Avanzar, ir más allá

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Deber y por qué no obligación, tenemos como magdalenenses que aportar desde nuestras posibilidades a situar al departamento en posición de vanguardia al menos en los ámbitos regional y nacional. Tener claro que merecemos lugar de privilegio en la historia del país, hacernos ver y valer por el propio esfuerzo, trasmitir símbolos y realizaciones en dirección a garantizarnos ese lugar en la historia, siendo menester resolver de fondo, por lo menos, algunos de los grandes problemas que acusamos: infraestructura, bajo crecimiento económico, corrupción, desempleo, inseguridad, exclusión, inequidad, desigualdad, pobreza, cobertura de los servicios públicos y un preocupante largo etcétera.

A cambiar positivamente estamos llamados, por lo que válido será siempre permitirnos transformaciones de importancia, construirnos y reconstruir situaciones y asuntos pendientes, eliminar los vicios mayúsculos, definir lealtades, entender que corrupción no sólo es quedarse con los recursos del erario, sino gastarlo mal y decidirlos por pretensión, capricho, antojo, deseo o gusto. Gastar dinero en algo poco necesario es igualmente una forma de corrupción. De la misma manera importa la ideación y puesta en marcha de acciones que trasciendan y mirar la historia. Requerimos cambios de fondo en uno y mil aspectos, especialmente en el combate contra la corrupción, en lo que tenemos el compromiso de acompañar las buenas y mejores intenciones.

Importa sobremanera impulsar la economía, debelar la inseguridad, consolidar triunfos, estructurar mejores programas sociales, hacer los seguimientos adecuados a todo nivel, especialmente respecto de los mayormente complicados y urgentes asuntos de gobierno. Convocar y generar mejores ambiente y garantías para las inversiones privadas. De la misma manera, validar la democracia en oportunidad, con acciones que se podrían usar para construir un departamento con un gobierno más transparente, honesto, austero, eficaz, eficiente y focalizado en lo importante.

Se impone unir al departamento, que se gobierne para todos sin polarizar, conviniendo escuchar, dialogar, negociar, construir una sólida agenda de gobierno. Las grandes transformaciones que necesitamos para lograr mayores desarrollos y disminuir las desigualdades requieren de procesos concertados desde el inmediato al largo plazo, configurados eficientemente dentro de las instituciones, al tiempo de generar coetáneamente mecanismos sólidos de gobernanza.

Atraer inversionistas es otro aspecto a tratar, más cuando frente a algunos anuncios la inversión privada está poco entusiasmada. Recordar siempre que requiere el departamento de recursos disponibles para sus programas, en vía a procurar unas finanzas públicas balanceadas, debiendo en consecuencia la economía generar más empleos y que el consumidor no vea frustradas sus expectativas, en lo que se sugiere no polarizar, no denostar y entender que el poder debe ir acompañado de certidumbre y un sagrado respeto por las instituciones.

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