La venta de firmas

260

 

El ejercicio de la política electoral en Colombia ha dado para todo, desde la compraventa de votos directa a los electores, pasando por la compra de los famosos tenientes políticos, o la adquisición de votos por camionadas de votantes, práctica que dio origen al traslado de electores de un municipio a otro, configurando la  trashumancia electoral,  lo que permitió la llegada de personajes sin capacitación, sin moral y sin ninguna competencia al ejercicio político,  cuyo único argumento es el poseer  una chequera o tula, para arrasar en las elecciones, derrotando a los candidatos que si reúnen las condiciones éticas, morales y profesionales para ejercer los cargos públicos.

Estos personajes de la política, han sido aspirantes al congreso, asambleas, concejos, alcaldías y gobernaciones, apoyados en dineros  muchas veces mal habidos, procedentes de actividades como el narcotráfico o la contratación pública.  Pero hoy lo que se dice en el país a “sottovoce”, es que la compraventa ya penetró la carrera por la presidencia con una nueva modalidad, la venta de firmas.

Como la constituciones y la ley, permiten la inscripción de candidatos por firmas a la presidencia de la República, hoy estamos en presencia de más de cuarenta postulados, la gran mayoría sin la más mínima posibilidad de alcanzar la primera magistratura, pero que con una inversión, un grupo de amigos y la irresponsabilidad de nosotros los colombianos, – que no le negamos la firma a nadie – recogen entre quinientos mil y un millón de firmas, que en algunos casos, antes de la primera vuelta,  negocian con los candidatos que más opciones tienen, argumentando que las firmas representan a su electores, pidiendo dinero o pactando futuras prebendas burocráticas o contratos a futuro si el candidato comprador, gana las elecciones.

Esta es la peor degradación en la que ha caído nuestro sistema electoral, el negociar firmas, confirma el estado de postración en que está nuestra sociedad, por eso el llamado es que no seamos irresponsables, la presidencia, es el cargo más representativo de nuestra democracia, el presidente, nos representa a todos, es el jefe de Estado, suprema autoridad administrativa y el jefe del gobierno, encarna la majestad del Estado, por eso es pecado en materia grave, que se le esté faltando el respeto a todos los colombianos por parte de unos personajes que creen que por haber desempeñado algún cargo municipal o departamental, ya está habilitados para aspirar a la primera magistratura y salir a recoger firmas..

La democracia, resiste muchos embates, pero si es verdad que el mercado de las firmas está operando, constituye un abuso de las libertades, es una burla a la libre expresión de un pueblo, es el engaño más tendencioso al que se puede someter a los colombianos, por eso debemos ser responsables al momento de firmar para respaldar cualquier aspiración política.

¿Sabes qué? El desprestigio de la clase política y de la presidencia, se rescata votando por candidatos excelentes y no respaldando candidaticos de pueblo a la primera magistratura.

Catedrático universitario

 

También podría gustarte