su mayoría por la molestia que ocasionó tener que esperar hasta media hora para poder acceder a uno de estos baños públicos. Baños que cabe resaltar no son de uso gratuito, por ello se paga. Pero además, los usuarios advirtieron de la necesidad de someter estas estructuras a un severo mantenimiento.

EL CAMPING IMPROVISADO

Gracias a que no hubo control cientos de personas ‘acamparon’ a la orilla de la playa de manera desvergonzada utilizando para ello sabanas, cubrelechos, toallas y colchas, lo hacían instalando carpas de todos los tamaños y colores. Mientras que aquellos que consideraban engorroso armar una carpa, optaron por llevar todo tipo de sombrillas y parasoles que bloqueaban el acceso al mar.

Lo anterior fue producto de la desorganización, la falta de control, vigilancia y por supuesto la poca cultura ciudadana de algunas personas. Es válido mencionar que a las playas de Santa Marta las protege el Decreto distrital No.376 de fecha 04 de diciembre de 2015, por medio del cual se reglamenta el uso, zonificación y horario de las playas, el cual además señala que en la zona activa, es decir, la franja de arena próxima a la orilla de la playa, debe permanecer libre de amueblamiento e infraestructura en la totalidad de su longitud.

Decreto que tanto bañistas como visitantes y las autoridades en El Rodadero desconocieron, puesto que no fueron cientos, sino miles las carpas, sillas playeras, sombrillas, estelas, toallas e incluso bicicletas las que imposibilitaban el fácil acceso al balneario.

Adicionalmente aunque estuvo prohibida la ingesta de comida en la zona de playa, los visitantes, no acataron esa norma y además de comer, dejaron abandonados en la arena recipientes de icopor, plásticos, latas, vidrios y desechables, causando así un foco de emergencia medio ambiental en El Rodadero.

Como si esto fuera poco, hasta los perros fueron llevados al balneario, situación que además de implicar una serie de contingencias sanitarias para las personas, llevar perros a la playa también representa un riesgo para el animal y no tiene que ver con parásitos o enfermedades, puesto que el agua salada y la arena pueden causar alergias en animales de piel sensible y provocar quemaduras en las patas.

PARAHOTELERIA, UNA AMENAZA SILENCIOSA

Ad portas de acabarse la gran temporada turística en Santa Marta, se evidenció  que El Rodadero sufrió en gran medida por causa de la problemática de la hotelería informal, la cual vuelve a poner en jaque a las autoridades locales.

Un tema no desconocido que ha pasado casi de agache  que se vuelve reiterativamente silencioso con pocas herramientas de corrección.

Especialmente en el emblemático balneario, en donde continúa siendo uno de los problemas más graves que representa pérdidas millonarias para toda la cadena de valor.

De acuerdo con lo informado por el gremio de la hotelería, sus afiliados se encuentra preocupado porque esta problemática es tan crítica como la informalidad . En esta ocasión se notó un incremento considerable en la mal llamada parahoteleria.

 “Se siguió observando más la oferta de arriendo de apartamentos con mayor capacidad de carga, lo que sigue generando deterioro en el destino, porque no controlan cuántas personas se hospedan, además  una empresa formal no puede competir con los precios que cobran, porque un hotel, una agencia turista formal, un guía turístico formal, no puede cobrar los mismos valores, porque a nosotros nos toca pagar muchos impuestos,  hay que pagar lo que la Ley demanda”, manifestó el director ejecutivo de Cotelco Capítulo Magdalena.

Lo que tristemente debemos reconocer es que paulatinamente, con el inexorable paso del tiempo, el balneario de El Rodadero ya no es el mismo de antes. El Rodadero perdió su encanto, donde todo pasado fue mejor!

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