Proteger a la niñez

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Nada justifica disminuciones del presupuesto en ninguna de las áreas sociales, menos aún respecto de la vida y salud hoy y mañana de los niños, quienes se ven afectados por enfermedades múltiples que reflejan la dramática realidad en que vive nuestra niñez, al tiempo que señala que la falta de un sistema integral que garantice su protección y se constituya en factor determinante de una política pública que priorice la niñez.

Es este contexto debe velarse siempre por contar con los elementos suficientes que garanticen a todos nuestros niños estar protegidos en contra de enfermedades, especialmente aquellas hoy por hoy totalmente prevenibles. No podemos permitirnos marchas atrás en la cobertura en salud de la niñez, sin duda alguna la población más vulnerable ante la enfermedad y los decesos, lo que significa que deben superarse todos los riesgos a este tenor, toda negligencia, irresponsabilidad y decisiones erróneas o equivocadas en el área de la salud. Obligan estas circunstancias procurar los recursos requeridos para garantizar el máximo nivel de salud posible, a efecto de garantizar plenamente el principio constitucional del interés superior de la niñez.

No es aceptable que nuestros gobiernos sean por sí mismos posibles generadores de enfermedades, de posibles secuelas a lo largo de la vida y, en casos graves, hasta de muerte de los niños, debido a un conjunto de imprevisiones, improvisaciones y malas decisiones en materia de salud pública. Nos urge una muy profunda redefinición en las prioridades gubernamentales, siendo una de las primeras la protección a ultranza de los más vulnerables, sin que importe para nada su condición social o económica.

Es procurar, al tiempo que evitar, que las familias en su todo integral sufran porque alguno de sus hijos es objeto de alguna enfermedad por que le falto asistencia estatal, porque el Estado no le protegió de una enfermedad que no debió jamás tocarlo en su hogar. La tarea es, y ojalá esto no se olvide bajo ninguna circunstancia ni punto de vista alguno, tratar, o mejor, construir un departamento y unos municipios donde la niñez no sufra, sea sana, lo que inevitablemente depende en gran parte de su salud, razón de más por la cual el Estado, en el nivel que fuere, no puede sacarle el cuerpo a su responsabilidad, misma que le cabe en estricto sentido. [email protected] *Jurista

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