Ratzinger vs. Bergoglio

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En bachillerato solía estimularse, en los colegios de sacerdotes, vocación para acceder a los seminarios católicos. Iniciativa que a algunos jóvenes interesaba por la doctrina cristina, entre otras razones por el ejemplo de los jesuitas o la gestión social demostrada por el padre Rafael García Herreros culminando con la fundación del Colegio Minuto de Dios. Pero llama la atención que por el celibato eclesiástico muchos desistían de esa vocación; no encontraban razón humana al eunuquismo, maltrato a una condición de la naturaleza. Algunos aceptaron esa exigencia, a sabiendas de que dependía de su vida privada. La anécdota viene a cuento a raíz del debate suscitado por la controversia papal.

El Papa Benedicto XVI., en uso de buen retiro y, de otra parte, el Papa Francisco, su sustituto, han desatado una polémica acerca del tema al que se alude en el párrafo que antecede: la doctrina del celibato. Se afirma que Benedicto se ha pronunciado en contra de una supuesta iniciativa de Francisco de admitir el ordenamiento clerical de hombres casados. Hay históricos antecedentes a este respecto.

 La Historia de la Iglesia Católica, asignatura del antiguo bachillerato, incluía la lectura de los evangelios y la sorpresa era alarmante para los ingenuos. En efecto, cuando se leían versiones bíblicas de diverso orden, se encontraba que había contradicciones notables. En el evangelio de San Mateo, en el versículo 19 -fundamento del celibato- se comenta el divorcio y para fundamentar su prohibición se culmina el manifiesto aludiendo a los eunucos que eran por nacimiento, otros por obra de los hombres y “hay eunucos que se castraron a sí mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda”.   En otra versión del mismo versículo se reza: “El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.” En uno distinto se lee: “Quien pueda hacer lugar para ello, haga lugar para ello”. Un confuso predicado.

Estudiado el celibato para el sacerdocio católico se encuentran una variedad de concilios ecuménicos: el de Nicea, año 325; los dos de Letrán 1123 y 1139, el de Basilea años 1431 a 1435, entre otros.

El Código Canónico de 1917 declaró “simplemente impedidos” para recibir las órdenes sagradas los que tienen esposa. Y el Código en vigor, el de 1983, declara “simplemente impedidos para recibir las órdenes: el varón casado, a no ser que sea legítimamente destinado al diaconado permanente”.

Las razones de esta “prohibición” analizada desde el punto de vista de la condición de la naturaleza humana explican porque el budismo y el hinduismo también establecieron esa privación.  La lógica enseña: hay que evitar que el poder de voluntad se distraiga por la fuerza libidinosa. (Nietzsche) La supuesta divulgada discusión entre el Papa (r) Benedicto XVI y Francisco es un tema que   debe interpretarse en sentido disciplinario, no místico religioso, “por causa del reino de los cielos”. Igualmente, los militares deben respetar la libertad y no abusar de su poder. “Libertad y Orden”.

*Abogado

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