Clan del golfo recibía ‘comisión’ por recuperar bienes del capo Pacho Herrera

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En una operación de extinción de dominio en los departamentos de Valle del Cauca, Cundinamarca, Santander, Bolívar, Risaralda y Bogotá da cuenta del hallazgo de 324 inmuebles, dos sociedades, tres locales comerciales y 247 semovientes. Estas propiedades fueron descubiertas tras la captura de William Herrera López, alias W, sobrino del extinto capo Pacho Herrera, a quien se le hallaron escrituras y certificados de tradición y libertad de los bienes.

El reporte fue entregado por el saliente fiscal encargado Fabio Espitia y por el director de la Policía, general Óscar Atehortúa, quienes señalaron que uno de los bienes que más se destaca es una hacienda de 137 hectáreas, avaluada en 3.3 billones de pesos y ubicada en el lago Calima.

“En Cerrito, Valle del Cauca, se halló un proyecto de condominio con lote y casas bastante ostentosas que también fueron objeto de la acción de las autoridades”, dijo Atehortúa quien añadió que también se descubrieron 107 lotes que iban a ser destinados a los mismos fines.

Los fiscales a cargo de la investigación hallaron que alias W se habría aliado con un componente armado del Clan del Golfo para recuperar violentamente los inmuebles, sociedades y establecimientos comerciales que el denominado ‘Clan Herrera’ obtuvo por cuenta del tráfico de cocaína y que permanecían ocultos.

A cambio, la estructura criminal supuestamente recibía el 30% del valor de cada propiedad. Esa ‘comisión’ le serviría a las estructuras del Clan del Golfo para fortalecerse en hombres y armas.

Cabe recordar que W fue detenido en agosto del año pasado y su captura fue clave para detectar el plan criminal para que los bienes volvieran a manos del mencionado clan.

“La información hallada en los libros era privilegiada y permitieron establecer quiénes eran los testaferros. Así las cosas, 318 bienes fueron ocupados en Cali, Cerrito, Jamundí, Tuluá, Yumbo, Ginebra, Calima, Palmira, Candelaria y Dagua (Valle del Cauca); cinco más en zona rural de Cimitarra (Santander), dos en Bogotá, dos en Cartagena (Bolívar), uno en Pereira (Risaralda), y uno en Girardot (Cundinamarca)”, indicó Atehortúa.

Los datos contenidos en los libros serán, además, pieza fundamental para esclarecer algunos casos de homicidio.

BOGOTÁ (Colprensa).

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