¿Qué significa la llegada de Alicia Arango a Mininterior?

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Con la designación de Alicia Arango, el presidente Iván Duque puede estar buscando dos objetivos: en primer lugar, mejorar su relación con el Congreso, pues Arango, no solo como ministra de Trabajo, sino como secretaria privada del presidente Uribe, ha demostrado ser muy hábil en el relacionamiento político.

Lo que pasó el viernes en el gabinete del presidente Duque podría calificarse como un cambio no tan radical.

No solo porque no significó el ingreso al Gobierno del partido de Germán Vargas Lleras, como se había rumorado, sino porque no implica la llegada de nuevas caras sino solo una especie de enroque de quienes ya estaban: Alicia Arango, ministra de Trabajo, pasa a la cartera del Interior, mientras que Nancy Patricia Gutiérrez pasa del interior a la Consejería para los Derechos Humanos, que dejó vacante Francisco Barbosa, después de ser elegido como nuevo fiscal.

Con la designación de Alicia Arango, el presidente Iván Duque puede estar buscando dos objetivos: en primer lugar, mejorar su relación con el Congreso, pues Arango, no solo como ministra de Trabajo, sino como secretaria privada del presidente Uribe, ha demostrado ser muy hábil en el relacionamiento político.

Y, en segundo lugar, fortalecer su relación con su partido, el Centro Democrático, pues Arango es reconocida por ser de la entraña del uribismo. No por nada, Uribe la mantuvo durante su mandato en uno de los cargos que requiere mayor confianza con el presidente.

Por eso, era de esperar que su nombramiento tuviera muy buen recibimiento por parte de los dirigentes uribistas: “aplaudimos el nombramiento de Alicia Arango como ministra del Interior, puesto que es una persona perteneciente al Centro Democrático, con carácter y experiencia. Estos hechos no solo los demostró siendo secretaria privada del expresidente Uribe, sino también en su labor como ministra de Trabajo”, manifestó la senadora del Centro Democrático, María Fernanda Cabal.

Sin embargo, su designación deja pendiente la inquietud de si el rumorado ingreso de Cambio Radical al Gobierno terminará finalmente dándose o no. Aunque muchos analistas califican este ingreso como inminente, aún hay dudas de si a Cambio Radical, como al partido Liberal, les convenga seguir en la independencia pues les da mayor margen de negociación con el ejecutivo.

“Si ya tienen una participación política no pueden seguir diciendo que son independientes. El gobierno no va a aceptar una representación política a medias, o el partido entra completa o no entra, eso sería absurdo”, señaló al respecto el académico y analista John Mario González.

Lo cierto, por el momento, es que los tan rumorados cambios en el gabinete de Duque con los que daría mayor representación política, siguen sin darse.

En lo que también tendrá implicaciones el cambio de Arango al Interior, será en el trámite de la anunciada reforma pensional, sobre la cual aún no se conoce exactamente hacía dónde apuntará.

Justo el martes pasado, la ministra de Trabajo, en un foro organizado por la revista Semana, dio pistas sobre cuál sería el camino que tomaría el Gobierno para sacar adelante el proyecto.

“Vamos a tener una mesa de concertación mensual como el año pasado, queremos adelantar mucho más en los temas. Hemos escuchado a todos los sectores y luego en la Mesa de Concertación se discutirá para llevar la propuesta al Congreso”, dijo la ministra.

¿Es posible que su salida ponga en riesgo los avances que ya había alcanzado la ministra con las centrales de trabajadores?

Para el consultor político y docente de la Universidad Externado de Colombia Carlos Andrés Arias, las negociaciones pueden continuar con un nuevo o una nueva ministra siempre y cuando el Gobierno Nacional sepa dirigirlas hacia un fin claro, que deje satisfechas a ambas partes.

 “Ella tiene mayor capacidad de negociación por su experiencia en el ministerio de Trabajo, aunque su cercanía con la entraña más profunda del uribismo podía generar un sesgo a la hora de la negociación”, señaló.

Para el senador del Polo Democrático, Jorge Enrique Robledo, en últimas, solo será un cambio de nombres.

“No va a haber cambios de fondo de una cartera a otra. Recordemos que los ministros tienen como función ejecutar la política del presidente, la cual sabemos que es equivocada”, afirmó.

¿Ayudará este cambio a que el presidente obtenga la gobernabilidad que por el momento le ha sido esquiva? La respuesta, probablemente, dependerá de los otros ajustes que eventualmente haga el presidente en su gabinete en los próximos días y de cómo le vaya a Arango en su prueba de fuego cuando se enfrente a su contraparte natural: el Congreso./Colprensa

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