Universidad del Magdalena dio apertura al ‘Aula Viva’

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La apertura de esta obra se dio en el marco de la Semana de la Ciencia, Tecnología e Innovación Unimagdalena Crea, evento que congregó, a través de este importante proyecto, a estudiantes de diferentes programas académicos y de colegios distritales. En el proyecto están vinculados siete estudiantes  mediante pasantía de investigación: con actividades de monitoreo de fauna y vegetación, sistematizando información y elaboración de productos.

 

 

Con el fin de mostrar la gran biodiversidad con la que cuenta esta Casa de Estudios, se inauguró el “Aula Viva”, un sendero ubicado dentro del campus universitario, desarrollado para el avance de proyectos de investigación de la comunidad universitaria.

La apertura de esta obra se dio en el marco de la Semana de la Ciencia, Tecnología e Innovación Unimagdalena Crea, evento que congregó, a través de este importante proyecto, a estudiantes de diferentes programas académicos y de colegios distritales.

El bosque denominado “Aula Viva” cuenta con 27 familias de 100 especies, entre las más comunes los visitantes pueden observar arboles nativas como el Cordia, Albizia, Acacia, Capparis y el Prosopis o más conocido en América Latina y el Caribe como el “Algarrobo”, entre otros.

Los senderos, ubicados detrás del Granja Experimental de la Institución, cuentan con el apoyo de estudiantes que fungen como guías para los visitantes,  tableros informativos sobre las especies representativas, un circuito que está entablado y mesas informativas.

 

El bosque denominado “Aula Viva” cuenta con 27 familias de 100 especies, entre las más comunes los visitantes pueden observar arboles nativas como el Cordia, Albizia, Acacia, Capparis y el Prosopis o más conocido en América Latina y el Caribe como el “Algarrobo”, entre otros.

 

Para la doctora Sandra Vilardy Quiroga, Decana de la Facultad de Ciencias Básicas, este aporte a la conservación del medio ambiente que realiza la Alma Mater, es de gran trascendencia para dar a conocer la diversidad de especies que tiene el bosque, que cuenta con aproximadamente dos hectáreas. “Es importante mostrar como un proceso de restauración activa puede ser muy útil para recrear espacios verdes para una ciudad como la nuestra. Tenemos esa fortuna de contar con este bosque para generar espacios de aprendizaje y experiencia a nuestros estudiantes”, indicó.

Andrés Pontón, estudiante de sexto semestre del programa de Biología, vivió la experiencia del bosque seco y comentó que “es un aula práctico para que aves vengan de otros lugares y se vuelva un componente de investigación en gran parte de los grupos que tiene nuestro programa y brinda una importancia a la Universidad en cuanto al uso del espacio del bosque seco”.

Samir Villa Andrade, estudiante del programa de Biología y guía en este espacio natural, aseguró que en Santa Marta solo hay tres puntos de bosque seco, el Parque Tayrona, la Quinta de San Pedro Alejandrino y  la Universidad del Magdalena, siendo este último, uno de los más importantes. “En este espacio llegan muchas aves migratorias desde el norte y hacen su migración en este sector, por lo que los visitantes pueden observar y contemplar diferentes tipos de especies en árboles y aves migratorias”, manifestó.

En el proyecto están vinculados siete estudiantes  mediante pasantía de investigación: con actividades de monitoreo de fauna y vegetación, sistematizando información y elaboración de productos. Ademas diez estudiantes en la modalidad Eco-voluntario: apoyando actividades de monitoreo en fauna y vegetación, y labores logísticas.

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